Mostrando entradas con la etiqueta RÍO TAJO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RÍO TAJO. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de julio de 2016

Unos barbitos

Pesca sin igual como no me canso en repetir. El barbo a “veleta corrida” o también llamado a “la pasada”. Comodidad absoluta teniendo en cuenta otras modalidades en la que tienes que cargar con un gran número de material. En este tipo de pesca con una caña, carrete, un chaleco o mochila para llevar unos cuantos aparejos y la ova como cebo... y a pescar. Sin necesidad, por otra parte, de cebado alguno. Luego, clavar a un barbo viendo cómo la corriente hace derivar o arrastrar la veleta, boya o corcho es una sensación indescriptible, además de prepararte, por muy pequeño que sea el pez dado su carácter tenaz, de luchar con él sin posibilidad muchas veces de darle tregua, ya que, instintivamente, lo primero que buscan es el perdedero cual liebre acuática.

Y de muestra, este vídeo en el que veréis cómo lucha alguno de estos barbus barbus del Tajo.

domingo, 24 de mayo de 2015

De pesca en Las Herencias sin saber

Río Tajo
Y aquí está, el vídeo más esperado por los seguidores de este blog. Ya sé, ya sé que se trata de una escasa pescata impropia de excelsos pescadores que abundan por los escenarios de pesca de todo el país, pero qué le vamos a hacer; aunque sí muestra la mediocridad como pescador del autor y protagonista que, cosas del destino, supongo, es el mismo, es decir: yo. ¿Y qué? Este es el fiel reflejo de la cruda realidad de la actual situación de la pesca en España: más sinsabores que éxitos, más "bolos" que grandes pescatas, pero es igual, seguiremos en ello sin que el desánimo haga mella en nuestro profundo amor por este arte -claro, que pensándolo bien sólo se podría denominar así cuando se hace bien y con criterio, y no como en mi caso, je, je, je...
Espero que os guste, y si no es así, como es gratis, tampoco se me ha de exigir mucho.


lunes, 1 de septiembre de 2014

En Las Herencias con Lagopex

Después de largo tiempo pensando y proyectando esta jornada de pesca en Las Herencias (Toledo), en el río Tajo, cercano al embalse de Azután, en un escenario totalmente novedoso para mí, llegó el día en que se pudo llevar a cabo aprovechando que el amigo Iván (Horus en los ambientes de la pesca), se mostró solícito a mis requerimientos  para que me acompañara, y que además de hacer de cicerone, guía e instructor, consiguió que amablemente la marca de artículos de pesca LAGOPEX (www.lagopex.es) nos donara una serie de engodos, veletas y productos varios para que los probáramos y testáramos en esta jornada, pasando con sobresaliente alto la prueba, pudiendo confirmar, una vez completada la misma, la incuestionable y extraordinaria calidad de todos los materiales y del innegable poder atrayente para los peces de los engodos aportados. Sobre las bondades del material que vende esta marca no me extenderé, ya que sería una osadía por mi parte hablar de cuestiones como la granulometría, aromas, poder aglutinante de los engodos y otra serie especificaciones técnicas, ni de la idoneidad de veletas y aparejos varios de esta marca, trabajo que cedo de manera gustosa -y obligatoria, todo hay que decirlo, debido a mis escasos conocimientos sobre el tema-  al saber y experiencia de Iván respecto a los materiales mencionados. El tema de montajes, forma de hacer el engodo y preparación de los cebos más idóneos para la pesca en este escenario, de igual modo, queda en manos de mi compañero de fatigas, todo lo cual se explica de forma pormenorizada en el vídeo que acompaña a esta entrada, por lo que no me extenderé sobre ello; además, en el mismo, mostraremos alguna de las capturas producidas este día, enseñando, a su vez, el resultado final a través de la muestra de la pescata llevada a cabo.
Río Tajo
Iván 
En este artículo sólo haré un corto relato de lo acaecido, ya que, como he comentado, en el vídeo se refleja de manera más explícita lo que, seguramente, yo no conseguiría narrar con palabras: cerca de la orilla, a tiro de enchufable, muy difícil sacar peces grandes debido, según estimaciones de pescadores expertos, a las altas temperaturas del agua y, sobre todo, algo que nos sorprendió no muy agradablemente, a la sobreabundancia de peces-gato de tamaños que rondaban en su mayoría los 150 gramos, que una vez adueñados del pesquil no había manera de meter a carpas y barbos, y pese a sacar alguno de estos últimos, la mejor forma de hacer una buena pescata fue alejándonos de la orilla, tanto con técnicas de inglesa como fondo con cebador -o feeder agreste, o como cada uno estime oportuno llamarlo-. Por cierto, el pez-gato, por lo menos para mí, no es muy agradable de pescar, pues, además de no dejar comer a los peces de nuestra devoción, es tal su número que su pesca se convierte en desesperadamente sencilla e insustancial debido a su extrema voracidad, impidiendo incluso que la veleta llegue a posicionarse, siendo, a veces, para pescadores como yo no acostumbrado a manipularlos, casi traumático desanzuelarlos, ya que sufres constantes pinchazos con la especie de aguijón que llevan en sus aletas dorsal y laterales y, encima, alguno de ellos, henchidos de tanta comida engullida... ¡Te cagan encima, joder! Vamos, un suplicio -recomiendo usar guantes de beisbol, como poco, para manejar a estas bestezuelas “pinchantes”; yo, al día siguiente, tenía unas manos más hinchadas que un fornido pelotari vasco-.  Menos mal que las carpas y barbos que en abundancia pueblan estas aguas, y que pudimos capturar, en parte, gracias al excelente engodo que nos proporcionó Lagopex, dieron la cara en ciertos momentos con técnicas, como he apuntado, para pescar más alejados de la orilla, proporcionándonos bonitas picadas con sus correspondientes luchas, saldadas muchas de ellas, más de las que hubiésemos querido, a favor del valiente pez. Seguro repito la experiencia, pero esta vez cuando el calor vaya mitigando y pueda disfrutar de estos peces tirando del elástico de la caña.



Y, para terminar, agradecer esta estupenda jornada de pesca, primero a mi amigo Iván por su grata compañía y sus inestimables enseñanzas y consejos, y a la marca Lagopex por cedernos  su material para nuestro uso y así poder disfrutar con los peces de nuestro querido, maltratado y ya quejumbroso río Tajo a su paso por Las Herencias. Volveré. ¿Cuándo? Quién sabe. 

viernes, 9 de mayo de 2014

Pesca de barbos a ova

Algún amigo me pregunta por la forma de poner un cordón de ova en el anzuelo para pesca barbos con este cebo con la técnica de "veleta corrida", así que, pese a no ser yo ningún experto, sí he podido hacer un vídeo con alguna captura de este ciprínido, además, y lo más importante, donde se ve la manera correcta de poner este cebo. Así que, adjunto el enlace de la revista digital Coto de Pezca donde podréis verlo perfectamente: Barbos del Tajo

miércoles, 25 de abril de 2012

Feeder Agreste


Más agreste que esto...
Ya sé que no existe. Ya sé que son invenciones mías. También sé que además de tener escasísimos lectores, encima de pocos, los hay muy críticos con mis inventos, es decir, con poner nombres nuevos a supuestas modalidades de pesca creadas por mí –sé perfectamente que son ficticias…no estoy lelo-, calificando a éstas como “tontás”. Pero esa es la ventaja de tener un blog propio… que puedes escribir las “gilipolleces” y “tontunas” que se te antojen –a otros les da por pegar tiros a indefensos elefantes, o  a osos ebrios, que supongo es peor.

Primer barbo en el mundo capturado con la modalidad "Feeder Agreste"
Así que, y pese a quien pese, una vez creado por el menda el “carpfishing agreste”, ahí va mi nueva creación: el “feeder agreste”. ¿Y qué se supone que es esto? Pues un tipo de pesca que mezcla la pesca “a fondo” de toda la vida (cañas potentes, recias y viriles, y plomo gordo) con el nuevo feeder, que no es más que una pesca a fondo un poco más sofisticada en la que se utilizan cañas más sensibles y cebadores de múltiples formas. Así que, como no tengo cañas para esta modalidad, y sólo poseo un cebador de este tipo, he hecho un montaje conjuntando caña barata y potente –fundamental para esta nueva modalidad- y cebador plomeado con sistema para cebar con engodo y gusano y me lo he llevado, por probar, esta tarde al río Tajo mientras pescaba a la pasada con ova. Pero, sorprendentemente, o quizás no tanto, no he sido capaz de sacar ningún pez con ova, pero gracias al novísimo feeder agreste he podido capturar seis barbos que han supuesto mi mayor pescata de este ciprínido, siendo el primero un bellísimo ejemplar de unos 2,5 kilos.

Éxito total en el estreno de esta revolucionaria modalidad del que, como ocurre con el carpfishing agreste, soy inventor y único practicante.

jueves, 29 de marzo de 2012

No puedo con los barbos

Cuando me las prometía muy felices. Cuando pensaba batir mi record de barbos pescados en una jornada. Cuando creía que, por fin, me iba a congraciar con la pesca del barbo con ova, ocurrió lo que suele ocurrir en estos casos, que todo se torció y, pese a que en la primera hora de la tarde logré sacar 3 hermosos barbos, lo que presagiaba un rotundo éxito, las tres siguientes se me fueron entre roturas de aparejos, enganches y ver como derivaba la pobre veleta sin esperanza alguna en que fuera hundida por la feroz picada de uno de estos ciprínidos patrios.
No sé si fue por cambiar de veleta -una de 8 gramos por otra de 6, debido a la pérdida de la primera- o, lo más probable, que el barbo, pasada la hora de cierta actividad, le dio por sestear viendo al "merluzo" de la caña lanzando una vez y otra su aparejo a las turbias aguas del Tajo. No sé, pero lo positivo de la jornada es que, ponga bien o mal el cordón de ova del Ciguëla, a los barbos les gusta. Otra cosa es que se la coman cuando "les sale a ellos de los huevos". Y contra esto no hay quien luche.
Pero, viendo que voy progresando en el dominio de esta modalidad de pesca, y que los resultados, aunque no extraordinarios, van siendo positivos...me hace ser optimista para próximas jornadas de pesca de este ciprínido y prometo volver a intentar su captura.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Odio la pesca con ova

Quizás la aseveración del título de esta entrada sea un poco desmedida e injusta, pero he de reconocer que en ciertas jornadas de pesca de barbos a la pasada con ova, entre las que se incluye esta última, le he llegado a coger algo de tirria a esta modalidad de pesca.
Y, ¿por qué? Pues, y teniendo en cuenta lo que me gusta pescar a nuestro insigne ciprínido ibérico, he de confesar que en gran medida por desconocimiento y falta de habilidad de esta técnica, lo que me lleva a la desesperación al pensar constantemente, ante la falta de picadas: si la ova es mala o si ni siquiera sea tal, si la profundidad no es la correcta, si el plomeado de la veleta es escaso o excesivo, si no pongo correctamente el cordón de cebo verdoso...Un sinnúmero de dudas que hacen que piense continuamente en abandonar el río y no volver jamás a tentar a nuestro querido barbo.
Pero, como dicen: "siempre que llueve... escampa", y así me pasó ayer, que, por tercera vez en dos meses intenté, yo sólo, sin ayuda ni asesoramiento de nadie, sacar barbos con mi "odiado" cebo: la ova.
Como ya he apuntado, y después de dos infructuosas jornadas de pesca en estos pasados meses -eso sí, ambas cortas debido a mi rendición más absoluta ante la falta de picadas- y animado por las informaciones de Adolfo que me indica que el sábado sacó 18 peces, me propongo intentar otra vez la pesca de nuestro ciprínido autóctono..."con ova".
Mi llegada al río Tajo se produce a las 16:00 horas. La corriente es moderada, idónea para una veleta de 6 a 8 gramos para que derive correctamente. Pero, ¿y la ova? ¿Será buena? ¿Será ova? ¿Va bien montada en el anzuelo? ¡Dudas, dudas, dudas! En un mar de incertidumbres me hallaba, habiéndose hundido la veleta en varias ocasiones sin saber discernir  la mayoría de veces si era picada o enganche, cuando... aproximadamente a las 17:45, y el desánimo hacía ya mella en mí, y me planteaba abandonar definitivamente este tipo de pesca, al ir a recoger la veleta que derivaba a unos 60 metros de donde me encontraba: ¡Vualá! Noto que traigo algo y ese algo empieza a tirar de la caña, saca hilo, suena el carrete...¡Milagro! Tengo un barbo. Poco a poco me voy haciendo con él. Lo saco. Foto de rigor. Y al agua de nuevo. Me digo: bueno, no he visto la picada, pero por lo menos tengo la seguridad que lo que llevo puesto en el anzuelo, sea lo que sea, les gusta a los peces.
Lanzo de nuevo e, inmediatamente, otra picada. Esta vez sí veo hundirse la boya violentamente. Levanto la caña raudo y, ahora sí, clavo al pez. Éste tira con la potencia propia de su género y especie y, después de unos segundos de lucha y debido a que el sedal se me ha enganchado en el puntal de la caña, lo que hace que el freno no entre en acción para mitigar la fuerza del bicho, me rompe el hilo y escapa, supongo que feliz -más que yo os puedo asegurar que sí.
Un par de lamentos, preceptivos para todo pescador después de la pérdida de una buena captura, y a seguir, renovada la fe en esta modalidad de pesca.
Un rato más y otra picada. Clavo de nuevo, tiro y...enganche. Dejo la caña en el suelo. Cojo el sedal con la mano. Tiro del mismo para intentar desenganchar el anzuelo y en este momento noto la tensión de algo moviéndose al otro extremo del hilo. ¡Será posible! ¡Un pez! -exclamo-. Cojo la caña rápidamente, tiro de ella y noto que traigo un peso muerto, así que pienso que es una rama o un tronco como ya me ha pasado en otras ocasiones, por lo que, y debido a la ligereza de la caña, me veo obligado a volver a tirar del sedal con la mano y cuando ya queda a mi vista el objeto trabado en mi anzuelo...¡Joder, un barbo! Venía pillado "al robo" de una aleta lo que le imposibilitaba para poder nadar y de ahí mi equívoco. Pero, aunque escaso disfrute en cuanto a su captura, pude tener en mis manos otro objeto de mi deseo de pescador.
Después de varias picadas más -o enganches, quién sabe- esta vez sí: a unos 50 metros...picada. Clavo. Bonita lucha. Y tercer "barbus barbus" de la tarde.
Tendré que repetir. Por lo menos ya sé que la cosa verde que cojo en el río Cigüela es ova o, si no lo es, los peces se la comen, aunque menos de lo que yo querría.

martes, 24 de enero de 2012

Barbos en Enero

Adolfo y su pescata del día anterior
Me dice Adolfo, gran pescador taranconero, maestro de quien esto escribe en muchas modalidades de pesca, especialista en barbos y lucios, aunque hábil, también, en la captura de todas las demás especies de agua dulce que habitan las aguas castellano-manchegas y limítrofes, que lleva unos días sacando barbos en el río Tajo, lo que me sorprende, no por lo descabellado de esta afirmación, sino por mi desconocimiento de las costumbres de este ciprínido. Así que, preparamos una partida de pesca por las aguas del Tajo a su paso por la provincia de Madrid.
Como siempre, y en palabras de otro amigo: "cuando yo paso por un sitio, el día anterior se acabó la fiesta", así que, pese a que Adolfo fue capaz de sacar nueve barbos el domingo, acreditados con la foto que hizo de los mismos, el lunes las picadas fueron escasas, pudiendo sacar, yo, sólo dos bonitos barbos, y ninguno Adolfo, debido a que se dedicó más al asesoramiento que a la pesca.
Otro "barbete"
La técnica utilizada fue la que llamo, no sé si de forma correcta, "a veleta corrida" o "a la pasada", es decir, dejar que la veleta derive por el río arrastrada por la corriente. El cebo: ova.
Buen día: temperatura extraordinaria, más propia de la primavera que del invierno; poca pesca, pero muy agradecida por su brava lucha; grata compañía; suma de experiencia y de aprendizaje en la pesca del barbo con ova -era la primera vez que sacaba peces con este cebo-; grabación de vídeo demostrativo de la jornada (aunque de poca calidad debido a que se hizo con el móvil, no me resisto a ponerlo en esta entrada). ¡Qué más se puede pedir! ¿Más pesca? Ya llegará.
Adolfo cogiendo la ova.

Barbos y cámara deportiva barata

  Grabar la pesca del barbo con una cámara deportiva barata es una excelente forma de compartir capturas y técnicas sin gastar mucho dinero....