El Hacha y Montoya |
Alguien dijo
una vez, sobre el concurso de Navidad del Coto La Torre: pocas truchas, buen
almuerzo y regalos para todos. Pues hoy, 1
de Diciembre, con una temperatura a las 7:30 de la mañana, hora en que
iniciamos la jornada truchera, de -10,5°, podríamos decir prácticamente lo
mismo en relación a la cantidad de truchas sacadas por el cuarteto del Club
Ficticio de Pesca de Montalbo: muy pocas truchas, pero… descomunal o
desmesurada barbacoa. No seremos extraordinarios pescadores, o sí, quién sabe,
pero lo que sí somos, y seguro, es unos comensales portentosos.
En plena faena |
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Con dos de mis salmónidos |
Datos: entre los cuatro sólo fuimos
capaces de sacar 16 truchas (la más
grande la sacó el Tío Julio, con un peso aproximado de 1 kilogramo; y la mayor pescata, la mía, con 8 arcoíris, sacadas todas a lance con una cucharilla plateada de
puntos rojos del número 2). Pobres cifras, sin duda. Pero, en el plano gastronómico es donde pudimos dar el “do”
de pecho –aunque para ser más correctos diríamos “de barriga, panza o abdomen”-
y sacar a relucir nuestro innato
talento: 5 chorizos, 4 butifarras, 6 contra muslos de pollo, 4 chuletas de lomo,
otras tantas de aguja de cerdo, más 1,5 kg. de “forro” adobado; estos manjares
acompañados por 4 tomates con sus respectivas aceitunas rellenas de anchoa –o eso
pone en el bote. Aceitunas estoy convencido que son, pero el relleno
marroncillo ubicado donde debía estar el hueso... ya no me atrevo a afirmar que
sea tal-. Y de postre: alguno, y no es cuestión de delatar a nadie, se comió un
flan de vainilla de medio kilo; claro que otros dos se comieron primero un flan
de queso, y no hartos con el mismo remataron la faena con otro postre de nata y
chocolate; el cuarto, no iba a ser menos, se metió entre pecho y espalda dos
cuencos de profiteroles. Algo sobro sí, pero poco.
Resumen del día: pocas truchas; bastante frío; muchas risas, jolgorio y cachondeo; y casi un
empacho. ¿Qué más se puede pedir? Pues… truchas y un almax.
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