Teletipo: Anterior jornada. El Vicario. Bolo. Ninguna picada. ¿Lo
bueno de la pesca? El pronto desquite. Puerto de Vallehermoso. Tiempo perfecto.
Ausencia de viento. Buena jornada. 26 carpas. Mayoría por encima del
kilo. Alguna cercana a los dos. Fuertes y luchadoras. Bastantes roturas.
Necesario bajo 0.20 debido a precario y pobre equipo. Pido donación inminente de
caña enchufable. Gardones a granel. Facilísimos de pescar. Sólo hace falta
cebado constante de gusano. En un momento, otros 26. Pesca poco atractiva.
Gran esfuerzo metiendo tamaña caña para tan poco animal. Mejor bicho grande. El
pesaje infructuoso. No posible. Carpas revoltosas que se me salían
constantemente de los cubos. Rodaban entre saltos y coletazos hacia el agua. Nunca
pesar cuesta abajo. Consiguieron desesperarme e hicieron me rindiera sin pesar.
Sobre los 35 kilos de peso. Último bolo vengado. Habrá otros, seguro.
Hasta entonces… a disfrutar de la pesca.
Sidominas esta
técnica ni siquiera sigas leyendo este artículo; mejor haz algo de provecho. Si algo sabes sobre la misma
puedes seguir leyendo, ya que te puede aportar algo o te puedes reír un rato si
constatas algún error de bulto, que seguro los hay. Si no tienes ni idea de la misma
seguro que algo aprenderás y siguiendo los pasos que describo, aunque estén muy
alejados de la perfección técnica de esta modalidad, te puedo asegurar que
pescarás. ¡Pesco, hasta yo!
Para
desintoxicarnos un tanto de lucios, carpas y similares, nos propusimos
desempolvar las cañas de mosca y pasar una jornada agradable pescando truchas.
¿Y cuál puede ser el lugar donde dos pescadores no demasiado diestros en el
manejo de la cola de rata tengan la certeza de poder hacer una buena pescata?
Sin la menor duda: El Tablazo. Este hotel-restaurante sito en el Villalba de la
Sierra, a 15 minutos escasos de la capital, Cuenca, ya en plena Serranía,
representa una opción segura para divertirte sacando truchas arcoíris. En él
disponen de un acotado para la pesca de este salmónido en el que te ofrecen la
posibilidad de pescar “con” y “sin muerte”. En nuestro caso la
opción elegida es la segunda, la cual sólo se puede practicar con caña de cola
de rata o buldó, siempre con anzuelos sin muerte.
Adolfo
Acondicionado
el recinto con pasarelas estratégicamente repartidas y zonas preferentes para
la pesca “sin muerte”, hacen en extremo cómoda la práctica de esta modalidad.
Lugar ideal para principiantes –cierto es que no es lo mismo aprender sacando
peces que sin hacerlo, ya que esto último, en muchos casos, lleva a la
desesperanza y a dejar la nueva afición
prematuramente, cosa que no ocurrirá en
este lugar dado que, es tal la abundancia de peces que en cuanto el novel
pescador sea capaz de sacar la línea unos pocos metros ya tendrá la posibilidad
de clavar una de estas bonitas y luchadoras arcoíris-; pero también para pescadores
un poco más avezados, pero con una técnica todavía un tanto “rústica”,
como sería nuestro caso; aunque tampoco es mala opción para pescadores
expertos en estas lides, ya que encontrarán un lugar idóneo para probar
sus últimos montajes.
Entorno
precioso rodeado de árboles donde el sonido de la pequeña cascada que produce
la entrada del río Júcar en el recinto nos mecerá plácidamente durante toda la
jornada. La limpieza y claridad del agua nos permitirá notar perfectamente la
presencia de la ingente población de salmónidos y así poder ver nítidamente,
muchas de las veces, cómo estas agresivas truchas toman la mosca, sea ésta emergente,
ninfa, estrimer y, cómo no, seca.
Panorámica del Tablazo
Y a comer
Población, como ya he dicho, muy numerosa debido
a las periódicas y constantes repoblaciones que llevan a cabo los responsables
de las instalaciones, no siendo difícil poder clavar alguna enorme arcoíris; en
alguna anterior visita a este coto de cristalinas aguas, y pese a mis
clamorosas y notables limitaciones técnicas, tuve la inmensa suerte de que
alguno de estos enormes salmónidos tuviera a bien picar, proporcionándome así
una emocionante y tenaz lucha gracias a la gran fuerza de estos peces debido, tanto a su buen
tamaño –algunos sobre los 3 kilos-, como a que, al llevar tiempo introducidos,
van recobrado fuerzas conforme se van adaptando a esta amplia y bien oxigenada laguna.
Alguna jornada, y no es exageración, he podido entablar denodada lucha con más
de diez de estas poderosas arcoíris, aunque la picada, lucha, saltos y
cabriolas de las pequeñas al intentar desasirse del anzuelo no son nada
desdeñables, proporcionándote un divertimento asegurado.
Si quieres saber cuántas has sido capaz de
sacar en una jornada pescando este lugar no olvides llevar algún tipo de
contador, porque, si no… pronto perderás la cuenta.