Otra tarde en el Cerro Julico

Otra tarde tentando a nuestros depredadores favoritos en nuestro Cerro Favorito. Como siempre, este lugar produce agradables momentos de pesca; concretamente hoy he podido sacar tres lucietes de kilo y medio aproximadamente, otros dos de sus congéneres me han dejado dos vinilos sin cola, y el más grande, seguramente, por lo que tiraba -aunque no he conseguido verlo- llegando incluso a sacar hilo de un carrete ajustado a conciencia, me venció en una justa lucha y huyó una vez que se deshizo del molesto anzuelo.
Las luciopercas no han participado en la pesca esta tarde y, cuando ya me resignaba a no poder ver hoy una de nuestras sandras, prácticamente a punto de irme, sobre las 17:45, me picó una a un vinilo color rosa a una notable profundidad -calculo que sobre los 25 metros-  por lo que con tranquilidad y parsimonia para evitar que se le saliera la vejiga natatoria por la descomprensión y así poderla soltar en perfecto estado de salud, completó otra buena jornada de pesca en este querido Cerro Julico.
Sólo reseñar que el tercer lucio que saqué, al picarme prácticamente en la orilla, y al no haber tenido que luchar durante muchos metros, al cogerlo estaba cual toro sin picar, conservando intactas su fuerza y ferocidad innatas en su especie, lo que provocó que al intentar desansuelarlo pegó un brusco coletazo, cerró su bocaza y me dejó un bonito recuerdo en forma de múltiples cortes producidos por sus afilados dientes.
¡Lucio malo!

Comentarios

julito ha dicho que…
josico hay que joderse lo que estas disfrutando de mi cerro , aprovecha este año , pues el que viene tengo pensado de poner cuota y limite de piezas ..""por el tema de la crisis , ya seves....""

¡¡enhorabuena por el dia ""
JOSAN ha dicho que…
Pero si sabes que yo no me los llevo, y además cebo a los lucios con señuelos de toda clase y color. Seguro que tú el domingo sacas tropecientos gracias a mi cebado masivo, y si no, ya me contarás.
JOSAN ha dicho que…
¡Hasta dono sangre para los lucios malheridos! Y de muestra la foto, y el chorro sangre que quedará para siempre impreso en las piedras del Cerro Julico.