domingo, 18 de marzo de 2012

Canal de Castrejón. Primera visita y quizás…

"Extraordinaria pescata" Diez gatos diez
Después de meses preparando, preguntando, informándome… llegó el día de pescar en el famoso –totalmente desconocido para mí hasta hace apenas dos meses- Canal de Castrejón.

La impresión inicial que me produce  la visión de este escenario no es del todo favorable. Es más, ver el agua tan sucia, casi descompuesta, la corriente con la que deriva el agua en el canal –aunque con ésta ya contaba- y la pronunciada pendiente en la que había que, casi colgar, el panier con la simple sujeción de dos trozos de hierro anclados al cemento, podrían desalentar al más valiente de los pescadores, o al más pusilánime, según se mire. Pero, haciendo de tripas corazón, y teniendo en cuenta el largo viaje hecho hasta este lugar y el ansia de poder sacar de estas oscuras  aguas algún pez que acrecentara  mi vanidad de pescador multidisciplinar y así ganar experiencia para el próximo regional de 2ª División, el cual después de este día veo cada vez más lejano, pudieron más que mi miedo cerval a caerme al agua y acabar en la desembocadura del Atlántico, me armé de valor y con extremo tiento y “más miedo que once viejas” fui montando mi puesto de pesca, preparando engodos, cebos y aparejos varios.

Dos "descomunales" piezas de pez-gato.
La pesca, cómo no, y en este caso según lo esperado, se mostró remisa a entrar a mi pesquil  y, por ende, al de mis compañeros de viaje. Además,  la falta de experiencia en pescar con enchufable en corriente, y pese al esfuerzo didáctico de muchos amigos foreros que me han dado múltiples y valiosos consejos sobre la forma de pescar este escenario, hicieron que cometiera fallo tras fallo, como el pensar que a 13 metros se pescaba en el cauce del canal, por lo que creyendo pescar en zona plana, lo que hacía era pescar en plena pendiente –cosa que supimos a posteriori  por informaciones de pescadores locales- lo que hizo que tanto el sondeo de la profundidad, el lugar donde debía echarse el engodo y tantas otras cosas que se supeditan al suelo donde posar el cebo, al estar confundido respecto a su forma, hicieron que en toda la jornada no fuera capaz de hacer un cebado uniforme en el lugar donde colocaba la veleta y que el fondo nunca fuera el idóneo, no siendo capaz de posar el cebo ni con una veleta de 10 gramos, pese a que la corriente era moderada. De todos modos, y más por casualidad que por pericia, logré, en ciertos momentos de la jornada, poder hacer una presentación adecuada con una “piruleta” de 12 gramos, con lo que logré la “increíble” cifra de 10 peces-gato, que, teniendo en cuenta el mal inicio del día, y pese a ser una pescata que cualquier pescador aventajado calificaría, y no sin razón, de irrisoria, me dejaron una sensación de poder hacer algo más practicando con más asiduidad en este escenario, al tener ya sí, de forma cierta, una clara composición del escenario.

Los cuatro componentes del Club Fishing Carp de Honrubia.
Así que, la experiencia la calificaría de agri-dulce, quedándome una sensación de creciente duda sobre mi participación en el próximo regional, no ya por intentar la clasificación, cosa que estimo de ardua dificultad, por no decir de profunda imposibidad, sino simplemente por no saber si seré capaz de sacar más allá de estos tristes diez “gatitos” en el concurso.

De todos modos, y pese a todo, el día fue animado al compartirlo con otros miembros, tan bisoños en este escenario como yo, del club honrubiano; el almuerzo y la comida abundante y sabroso; el conocimiento de un nuevo lugar de pesca; y el poco o mucho conocimiento que cada uno haya logrado asimilar. Por tanto, cosas positivas  y otras tantas negativas, aunque nos quedaremos con las primeras y consideraremos la jornada, por lo menos, como provechosa.

Apuntar solamente que el día no fue muy propicio para la pesca, debido en gran medida al fuerte viento reinante, lo que, en algún momento, hizo que pudiera más éste que la corriente, tirándonos las cañas en múltiples ocasiones e incluso rompiéndose, por el mismo, el tramo de una caña de un compañero, lo que pudo influir también en las pocas capturas conseguidas –sólo dos carpas entre los cuatro y unos 50 peces-gato- aunque achaco más este pobre resultado a la inadecuada  forma de pescar en este canal.

De todos modos, y lamentando que sus enseñanzas –como ya advertí de antemano- no hayan sido mejor aprovechadas por mí, agradezco a todos los amigos pescadores todas las aportaciones que me han hecho para poder pescar este “inhóspito” lugar toledano. Si vuelvo…espero mejorar, aunque nunca se sabe.

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