lunes, 31 de diciembre de 2012

Fin de temporada 2012


Subtítulo: El MOGAMBITO.

Este 30 de Diciembre doy por concluido este fructífero –en cuestión de pesca- año 2012. Y qué mejor lugar para despedir este año que mi querido pantano de Alarcón con mi buen amigo Julio y “a lomos” de su querida y apreciada, casi ya más por mí que por su dueño, barquichuela Julito I.

Feliz 2013
Pese a que pude dormir, escasamente, tres inquietas y agitadas horas debido a que abusé ligeramente, durante una larga velada nocturna, de manjares sin mesura y sus correspondientes bebidas espirituosas, no era cuestión de desperdiciar la oportunidad que me ofrecían de nuevo los dioses de los pantanos –como no hay constancia de quién pueda ser esta deidad, por asociación del líquido elemento nos retrotraeremos a la mitología griega y nos quedaremos con Poseidón, dios del mar. ¿Y qué es un pantano, sino un mar pequeño?- Así que, somnoliento y en un precario estado físico, me presenté a las 9 de la mañana en el lugar indicado por mi compañero para partir en pos de los depredadores de Alarcón –me refiero en este caso a los escamados, no a los otros, que puedo asegurar que, como las meigas, “haberlos hailos”… y muchos- e intentar, sino repetir la hazaña lograda el pasado domingo, cosa harto difícil, por lo menos dar una buena despedida al año en lo relativo a nuestra afición favorita.

A las 10 nos hallábamos en el pantano con la barca echada y todo preparado. Temperatura bastante fresca (el mercurio rebasaba ligeramente la zona positiva), y un molesto y frío vientecillo picaba el agua, el cual me pareció huracán en el momento de cruzar con nuestra liviana embarcación el pantano, meciéndonos de tal manera el oleaje que, no siendo yo, ni por asomo, un lobo de mar, casi logra que riegue las aguas del pantano con los gin-tonic y el marisco de la cena de la noche anterior. Pero, una vez terminada la travesía y anclados cerca de la orilla del lugar elegido para dar inicio a la jornada, el estómago se me fue asentando paulatinamente e iniciamos la búsqueda de… “los depredadores alarconienses”. Primera picada de una sandra que equivocadamente confundí con un enganche, lo que hizo que el cachete al clavar fuera tan tímido que al pércido sólo conseguimos verlo huyendo despavorido de la barca. Al momento es Julio el que clava una lucioperca. Luego me toca a mí… un luciete. Mi compañero responde con dos buenos pércidos sacados con señuelos oscuros, al parecer más efectivos para el día de hoy. Pero lo que en un momento vale, en segundos se queda obsoleto, y es con un jumbo o mogambo blanco fosforescente –“mogambito”  para los siglos- con el que saco una lucioperca ante la repentina bajada de prestaciones de los señuelos oscuros. Terminamos la mañana con otra pieza de Julio y nos disponemos a dar buena cuenta de un sabroso y nutritivo pisto de menudencias de cordero, acompañado por unos espaguetis aldentes y algo fríos, todo hay que decirlo, a la boloñesa. De postre, bollería industrial. ¡Así estamos algunos!

Buen lucio alarconiense
Por la tarde, y siempre utilizando el “mogambito” blanco, pude sacar una lucioperca y dos buenos esócidos –uno de ellos de algo más de 2,5 kg- superando así los cuatro peces que hasta ese momento llevaba Julio. Pero, y animado por mí, fue poner un mogambo blanco y enlazar tres picadas casi seguidas, dos de las cuales, o quizá sólo una –escribo de memoria- fueron al curricán, con lo que logró sobrepasarme en capturas una vez más. Lástima los cinco peces ya clavados que desafortunadamente perdí. Pero da igual… otro día caerán. Julio estadísticamente tuvo un día perfecto, ya que tuvo un pleno de aciertos: siete picadas y siete peces cobrados; 100% de efectividad. Pescador habilidoso y efectivo en grado sumo. Felicidades, campeón. ¡Ya te pillaré otro día!
Total: 12 capturas repartidas así: Julio 6 luciopercas y un lucio, y yo 3 lucios y 2 luciopercas. ¡Magnífica jornada para despedir el año!

 
Vídeo: alguno podrá criticar nuestra falta de soltura ante las cámaras. Cierto es. Pero en próximas entregas procuraremos mejorar tanto en interpretación, como en dicción, y con este propósito hemos solicitado una beca para el Actors Studio de New York a la Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha, aunque debido a los recortes no es seguro que se nos conceda. Ya veremos.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Los depredadores de Alarcón


Surcando las aguas del Pantano de Alarcón sobre la “Julito I” (especie de catamarán neumático construido, casi en su totalidad y de forma artesanal, por su orgulloso propietario: Julio), nos propusimos buscar a lucios y luciopercas… tanto monta. Mañana, aunque soleada, muy fría, ya que a las 8:30 el termómetro marca una temperatura de 4 grados bajo cero. Avanzado el día, con un brillante sol, y con sólo una ligera brisa, la temperatura se tornó más benigna e, incluso, agradable. Despacio, a la velocidad que nos permite el motor eléctrico de la Julito I –he de recordar, para los más “avispados”, que en este pantano está prohibida la navegación con motor de explosión- avanzamos por estas límpidas aguas en busca de los lugares más querenciosos para los depredadores de este escenario. Este trabajo recae en exclusiva en Julio, ya que él es el experto conocedor del lugar.

Julio con una lucioperca
La "Julito I" junto a su dueño antes de echarla al agua
Con relativa presteza llegamos al lugar elegido de antemano para pasar la mañana tentando a los depredadores de Alarcón; pero, y para nuestra desgracia, la zona está ocupada por otros dos pescadores, lo que da un vuelco inesperado a los planes previstos, haciendo que Julio tenga que buscar otro lugar donde intentar que algún pércido o esócido sea tan amable de atacar nuestros artificiales, cosa que se alargará más de lo previsto en el tiempo, ya que pasarían más de dos horas, con la moral ya algo menguada, hasta que conseguimos tener la primera picada de un lucio que se le escapa, ya llegando a la barca, a mi compañero. Pero, a partir de ese momento, o por dar con el lugar donde se ubican los peces, o porque éstos inician su periodo de actividad predadora, las picadas se suceden con relativa prontitud. A mí, ya clavados, se me escapan tres –suponemos que lucios, por los cortes que marcan el vinilo, aunque sólo conseguimos ver a uno, ya a tiro del “atrapa peces”- y a Julio se le vuelve a ir otro ejemplar más. Al poco, mi colega saca el primer, y único, por cierto, lucio de la mañana, e inmediatamente soy yo el que clava, y cobra, ¡por fin! una lucioperca. A partir de aquí, hasta pasadas las 13:30, hora en que desembarcamos, tenemos varias picadas más, completando el número de capturas con otras 3 luciopercas. Total de la jornada: un lucio y una lucioperca, Julio; y yo: 3 sandras.

Jornada de pesca mañanera –como diría el patrón de la embarcación- “a lomos de la Julito I”... espléndida. La verdad es que se hace muy, muy corta. Entre picadas, capturas, fotos y algún vídeo de muestra, no te enteras. Y eso que no almorzamos pese a que mi compañero, amigo y experto guía, generosamente, además de invitarme y llevarme en su “catamarán neumático”, como generoso anfitrión que es, había preparado hasta el almuerzo, pero, para mi desgracia, y debido a los excesos gastronómicos hechos por mí la noche anterior, los cuales me ocasionaron un pertinaz ardor –y no precisamente guerrero- no lo pudimos probar. El próximo día, si Julio vuelve a invitarme a pescar en Alarcón en su barca, cosa que, por otra parte, estoy deseando, prometo que esta vez sí daremos buena cuenta de un suculento ágape, pero éste va de mi cuenta.


Otro de los "inventos" artesanales de Julio. Perrillo, pulpo o salva señuelos.
Estrenado con uno de mis artificiales que había sido atrapado por un
árbol sumergido, con notable éxito como se puede apreciar en la foto.
Así que, en definitiva, hay que dar las gracias a los depredadores de Alarcón por mostrarse generosos con nosotros y hacernos disfrutar de una bonita mañana de pesca; sin olvidar, por supuesto, a la Julito I, por surcar el agua con tan grácil soltura y, sobre todo, por aguantar nuestro -sobre todo el mío- considerable peso; y, principalmente, a su excelso patrón, Julio, que la maneja con mano firme y la dirige siempre a los mejores lugares donde “pastan” los verdaderos protagonistas de estas pequeñas historias: lucios y luciopercas.

Para Goso: sin duda alguna, la “perla negra” de 15 centímetros es el mejor señuelo, de largo, para este pantano. ¡Claro, como los tiene cebados con él!

Pantano de Alarcón. Día 9/Diciembre/2012
 
 
 

Como en estas últimas salidas de pesca, voy a colgar un pequeño vídeo de nuestras aventuras y desventuras sobre la Julito I, añadiendo al mismo otro pequeño trozo de otro vídeo grabado el pasado día 6 en el Pantano de Buendía en el que se ve a Adolfo sacando un lucio. En este vídeo se me oirá decir que ese día le pensaba “mojar la oreja”, en orden a capturas sacadas. Pero, no fue tal debido a que el día fue tan malo que no tuve una sola picada. ¡Es que me pierde la boca! Mi compañero, por lo menos, sacó 2 lucios y una lucioperca. Ya le ganaré otro día.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Pocas truchas. Descomunal barbacoa.



El Hacha y Montoya
Alguien dijo una vez, sobre el concurso de Navidad del Coto La Torre: pocas truchas, buen almuerzo y regalos para todos. Pues hoy, 1 de Diciembre, con una temperatura a las 7:30 de la mañana, hora en que iniciamos la jornada truchera, de -10,5°, podríamos decir prácticamente lo mismo en relación a la cantidad de truchas sacadas por el cuarteto del Club Ficticio de Pesca de Montalbo: muy pocas truchas, pero… descomunal o desmesurada barbacoa. No seremos extraordinarios pescadores, o sí, quién sabe, pero lo que sí somos, y seguro, es unos comensales portentosos.


En plena faena

Con dos de mis salmónidos
Datos: entre los cuatro sólo fuimos capaces de sacar 16 truchas (la más grande la sacó el Tío Julio, con un peso aproximado de 1 kilogramo; y la mayor pescata, la mía, con 8 arcoíris, sacadas todas a lance con una cucharilla plateada de puntos rojos del número 2). Pobres cifras, sin duda. Pero, en el plano gastronómico es donde pudimos dar el “do” de pecho –aunque para ser más correctos diríamos “de barriga, panza o abdomen”-  y sacar a relucir nuestro innato talento: 5 chorizos, 4 butifarras, 6 contra muslos de pollo, 4 chuletas de lomo, otras tantas de aguja de cerdo, más 1,5 kg. de “forro” adobado; estos manjares acompañados por 4 tomates con sus respectivas aceitunas rellenas de anchoa –o eso pone en el bote. Aceitunas estoy convencido que son, pero el relleno marroncillo ubicado donde debía estar el hueso... ya no me atrevo a afirmar que sea tal-. Y de postre: alguno, y no es cuestión de delatar a nadie, se comió un flan de vainilla de medio kilo; claro que otros dos se comieron primero un flan de queso, y no hartos con el mismo remataron la faena con otro postre de nata y chocolate; el cuarto, no iba a ser menos, se metió entre pecho y espalda dos cuencos de profiteroles. Algo sobro sí, pero poco.

Resumen del día: pocas truchas; bastante frío;  muchas risas, jolgorio y cachondeo; y casi un empacho. ¿Qué más se puede pedir? Pues… truchas y un almax.

Barbos y cámara deportiva barata

  Grabar la pesca del barbo con una cámara deportiva barata es una excelente forma de compartir capturas y técnicas sin gastar mucho dinero....