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Bass 2,55 kg. |
Comento en
el inicio del vídeo que adjunto en esta entrada que no todos los días, aunque ésta
sea la intención, se consigue grabar suficientes escenas de capturas para poder
hacer un digno documento videográfico; es más, hay veces que el “bolo”, es decir, la ausencia total de
capturas e, incluso, de picadas, se produce, no siendo esto un hecho aislado y
excepcional, repitiéndose más de lo que todos los pescadores quisiéramos, pero
es
esta penosa circunstancia la que, paradójicamente, forja el espíritu del verdadero
pescador, el que se lleva en el ADN, el que no se rinde ante esta circunstancia
adversa y persevera y sigue buscando a nuestros esquivos, en muchas ocasiones,
amigos los peces.
Lo
anteriormente expuesto es el reflejo de nuestra pasada jornada en el Pantano de Contreras. Muy, muy difícil
poder sacar algún depredador. Con muchos lances, tentando en este caso al lucio,
yo tuve varias picadas pudiendo sacar sólo un pequeño esócido de apenas kilo y
medio. Alejandro, igualmente, cambiando mil y una vez de señuelo y
lanzando a toda cobertura posible donde se pudiera cobijar en este caso el centrárquido,
pudo hacerse con 4 ó 5 de éstos, siendo el mayor uno al que algo faltaría para
el kilo. Y Adolfo, después de una jornada totalmente aciaga, pero inmune
al desaliento, virtud que hace bueno a un pescador y es la que consigue las
capturas de mérito, unido, por supuesto, a una gran pizca de suerte, la cual
siempre es necesaria e imprescindible, por qué negarlo, y con una insistencia
casi enfermiza, logró con su popper de hélices favorito, ya cuando “sonaba la campana”, clavar y sacar un
majestuoso black-bass de algo más de 2
kilos y medio. Estas excepcionales piezas son las que salvan toda una
jornada, tanto para el agraciado pescador como para los compañeros de fatigas,
dando moral para seguir intentando pescar el pez de nuestra vida, o uno
pequeño, el caso es sacar algo, ja, ja, ja...
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