lunes, 31 de diciembre de 2012

Fin de temporada 2012


Subtítulo: El MOGAMBITO.

Este 30 de Diciembre doy por concluido este fructífero –en cuestión de pesca- año 2012. Y qué mejor lugar para despedir este año que mi querido pantano de Alarcón con mi buen amigo Julio y “a lomos” de su querida y apreciada, casi ya más por mí que por su dueño, barquichuela Julito I.

Feliz 2013
Pese a que pude dormir, escasamente, tres inquietas y agitadas horas debido a que abusé ligeramente, durante una larga velada nocturna, de manjares sin mesura y sus correspondientes bebidas espirituosas, no era cuestión de desperdiciar la oportunidad que me ofrecían de nuevo los dioses de los pantanos –como no hay constancia de quién pueda ser esta deidad, por asociación del líquido elemento nos retrotraeremos a la mitología griega y nos quedaremos con Poseidón, dios del mar. ¿Y qué es un pantano, sino un mar pequeño?- Así que, somnoliento y en un precario estado físico, me presenté a las 9 de la mañana en el lugar indicado por mi compañero para partir en pos de los depredadores de Alarcón –me refiero en este caso a los escamados, no a los otros, que puedo asegurar que, como las meigas, “haberlos hailos”… y muchos- e intentar, sino repetir la hazaña lograda el pasado domingo, cosa harto difícil, por lo menos dar una buena despedida al año en lo relativo a nuestra afición favorita.

A las 10 nos hallábamos en el pantano con la barca echada y todo preparado. Temperatura bastante fresca (el mercurio rebasaba ligeramente la zona positiva), y un molesto y frío vientecillo picaba el agua, el cual me pareció huracán en el momento de cruzar con nuestra liviana embarcación el pantano, meciéndonos de tal manera el oleaje que, no siendo yo, ni por asomo, un lobo de mar, casi logra que riegue las aguas del pantano con los gin-tonic y el marisco de la cena de la noche anterior. Pero, una vez terminada la travesía y anclados cerca de la orilla del lugar elegido para dar inicio a la jornada, el estómago se me fue asentando paulatinamente e iniciamos la búsqueda de… “los depredadores alarconienses”. Primera picada de una sandra que equivocadamente confundí con un enganche, lo que hizo que el cachete al clavar fuera tan tímido que al pércido sólo conseguimos verlo huyendo despavorido de la barca. Al momento es Julio el que clava una lucioperca. Luego me toca a mí… un luciete. Mi compañero responde con dos buenos pércidos sacados con señuelos oscuros, al parecer más efectivos para el día de hoy. Pero lo que en un momento vale, en segundos se queda obsoleto, y es con un jumbo o mogambo blanco fosforescente –“mogambito”  para los siglos- con el que saco una lucioperca ante la repentina bajada de prestaciones de los señuelos oscuros. Terminamos la mañana con otra pieza de Julio y nos disponemos a dar buena cuenta de un sabroso y nutritivo pisto de menudencias de cordero, acompañado por unos espaguetis aldentes y algo fríos, todo hay que decirlo, a la boloñesa. De postre, bollería industrial. ¡Así estamos algunos!

Buen lucio alarconiense
Por la tarde, y siempre utilizando el “mogambito” blanco, pude sacar una lucioperca y dos buenos esócidos –uno de ellos de algo más de 2,5 kg- superando así los cuatro peces que hasta ese momento llevaba Julio. Pero, y animado por mí, fue poner un mogambo blanco y enlazar tres picadas casi seguidas, dos de las cuales, o quizá sólo una –escribo de memoria- fueron al curricán, con lo que logró sobrepasarme en capturas una vez más. Lástima los cinco peces ya clavados que desafortunadamente perdí. Pero da igual… otro día caerán. Julio estadísticamente tuvo un día perfecto, ya que tuvo un pleno de aciertos: siete picadas y siete peces cobrados; 100% de efectividad. Pescador habilidoso y efectivo en grado sumo. Felicidades, campeón. ¡Ya te pillaré otro día!
Total: 12 capturas repartidas así: Julio 6 luciopercas y un lucio, y yo 3 lucios y 2 luciopercas. ¡Magnífica jornada para despedir el año!

 
Vídeo: alguno podrá criticar nuestra falta de soltura ante las cámaras. Cierto es. Pero en próximas entregas procuraremos mejorar tanto en interpretación, como en dicción, y con este propósito hemos solicitado una beca para el Actors Studio de New York a la Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha, aunque debido a los recortes no es seguro que se nos conceda. Ya veremos.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Los depredadores de Alarcón


Surcando las aguas del Pantano de Alarcón sobre la “Julito I” (especie de catamarán neumático construido, casi en su totalidad y de forma artesanal, por su orgulloso propietario: Julio), nos propusimos buscar a lucios y luciopercas… tanto monta. Mañana, aunque soleada, muy fría, ya que a las 8:30 el termómetro marca una temperatura de 4 grados bajo cero. Avanzado el día, con un brillante sol, y con sólo una ligera brisa, la temperatura se tornó más benigna e, incluso, agradable. Despacio, a la velocidad que nos permite el motor eléctrico de la Julito I –he de recordar, para los más “avispados”, que en este pantano está prohibida la navegación con motor de explosión- avanzamos por estas límpidas aguas en busca de los lugares más querenciosos para los depredadores de este escenario. Este trabajo recae en exclusiva en Julio, ya que él es el experto conocedor del lugar.

Julio con una lucioperca
La "Julito I" junto a su dueño antes de echarla al agua
Con relativa presteza llegamos al lugar elegido de antemano para pasar la mañana tentando a los depredadores de Alarcón; pero, y para nuestra desgracia, la zona está ocupada por otros dos pescadores, lo que da un vuelco inesperado a los planes previstos, haciendo que Julio tenga que buscar otro lugar donde intentar que algún pércido o esócido sea tan amable de atacar nuestros artificiales, cosa que se alargará más de lo previsto en el tiempo, ya que pasarían más de dos horas, con la moral ya algo menguada, hasta que conseguimos tener la primera picada de un lucio que se le escapa, ya llegando a la barca, a mi compañero. Pero, a partir de ese momento, o por dar con el lugar donde se ubican los peces, o porque éstos inician su periodo de actividad predadora, las picadas se suceden con relativa prontitud. A mí, ya clavados, se me escapan tres –suponemos que lucios, por los cortes que marcan el vinilo, aunque sólo conseguimos ver a uno, ya a tiro del “atrapa peces”- y a Julio se le vuelve a ir otro ejemplar más. Al poco, mi colega saca el primer, y único, por cierto, lucio de la mañana, e inmediatamente soy yo el que clava, y cobra, ¡por fin! una lucioperca. A partir de aquí, hasta pasadas las 13:30, hora en que desembarcamos, tenemos varias picadas más, completando el número de capturas con otras 3 luciopercas. Total de la jornada: un lucio y una lucioperca, Julio; y yo: 3 sandras.

Jornada de pesca mañanera –como diría el patrón de la embarcación- “a lomos de la Julito I”... espléndida. La verdad es que se hace muy, muy corta. Entre picadas, capturas, fotos y algún vídeo de muestra, no te enteras. Y eso que no almorzamos pese a que mi compañero, amigo y experto guía, generosamente, además de invitarme y llevarme en su “catamarán neumático”, como generoso anfitrión que es, había preparado hasta el almuerzo, pero, para mi desgracia, y debido a los excesos gastronómicos hechos por mí la noche anterior, los cuales me ocasionaron un pertinaz ardor –y no precisamente guerrero- no lo pudimos probar. El próximo día, si Julio vuelve a invitarme a pescar en Alarcón en su barca, cosa que, por otra parte, estoy deseando, prometo que esta vez sí daremos buena cuenta de un suculento ágape, pero éste va de mi cuenta.


Otro de los "inventos" artesanales de Julio. Perrillo, pulpo o salva señuelos.
Estrenado con uno de mis artificiales que había sido atrapado por un
árbol sumergido, con notable éxito como se puede apreciar en la foto.
Así que, en definitiva, hay que dar las gracias a los depredadores de Alarcón por mostrarse generosos con nosotros y hacernos disfrutar de una bonita mañana de pesca; sin olvidar, por supuesto, a la Julito I, por surcar el agua con tan grácil soltura y, sobre todo, por aguantar nuestro -sobre todo el mío- considerable peso; y, principalmente, a su excelso patrón, Julio, que la maneja con mano firme y la dirige siempre a los mejores lugares donde “pastan” los verdaderos protagonistas de estas pequeñas historias: lucios y luciopercas.

Para Goso: sin duda alguna, la “perla negra” de 15 centímetros es el mejor señuelo, de largo, para este pantano. ¡Claro, como los tiene cebados con él!

Pantano de Alarcón. Día 9/Diciembre/2012
 
 
 

Como en estas últimas salidas de pesca, voy a colgar un pequeño vídeo de nuestras aventuras y desventuras sobre la Julito I, añadiendo al mismo otro pequeño trozo de otro vídeo grabado el pasado día 6 en el Pantano de Buendía en el que se ve a Adolfo sacando un lucio. En este vídeo se me oirá decir que ese día le pensaba “mojar la oreja”, en orden a capturas sacadas. Pero, no fue tal debido a que el día fue tan malo que no tuve una sola picada. ¡Es que me pierde la boca! Mi compañero, por lo menos, sacó 2 lucios y una lucioperca. Ya le ganaré otro día.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Pocas truchas. Descomunal barbacoa.



El Hacha y Montoya
Alguien dijo una vez, sobre el concurso de Navidad del Coto La Torre: pocas truchas, buen almuerzo y regalos para todos. Pues hoy, 1 de Diciembre, con una temperatura a las 7:30 de la mañana, hora en que iniciamos la jornada truchera, de -10,5°, podríamos decir prácticamente lo mismo en relación a la cantidad de truchas sacadas por el cuarteto del Club Ficticio de Pesca de Montalbo: muy pocas truchas, pero… descomunal o desmesurada barbacoa. No seremos extraordinarios pescadores, o sí, quién sabe, pero lo que sí somos, y seguro, es unos comensales portentosos.


En plena faena

Con dos de mis salmónidos
Datos: entre los cuatro sólo fuimos capaces de sacar 16 truchas (la más grande la sacó el Tío Julio, con un peso aproximado de 1 kilogramo; y la mayor pescata, la mía, con 8 arcoíris, sacadas todas a lance con una cucharilla plateada de puntos rojos del número 2). Pobres cifras, sin duda. Pero, en el plano gastronómico es donde pudimos dar el “do” de pecho –aunque para ser más correctos diríamos “de barriga, panza o abdomen”-  y sacar a relucir nuestro innato talento: 5 chorizos, 4 butifarras, 6 contra muslos de pollo, 4 chuletas de lomo, otras tantas de aguja de cerdo, más 1,5 kg. de “forro” adobado; estos manjares acompañados por 4 tomates con sus respectivas aceitunas rellenas de anchoa –o eso pone en el bote. Aceitunas estoy convencido que son, pero el relleno marroncillo ubicado donde debía estar el hueso... ya no me atrevo a afirmar que sea tal-. Y de postre: alguno, y no es cuestión de delatar a nadie, se comió un flan de vainilla de medio kilo; claro que otros dos se comieron primero un flan de queso, y no hartos con el mismo remataron la faena con otro postre de nata y chocolate; el cuarto, no iba a ser menos, se metió entre pecho y espalda dos cuencos de profiteroles. Algo sobro sí, pero poco.

Resumen del día: pocas truchas; bastante frío;  muchas risas, jolgorio y cachondeo; y casi un empacho. ¿Qué más se puede pedir? Pues… truchas y un almax.

domingo, 25 de noviembre de 2012

El invierno llega a Buendía


Se acerca el frío, lenta, pero inexorablemente. ¿Lo notan los peces? Supongo que sí, aunque ni nado con ellos, ni soy biólogo. El caso es que, pese a las creencias infundadas que había tenido como pescador durante muchos años, ahora estoy casi convencido –salvo prueba en contrario- que la actividad de los depredadores decrece significativamente, como es el caso de las demás especies de agua dulce, contra más se hace notar el frío. Así que, este 24 de Noviembre, día, climatológicamente hablando, excepcional para la pesca de lucios y luciopercas debido al leve viento, el cielo tomado por la neblina y una temperatura fresca, pero agradable, nos propusimos, Adolfo y quien esto suscribe, pasar un día tentando a los depredadores de Buendía, para ver si eran tan amables de engullir nuestros señuelos, y así, por lo menos en mi caso, despedir el año de pesca en este maravilloso pantano conquense.

Adolfo
Inicios prometedores al sacar, en un breve lapso de tiempo, en la misma zona donde echamos la barca, dos lucios al curricán (uno Adolfo y otro yo), más otro que me había entrado a mí practicando el lance con un jumbo color verde-perla. Pero, y pese a los buenos resultados iniciales, abandonamos el lugar. ¡Craso error! Después de esto, fuimos incapaces de lograr una picada en todo el día a pesar de probar todos los señuelos que hay en nuestras cajas, de utilizar, tanto técnicas de lanzado como de curricán, y de probar en zonas someras, profundas, e incluso, casi abisales. Nada. No localizábamos ni a lucios, y mucho menos, a luciopercas.

Fue sobre las 5 de la tarde cuando, a modo desesperado, se le ocurrió a Adolfo probar al curricán con artificiales que profundizan un metro escaso, buscando zonas de menos profundidad -3 a 4 metros- y, sorpresivamente, era ahí donde se hallaban los peces. Con esta modalidad sacamos otros tres, y a lance algunos pocos más, perdiendo varias picadas. Al final, la pescata no fue extraordinaria, pero el día se pasó rápido y entretenido, pudiendo contar al final 5 lucios de Adolfo, y 4 míos. ¿Dónde estarían las  luciopercas? ¡Quién sabe! Pero, en el agua… seguro.

Santa María de Poyos; por lo menos, lo que queda
*Dato histórico: este año se cumple el 60 aniversario de la desaparición de Santa María de Poyos (http://www.vocesdecuenca.com/frontend/voces/60-Anos-De-La-Desaparicion-De-Santa-Maria-De-Poyos-Y-Del-Nac-vn19542-vst349). Todavía se pueden ver parte de sus restos, y para muestra adjunto foto. Buena zona para luciopercas… en algunas ocasiones.

 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Pantano de Bolarque. Cada vez peor.


Domingo. 18 de Noviembre 2012 

Yo, mi circunstancia, y la "sardinilla".
¡Harto! Pero que muy harto me tiene este pantano. Es aparecer yo por sus aguas y desaparecer los peces. ¿Dónde estarán? ¿Escondidos entre los juncos? ¿Mimetizados entre las algas y pegados al fondo? ¿En el bar de cañas?  ¡Yo qué sé! Pero, ¿qué he hecho yo para merecer tamaño desprecio por parte de los esócidos de este pantano? ¿Tal es la afrenta que he perpetrado contra ellos para que no se dignen a darle ni un ligero mordisquito a mis señuelos? Y gracias a que en el último lance pude sacar un minúsculo “lapicero” de no más de 20 centímetros, con lo que “bolo”, por lo menos, y es conformarse con poco, no me fui.

Adolfo con un bonito lucio
Adolfo tampoco tuvo un día extraordinario, debido a la notable inactividad de los depredadores, pero acabó la jornada con unos resultados meritorios, pudiendo, al final, hacerse con 5 lucios: dos tan diminutos como el mío; un par de un kilo a kilo y medio; y el último un hermoso ejemplar de 3,75 kg. Lo dicho, no fue una pescata desmesurada, pero por lo menos se fue contento al estrenar sus nuevos señuelos comprados en su tienda predilecta para la pesca de depredadores de Madrid –obvio el nombre de la misma por aquello de la publicidad gratuita, aunque advierto que soy fácil de comprar.

Esócido de 3,75 kg.
Salvatore luchando con un lucio
Al hilo del nombre de la mencionada tienda, comentar que hace unas semanas me hallaba en ella reponiendo mi exiguo arsenal de señuelos cuando, preguntando al dependiente sobre las virtudes de algún pez artificial, y habiendo oído los nombres de Bolarque y Buendía (los dos pantanos que más frecuento en la pesca de depredadores. Bueno, pesca, pesca… Lo dejaremos en “búsqueda”) se acercó un cliente que resultó ser asiduo y conocedor de estas dos masas de agua, señalándome gentilmente los señuelos más indicados para la pesca en estos dos lugares. El nombre de este pescador es Salvatore, italiano de nacimiento, pero asentado en España desde hace más de veinte años. Además de la valiosa información sobre los artificiales más efectivos, tuvo a bien el ofrecerme su barca para cuando estimara oportuno acompañarlo de pesca. Seguro que algún día pescamos juntos. Pero, esperando esta ocasión, nos encontramos al amigo Salvatore en la zona del Peñón de Anguix luchando con un bravo lucio que sobrepasaría los 4 kilos de peso, aprovechando así la ocasión para grabar un pequeño vídeo de la captura, y unas cuantas fotos con su afortunado, hábil, y gran conocedor de este escenario, pescador. Más tarde me comunicaría, vía mensaje telefónico, que tuvo que abandonar la pesca apresuradamente por cuestiones de cierta urgencia, pero, y pese a la mencionada poca actividad de los peces, pudo completar la jornada con 5 lucios en total, otro de los cuales, y pescado al curricán, también superaba los 4 kilos.

Salvatore con un lucio de más de 4 kg.
Por tanto, o es casualidad o mala suerte, o impericia y falta de habilidad, conocimientos y destreza por mi parte, pero, el caso es que siempre pescan más mis colegas que yo. Tendré que poner más empeño en el aprendizaje para menguar así la influencia del azar en esta ecuación. Eso sí, no me rindo, e incluso estoy dispuesto a darle otra oportunidad al “desagradecido” –para mí- Pantano de Bolarque.

*Nota: en el vídeo que he colgado en esta página, como se puede apreciar, aparecen tres pescadores; dos de ellos: Adolfo y Salvatore, sacando dos buenas piezas, y el tercero, en este caso yo mismo, sólo aparezco paseando con la barca plácidamente; pero, lamentablemente, es lo único de provecho que hice en todo el día. Si eso, ya cuelgo la foto con la “sardina”.

martes, 30 de octubre de 2012

Cerrado para la pesca el Pantano de Vallehermoso


Su primera carpa en Vallehermoso
Que no se asusten los sufridos pescadores que frecuentan este escenario durante el invierno con el título de esta entrada. Se cierra la pesca en este bonito y recogido pantano manchego, sí, pero para mí. Quería despedir este 2012, en lo relativo a la pesca de ciprínidos, en este lugar, donde tanto he disfrutado este año, y de paso, enseñárselo a mi amigo José Luis (Hacha para los siglos), para que se desentumeciera un poco de la ligera oxidación que padece, en lo relativo a la pesca, por lo poco frecuente de sus jornadas practicando esta actividad en los últimos años.

Así, nos presentamos este lunes, día 29, a las 7:15 de la mañana, con una temperatura de 0,5°, dispuestos, yo a despedir el año con una buena jornada de pesca, y el Hacha a conocer este pantano y sus virtudes.

Palacios con una común
El Hacha y su pescata
La pesca, con la progresiva entrada del frío, va cambiando paulatinamente, por lo que la técnica, distancias, cebos y demás variables deben adaptarse a las nuevas circunstancias  si se quiere lograr hacer una buena pescata. En mi caso, con la esperanza de que las condiciones no se hubieran modificado drásticamente desde mi última visita a este lugar –hace algo más de dos semanas-, y para, de este modo, que mi colega pudiera divertirse, le recomendé que pescara con una caña de 4 metros  al coup, y a esa distancia, y también preparamos una caña de inglesa para pescar más lejos por si los peces ya no se acercaban tanto a la orilla para comer. Yo, por mi parte, como las últimas veces que he pescado aquí, hice un cebado de inicio a 4 y 11 metros, para pescar tanto con enchufable como con inglesa, aunque debido a la proximidad de un obstáculo sumergido y descubierto con posterioridad al precebado, me tuve que ir a 9 metros, que es la distancia a la que pesqué prácticamente todo el día. De cebo llevábamos únicamente maíz, ya que nuestro objetivo eran, principalmente, las carpas.

Palacios cobrando una buena captura
Iniciamos la pesca una hora después de nuestra llegada, una vez montados nuestros respectivos puestos; ya de inicio se veía que los peces estaban más difíciles que en ocasiones precedentes, y que los que se acercaba a comer a la orilla eran pocos. Aún así, a 9 metros, las picadas se sucedían con relativa presteza, casi siempre a la caída del cebo, aunque me era dificilísimo clavar a los peces. Cambié de profundidad, subiendo el cebo, dándose el mismo resultado: muchas picadas pero escasísima efectividad. Mientras, el Hacha iba teniendo alguna que otra picada, muy espaciadas en el tiempo, eso sí, y también muy difíciles de clavar, pero se iba defendiendo y tocando escama de vez en cuando.

Sacando una buena royal
En esta lucha poco efectiva, pero sin cuartel, con los ciprínidos nos hallábamos, cuando –y no paro de loar al Señor desde entonces por ello- apareció el amigo Miguel Antonio Palacios, vecino de La Solana, gran pescador (varios años en 1ª Regional), mejor conocedor del escenario, y estimable compañero, ya que, amable y desinteresadamente, además de sus impagables consejos técnicos para mejorar nuestras prestaciones en orden a sacar más peces, nos donó, de forma altruista, un litro de gusano para alegría de los moradores del pantano, ya que les gustaba más que el maíz, y aún más para la nuestra debido a que este cebo era mucho más efectivo.

A tiro de sacadera
Siguiendo los consejos de Palacios (resumiendo: cebado constante con engodo y “bichos” y bajando el grosor de bajos y tamaño de los anzuelos), y habiéndome él mismo modificado alguno de mis aparejos, las picadas empezaron a sucederse sin tregua alguna, aunque el clavar al pez… es otra historia. No sé; seguro que algo mal hacía, aunque en todo el día no logré discernir qué era, pero “puedo prometer y prometo” (Adolfo Suárez, dixit) que había momentos que me costaba hasta 20 picadas poder clavar un pez. Mientras, el amigo José Luis, iba sacando carpas con más parsimonia que, tanto él como yo hubiéramos deseado, aunque sus resultados, teniendo en cuenta el material del que disponía para pescar estas aguas, se pueden calificar como de notables; eso sí, Palacios fue ponerse a pescar y empezar a sacar pesca, en su mayoría carpas y algún gardón. En algo más de 2 horas hizo una pescata de 14 kilos. Cómo se nota el dominio que tiene del escenario.


 
Al final, he de catalogar la jornada como de buena despedida del año de pesca de ciprínidos. El Hacha sacó un cubo de peces, alguno de los cuales, 5 en concreto, los sacó con mi caña enchufable, siendo así su estreno en esta modalidad; y yo pude contar 53 carpas (7 “gordas”) y un “gallardón”. Gracias por este buen año de pesca a este generoso pantano –espero que se cuide-; y gracias a Palacios, que si no aparece con el regalo de los gusanos y sus enseñanzas, esta crónica no hubiera narrado una jornada tan satisfactoria.
14 kg en algo más de dos horas

 

lunes, 22 de octubre de 2012

IIº OPEN de LANCE Honrubia 2012


Este Domingo, día 21 de Octubre, nos presentamos, pese a las pésimas condiciones meteorológicas: fuerte viento y un aguacero que no nos abandonó en toda la competición, 12 temerarios pescadores para llevar a cabo este concurso en las aguas del Pantano de Alarcón.

Los 12 valientes
Aunque el mal tiempo representa una incomodidad notable para la pesca, hay que reconocer que estas condiciones son las idóneas para que los depredadores se muestren activos. Y así fue que, y teniendo en cuenta la desmesurada presión de pesca que sufre el lugar en que se llevó a cabo el concurso, se consiguieron 13 capturas, todas luciopercas, excepto un lucio, cifra que superó con creces las piezas que se consiguieron en el anterior Open de lance, concretamente sólo 3.

Mi única captura: Pequeña lucioperca de 52 cm.
Presa del Pantano de Alarcón
Los que nos dirigimos a la zona más cercana a la presa no obtuvimos un gran resultado, excepto Julio, que logró sacar 2 luciopercas, con las que obtuvo un meritorio tercer puesto en el Open, y una de ellas, a la postre, pieza mayor del concurso con 73 cm. Mientras, Goso y el Hacha, no lograron tener una sola picada, y yo sólo pude sacar una lucioperca de 52 cm, que me picó a unos 8 ó 10 metros de la orilla, recogiendo el pikie de vinilo Storm color perla, y a escasamente 3 metros de profundidad, la cual me proporcionó un digno 6º puesto en la clasificación, más la presea a la pieza sacada más tempranamente –concretamente a las 9:45-; lamentablemente ya no pude conseguir más picadas.

Los demás concursantes se dirigieron a la zona más alejada de la presa, obteniendo, algunos, mejores prestaciones, habiendo dos pescadores con 3 capturas cada uno: Héctor, y 2º el “Sherif”; y otros dos con 2 piezas cobradas: 4º Cristóbal (único concursante que pudo sacar un lucio), y 5º Juan Luis Nieva.

Totalmente empapado después de la dura competición.
La verdad es que, y pese a las inclemencias meteorológicas, las algo más de 3 horas de concurso se pasaron rápidamente, abandonando el escenario a las 12:30, hora en que nos dirigimos al lugar donde llevaríamos a cabo la comida a base de una barbacoa y unas patatas, que al principio iban a ser “a lo pobre”, y acabaron siendo revueltas con huevo, pese a las quejas del chef Tío Julio, y las mías propias, que estimábamos que estaban mejor sin los huevos. Las patatas, no se puede negar, estaban buenas, pero sin los mismos estaban mejor. ¡Siempre hay que hacerle caso al cocinero!

Al final, y después de la sabrosa comida, se llevó a cabo la animada entrega de premios, citándonos todos los concursantes para un próximo evento, cuya fecha y organizadores están por definir. Supongo que allí nos volveremos a encontrar.

·         Clasificación y más fotos en: http://fishingcarphonrubia.blogspot.com.es/

jueves, 18 de octubre de 2012

CARP FISHING AGRESTE. 1ª Captura 2012


Octubre. Estos dos últimos años dedico este mes al Carp Fishing Agreste. Modalidad que, como todos los lectores saben, es un pseudo invento propio.

Me ha costado tres tardes, a tres horas por tarde,  sacar la primera carpa. El primer día se me escapó una, y el segundo no tuve ninguna picada. Pero como la base de esta pesca es la insistencia… al fin ha caído la primera, y espero que no sea la última.

Pesaje: más agreste... imposible
Como hace un año que no practico esta pesca, resumiré en pocas palabras las características y el material necesario para llevar a cabo esta modalidad: es fundamental un par de cañas robustas –de las baratillas, por supuesto-; unos cuantos plomos de 30 a 50 gramos; un par de pinchos fuertes para sujetar las cañas de forma vertical  que aseguren que el pez no las arranque de los mismos en una de sus potentes envestidas; unos anzuelos montados en sistema “hair” con hilo trenzado ; unos cascabeles para poder enterarnos de la picada si leemos plácidamente, como es mi caso, o dormitamos, como también me suele ocurrir, esperando que se produzca la ansiada picada; y, para pesar, una báscula “de los chinos” –la más barata que encontremos-, y un saco de pienso o "harineta" para cerdos cortada por la mitad, acondicionado con cuatro pitas en cada punta del mismo para poder izar al ciprínido sin menoscabo de su integridad física; ¡Ah! se me olvidaba, una charca grande, y… a pescar.

Así que, hoy, día 17, habiendo echado un bote de maíz a modo de cebado, y ya pasadas algo más de dos horas del inicio de la jornada, sobre las 19:00 horas, y hallándome absorto en la lectura del libro “Tormenta de espadas”, tercera entrega de la saga “Canción de Hielo y Fuego” –que, por cierto, recomiendo encarecidamente su lectura- oigo el alegre tintineo de uno de los cascabeles prendido en una de las cañas. Me abalanzo raudo hacia ella sin darme cuenta que llevo puestas las gafas de lectura o vista cansada, lo que hace que la visión se me distorsione ligeramente. ¿Será la emoción y el susto? –me digo-. ¡Que no, coño, que son las gafas! –rectifico mentalmente-. Me las quito, y ya con toda la agudeza visual que me va quedando, inicio una bonita lucha con el pez. Después de un par de intentos de escabullirse entre las juncadas, y regulando el freno para no forzarla en demasía, la acerco a la sacadera y compruebo… que no cabe en ella -Nota: comprar una más grande-. La intento coger con las manos y se me escapa; la atraigo de nuevo hacia mí y, milagrosamente, soy capaz de cobrarla y sacarla del agua. Hermosa y longilínea común que da un peso de 7 kilos. Rápidamente, como siempre, las fotos de rigor y de vuelta a su medio natural. Repito: “Captura y suelta”, y otra vez puede que nos volvamos a encontrar con nuestro amigo ciprínido.

domingo, 14 de octubre de 2012

VALLEHERMOSO. Igual, pero menos.


Carpa royal. Sólo saqué una de esta subespecie.
Sábado 13. Temprano, a las 8 de la mañana, llegamos al Pantano de Vallehermoso. Empezamos a montar nuestros pesquiles apenas amanecido, y en ello estábamos cuando al poco llegaron otros dos pescadores que se ubicaron a nuestra izquierda. No sería hasta casi una hora, no sé si por la inicial penumbra o por la premura en montar el puesto, que nos percatamos que estos pescadores eran conocidos nuestros, siendo José Ródenas, Presidente del Club Garibolo de Albacete quien reconoció la atronadora voz de Rafa. Así que, después de la sorpresa y salutaciones iniciales, incluida la presentación por parte de Jose de su compañero de pesca, que no era otro que su suegro, nos pusimos cada cual a sus labores de pesca.

El inicio, como siempre que frecuento este pantano, espectacular. Era echar la caña e iniciarse el rosario de picadas. Yo cebé a 11 y 4 metros, dándose casi todas las picadas a once, casi siempre de pequeñas carpas, pudiendo pescar hasta las 11 de la mañana y, por tanto, en tan solo 2 horas de pesca –momento en que paramos almorzar- 28 pequeños ciprínidos en forma de “carpita” común. Mi compañero Rafa llevaba un ritmo de capturas similar al mío.


Rafa cobrando una hermosa capa.
Una de las numerosas comunes
Después de almorzar la cosa se torció, y bastante, para mí. Ya no lograba hacer picar a los peces con regularidad, teniendo que abandonar el fondo para buscar a los peces a medias aguas, que era donde pescaba Rafa, con muchos mejores resultados que los míos, y con un ritmo de capturas bastante superior. Debido a mi incapacidad, pese a toda clase de probaturas, de clavar a los escamados amigos, centré mi pesca más cerca de la orilla sabedor, por mis otras visitas a este pantano, que las carpas más grandes se metían aquí. Hasta las 6 P.M., que dimos por terminada la jornada, mi número de capturas no se disparó, precisamente, pero pude llegar a 59, cuya relación de especies se reduce a 4 “gallardones” y 55 carpas, aunque 15 de ellas eran de un peso superior al kilo, lo que me hizo disfrutar con su lucha, tanto con caña de coup, como de inglesa.

Jose con parte de su pescata
Rafa sí mantuvo todo el día un buen ritmo de capturas, sacando la mayoría de los peces a 11 metros, y siempre a medias aguas, manteniendo un cebado constante. Incluso estuvo practicando el feeder rupestre, logrando numerosos dobletes. No contó los peces, pero seguramente superaría holgadamente las ocho decenas entre algún pez gato –muy pocos-, gardones, bogas –en algún caso “gigantescas”-, y mayoría de carpas, con 5 ó 6 de un peso superior al kilo.

Rafa con una gran boga de 30 cm. Sacó alguna mayor, pero no puedo publicar
las fotos porque tiene tendencia, como los gatos, a cerrar los ojos al disparar la cámara.

En plena faena con una carpa.
Por tanto, como siempre en este escenario, magnífica jornada de pesca… pero menos; algo normal si tenemos en cuenta las fechas en que nos encontramos y la intensa lucha que durante todo el año llevan los moradores de estas aguas con los pertinaces pescadores.

¡Vaya boga! Más de 30 cm.
 

Black-bass en Buendía


1,750 kg
Grub, jumbo o mogambo, no sé; pero verde y blanco es.
La mayoría de los pescadores que acuden, algunos días casi en masa, al Pantano de Buendía a pescar depredadores, lo hacen casi exclusivamente para tentar a lucios y luciopercas. Pero se olvidan de un habitante, que aunque no lo parezca por sus periódicas desapariciones, sigue teniendo una población más que estable y respetable; y éste no es otro que el black-bass, tan insigne o más que sus colegas depredadores anteriormente citados. Pero, para pescarlo hay que buscarlo y, lo más difícil, encontrarlo. El año pasado había abundancia de estos centrárquidos en cualquier recula que albergara árboles y vegetación sumergida, pero, y debido a la drástica bajada del nivel del agua, las coberturas preferidas de este pez han desaparecido en su mayoría, lo que hace mucho más difícil su localización, pero os aseguro que siguen estando en el pantano. Adolfo siempre le dedica unos cuantos lances a buscar al bass en las coberturas mencionadas, y es raro el día que, utilizando su sempiterno popper de hélices, no consiga tener alguna picada y sacar alguna buena pieza, como es el caso de este viernes, que una rechoncha perca negra tuvo a bien devorar su popper, perdiendo yo la ocasión de lograr una gran captura al no darme tiempo a lanzar a dos congéneres de parecido tamaño del bass glotón que fue el primero en atacar el señuelo, y que acompañaban a éste en sus cabriolas por intentar zafarse de los molestos anzuelos clavados en su enorme bocaza. Al final lo pudimos subir a la barca dando un peso de 1,750 kg.


Lucio preparado para saltar. Curricán. Artificial gigante
Con respecto a lucios y luciopercas, y pese al día perfecto para su pesca –buena temperatura y casi todo el día nublado-, debo mencionar que no era una actividad desmesurada la que tenían. Algo más activos los lucios, de los cuales conseguimos sacar seis, casi todos al curricán, excepto uno que pude sacar a lance con un mogambo verde-blanco; además, con este mismo señuelo tuve otros dos esócidos clavados que se pudieron desprender del vinilo antes de lograr su captura, pero siempre las picadas se producían al recoger de forma uniforme y rápida, no teniendo picadas cuando se llevaba por el fondo dando los típicos tirones con el objetivo de que el señuelo trabaje dando saltos por el mismo; además, las picadas se produjeron a menos profundidad que en días pasados: sobre los 4 metros. Luciopercas sacamos cuatro. Una al curricán, y tres a lance, dos de las cuales picaron a última hora, ya sin luz natural, ambas con mogambos, grubs o jumbos –como cada cual quiera llamarles- de colores claros y pescando pegado al fondo, tanto recogiendo como a “saltitos”.

 Capturas y pescador: Adolfo: 3 lucios, 2 luciopercas y un bass (1,75 kg.). Yo: 3 lucios y 2 luciopercas.


Las orillas estaban "abarrotás"
Lo peor del día: un desgraciado árbol sumergido –utilizo este adjetivo como insulto, no como mención a la triste vida del vegetal- atrapó con sus fantasmagóricos brazos a modo de tentáculos a mi mejor señuelo para el curricán cuando éste estaba en acto de servicio surcando el agua del pantano en su búsqueda constante de los depredadores. Gran disgusto y pesar por la pérdida de mi magnum Rapala sumergible, color violeta de 11 cm, tanto por los buenos servicios prestados –ayer, concretamente, me sacó tres de los cinco peces-, como por lo difícil de su reposición con ese color, ya que seguramente esté descatalogado, como por la pérdida pecuniaria, que es la más dolorosa. ¡Sniff!

Barbos y cámara deportiva barata

  Grabar la pesca del barbo con una cámara deportiva barata es una excelente forma de compartir capturas y técnicas sin gastar mucho dinero....