Odio la pesca con ova

Quizás la aseveración del título de esta entrada sea un poco desmedida e injusta, pero he de reconocer que en ciertas jornadas de pesca de barbos a la pasada con ova, entre las que se incluye esta última, le he llegado a coger algo de tirria a esta modalidad de pesca.
Y, ¿por qué? Pues, y teniendo en cuenta lo que me gusta pescar a nuestro insigne ciprínido ibérico, he de confesar que en gran medida por desconocimiento y falta de habilidad de esta técnica, lo que me lleva a la desesperación al pensar constantemente, ante la falta de picadas: si la ova es mala o si ni siquiera sea tal, si la profundidad no es la correcta, si el plomeado de la veleta es escaso o excesivo, si no pongo correctamente el cordón de cebo verdoso...Un sinnúmero de dudas que hacen que piense continuamente en abandonar el río y no volver jamás a tentar a nuestro querido barbo.
Pero, como dicen: "siempre que llueve... escampa", y así me pasó ayer, que, por tercera vez en dos meses intenté, yo sólo, sin ayuda ni asesoramiento de nadie, sacar barbos con mi "odiado" cebo: la ova.
Como ya he apuntado, y después de dos infructuosas jornadas de pesca en estos pasados meses -eso sí, ambas cortas debido a mi rendición más absoluta ante la falta de picadas- y animado por las informaciones de Adolfo que me indica que el sábado sacó 18 peces, me propongo intentar otra vez la pesca de nuestro ciprínido autóctono..."con ova".
Mi llegada al río Tajo se produce a las 16:00 horas. La corriente es moderada, idónea para una veleta de 6 a 8 gramos para que derive correctamente. Pero, ¿y la ova? ¿Será buena? ¿Será ova? ¿Va bien montada en el anzuelo? ¡Dudas, dudas, dudas! En un mar de incertidumbres me hallaba, habiéndose hundido la veleta en varias ocasiones sin saber discernir  la mayoría de veces si era picada o enganche, cuando... aproximadamente a las 17:45, y el desánimo hacía ya mella en mí, y me planteaba abandonar definitivamente este tipo de pesca, al ir a recoger la veleta que derivaba a unos 60 metros de donde me encontraba: ¡Vualá! Noto que traigo algo y ese algo empieza a tirar de la caña, saca hilo, suena el carrete...¡Milagro! Tengo un barbo. Poco a poco me voy haciendo con él. Lo saco. Foto de rigor. Y al agua de nuevo. Me digo: bueno, no he visto la picada, pero por lo menos tengo la seguridad que lo que llevo puesto en el anzuelo, sea lo que sea, les gusta a los peces.
Lanzo de nuevo e, inmediatamente, otra picada. Esta vez sí veo hundirse la boya violentamente. Levanto la caña raudo y, ahora sí, clavo al pez. Éste tira con la potencia propia de su género y especie y, después de unos segundos de lucha y debido a que el sedal se me ha enganchado en el puntal de la caña, lo que hace que el freno no entre en acción para mitigar la fuerza del bicho, me rompe el hilo y escapa, supongo que feliz -más que yo os puedo asegurar que sí.
Un par de lamentos, preceptivos para todo pescador después de la pérdida de una buena captura, y a seguir, renovada la fe en esta modalidad de pesca.
Un rato más y otra picada. Clavo de nuevo, tiro y...enganche. Dejo la caña en el suelo. Cojo el sedal con la mano. Tiro del mismo para intentar desenganchar el anzuelo y en este momento noto la tensión de algo moviéndose al otro extremo del hilo. ¡Será posible! ¡Un pez! -exclamo-. Cojo la caña rápidamente, tiro de ella y noto que traigo un peso muerto, así que pienso que es una rama o un tronco como ya me ha pasado en otras ocasiones, por lo que, y debido a la ligereza de la caña, me veo obligado a volver a tirar del sedal con la mano y cuando ya queda a mi vista el objeto trabado en mi anzuelo...¡Joder, un barbo! Venía pillado "al robo" de una aleta lo que le imposibilitaba para poder nadar y de ahí mi equívoco. Pero, aunque escaso disfrute en cuanto a su captura, pude tener en mis manos otro objeto de mi deseo de pescador.
Después de varias picadas más -o enganches, quién sabe- esta vez sí: a unos 50 metros...picada. Clavo. Bonita lucha. Y tercer "barbus barbus" de la tarde.
Tendré que repetir. Por lo menos ya sé que la cosa verde que cojo en el río Cigüela es ova o, si no lo es, los peces se la comen, aunque menos de lo que yo querría.

Comentarios

julito ha dicho que…
JOSELILLO ,ABER CUANDO VIENES POR EL JUCAR Y NOS ENSEÑAS A SACAR BARBOS ,.......................................... POR QUE GOSO ES UN SIN VERGUENZA Y NO NOS QUIERE ENSEÑAR..
julito ha dicho que…
PERDON POR EL ""HABER"" .....NO LO HE REPASADO!!!!
JOSAN ha dicho que…
Me parece que tengo mucho que aprender en esta modalidad de pesca antes que poder enseñar a nadie, aunque estoy en ello.
Anónimo ha dicho que…
JOER ILLESCAS ENTRE TU Y ADOLFO NO ME VAIS A DEJAR UN BARBO A MI.
A VER SI VOY ESTE FINDE SEMANA A VER QUE TAL SE ME DA A MI,QUE YA ME SE EL RODALEJO YO TAMIEN,JAJAJA
HAS PROBAO CON GUSANO DE MIEL DE ESOS DE GOMA?
A MI EN ALMOGUERA EL AÑO PASAO ME DIO BUEN RESULTAO CON LOS BARBOS.
VENGA A VER SI COINCIDIMOS POR HAY ALGUN DIA,CUIDATE Y DEJAME ALGUN BARBETE,UN SALUDO DE UN AMIGO DE TARANCON.
JOSAN ha dicho que…
Si ya te sabes el "rodalejo" ya me imagino quien eres, pues me ha dicho Adolfo que le habéis localizado el lugar.
Respecto a los gusanos de goma, la verdad es que tengo un bote que compré para la pesca de la trucha, sin éxito alguno, todo hay que decirlo, y no se me había ocurrido probarlo con los barbos, pero si dices que pican, un día de los que vaya probaré con ellos.