domingo, 27 de febrero de 2011

A la rica trucha.

Jaime y Josan
26/02/2011
Una nueva jornada de pesca en el Coto La Torre.
    Para ir a pescar, habitualmente hay que madrugar, así que a las 6:00 horas ya estamos en pie, Jaime –mi sobrino- y yo. Recogemos a Montoya y el Tío Julio y nos dirigimos dirección Cuenca y pasada ésta, a unos 12 kilómetros, nos encontramos en el Coto.
    Llegamos a las 7:45, marcando el termómetro una temperatura de -1 °C, aunque se preveía un buen día, lo que se confirmaría al avanzar el mismo, llegando a los 20 °C cuando dábamos por terminada la jornada de pesca, sobre las 14:00 horas.
    Así que, con un magnífico día, climatológicamente hablando, para pescar, un río que bajaba con mucha fuerza, debido al deshielo de las pasadas nevadas en la sierra, iniciamos la jornada, repartiéndonos los cuatro compañeros por el Coto; Montoya y el Tío Julio tomaron, a saco –parecen los dos, los Panzer del General alemán Himmler- , la parte superior, y Jaime y yo nos movimos por las tablas de abajo, aunque la abundancia de pescadores y la potencia con la que bajaban las agua redujeron los puestos en los que se podía pescar con alguna garantía de éxito, lo que se tradujo en un resultado, digamos, regular, teniendo en cuenta las perspectivas iniciales, ya que Jaime sacó ocho truchas, y yo sólo pude poner en mi nasa cinco. Aunque, al Tío Julio y a Montoya, la suerte les fue más propicia, sino…¡de qué! y pudieron completar el cupo de diez capturas que permite el permiso.
    Así que terminado el día de pesca, y habiendo degustado como almuerzo unos calamares y unos lomos en un bar del pueblo vecino - llamado Mariana- volvimos para Montalbo sin nada más reseñable que indicar, excepto el pésimo gusto musical de mis tres acompañantes, que se pasaron todo el viaje de vuelta criticando las gloriosas melodías que sonaban en el equipo de música de mi coche. Porque, Jaime es un crio y no entiende todavía; el Tío Julio está anclado en el “Carro” de Manolo Escobar; y Montoya, no sabe, pero contesta. ¡Vaya castigo!
    Pero bueno, lo pasamos bien y volveremos, así que… nos vemos en el río.

martes, 22 de febrero de 2011

¿Qué lucioperca es más grande?

Muchas veces hemos hecho fotos con alguna de nuestras capturas que no se ajustan a la realidad, es decir, o dan la impresión de ser más pequeñas, o se ven enormes. Un ejemplo son las tres fotos que aparecen bajo estas líneas, que al publicarlas en el Blog del Club Fishing Carp de Honrubia, y sin saber qué peso tenían, las tuve que pesar a "ojo de buen cubero", con lo que en cada una de ellas, la lucioperca, milagrosamente, iba ganando medio kilo. Y eso que -yo no lo sabía-, era la misma lucioperca. Y aún peor, al que realmente la sacó, Rafa -primera foto-, fue al que menos peso le atribuí.
Así que, a la 1ª le calculé: 3,5 kilos; a la 2ª: 4 kilos; y a la 3ª: 4,5kilos, siendo el mismo pez.


Rafa. El que la pescó. ¿3,5k.?


Y vosotros, ¿cuanto creeis que pesaba este pez? El que acierte ganará una cucharilla oxidada que me encontré en el Pantano de Contreras (los gastos de envío, por cuenta del acertante). Ánimo y ¡a jugar...!




Julio ¿4k.?


Chema ¿4,5k.?



Lucios en Contreras. Pero, ¿Dónde?


Dicen que Contreras es un buen destino para tentar al lucio en estas fechas. Y que las capturas, aunque no numerosas, están aseguradas. Eso dicen. Pero la realidad de este día -06/02/2011- fue, que la única foto decente que puedo publicar en este blog es la siguiente:

Foto de los aguerridos pescadores que tentaron la suerte en la búsqueda del lucio en las aguas del Pantano de Contreras.
La suerte les fue adversa, pero al acabar la jornada, prometieron volver a intentarlo, juramentándose todos ellos en sacar algún pez -también puede ser Black-Bass- el próximo día.
Eso sí, la comida fue opípara.

domingo, 20 de febrero de 2011

El mejor pescador de truchas

Sábado 12/Febrero/2011

Por fin. Después de 6 años de pescar juntos, mi amigo Tio Julio ha sacado más truchas que quien esto escribe. Me alegro por él, por haber luchado denodadamente durante estos años, por haber perfeccionado su técnica, por no haberse rendido nunca, por luchar contra viento y marea, contra el proceloso río, contra el río calmo, contra el río tomado, contra el río turbio, contra todos los elementos adversos...Pero, al final, ha obtenido su justa y merecida recompesa, un triunfo sin paliativos sobre el menda.
Me congratulo de este día glorioso para el extenso curriculum del Tío Julio como pescador -el día que aprenda a montar un anzuelo, a poner un quitavueltas, a hacer una lazada, a ajustar el freno del carrete, a lanzar con precisión, pescadores de todo el mundo, temblar.
Así que, cachondeo aparte, me fui contento por él, que es de lo que se trata y espero que en próximas jornadas de pesca puede sacar más que yo (aunque sin pasarse, que una cosa es una cosa y otra es otra)
Por cierto, Montoya, toma nota y aprende.
¡Ah!, se me olvidaba, él sacó 8 truchas -para quien no lo conozca es el mocetón con gafas de la derecha-,una de 1,5 kilos y yo -el de la izquierda- sólo cuatro, una también del mismo peso, como se aprecia en la foto.
Así que todos los amigos trucheros contentos: el campeón por haber sacado 8 truchas, yo,  porque las sacara, y Montoya porque yo  hubiera sacado tan pocas. Así me gusta, hacer felices a todos los colegas.
Saludos, y...nos vemos en el río.

El Concurso pasado por agua

19/Diciembre/2010
Concurso social de Navidad 2010
Domingo. Me levanto relativamente temprano; sobre las 7:30. El día amanece muy lluvioso y no ha parado de llover en toda la noche, lo que me hace dudar de la idoneidad del río para pescar. Me preocupa que el río venga tomado, o lo que es peor, desbordado, pero eso se verá cuando lleguemos al Coto,  así que,  con relativo optimismo,  me dispongo a recoger a mi fiel compañero de concursos, el Tío Julio.
Llegamos al lugar del concurso sobre las 9:00. Sigue lloviendo copiosamente, aunque el estado del río, aunque no óptimo, pues baja con mucha fuerza, es bueno y el agua no está tomada, presentando el color verdoso típico del Río Júcar en esta época del año.
Antes de empezar a pescar nos tomamos unos chupitos de orujo para calentar el cuerpo, aunque debido a la  lluvia no hace frío (unos 8 ºC), y templar los nervios ante la inminente señal de salida. A las 9:30 se produce ésta, avisando la Organización que el concurso terminará a las 13:00 horas, media hora menos que un concurso normal debido a las inclemencias meteorológicas.
A la señal se produce la desbandada general, las prisas, las carreras por buscar el  mejor sitio, en resumen, el  “ansia viva” por llegar primero al puesto donde, supuestamente, cada uno piensa que va a sacar más peces. Luego este lugar idílico se convierte en una mierda puesto en el que, o no pica ni una ¡puta trucha! o no han echado ni una ¡puta trucha!
Precisamente esto último es lo que me pasó a mí en este concurso y en varios otros que llevo a mis cansadas espaldas de pescador.
En resumen, que el puesto que a priori prometía ser maravilloso se convirtió en un fiasco lo que me obligó a cambiar de lugar, dirigiéndome lo más raudo que mi mala condición física me permite a la tabla de arriba donde las capturas también eran escasas debido, sobre todo, a la poca abundancia de salmónidos. Aún así pude sacar una pieza (cabe decir que sólo se repobló con truchas de entre un kilo y kilo y medio, aproximadamente). Esta trucha la pesqué con la técnica denominada “al arrastre” o “a fondo” con masilla de color blanco. Y después de intentar denodada e infructuosamente  sacar otra durante cerca de una hora utilizando todas las técnicas de pesca que conozco, que son pocas, e incluso las que desconozco, que son muchas, me decidí a bajar a la zona debajo de la caseta, así que de nuevo y empapado hasta las orejas, pues no había dejado de llover en toda la mañana, deshice lo andado y volví al lugar donde inicie el concurso.
Después de muchos lances con mis cucharillas y peces artificiales favoritos puse una cucharilla que tenía abandonada en el baúl de los recuerdos –verde fosforito- y con ella en la última hora logré echar a tierra dos hermosas arco iris que,  debido a la escasez de las capturas,  me proporcionaron un meritorio 5º puesto que satisfizo a mi ego y enriqueció  mi despensa, puesto que el premio fue una cesta de navidad.
Debo apostillar que el ganador logró cinco capturas y segundo y tercero cuatro cada uno, lo que indica, o la poca pericia de los concursantes, o las escasez de peces.
En definitiva que, pese a la lluvia, el barro, el frío, las pocas truchas pescadas, me fui contento por pasar un día haciendo lo que me  gusta.  Sin  olvidar, y no por ello menos importante, la barbacoa posterior al concurso compartida con unos compañeros a los que nos une una gran pasión: la pesca. Así que….nos vemos en el río.

1ª Historia de pesca


     13/NOVIEMBRE/2010 
                                                                       
Sábado. Llegamos al Coto La Torre sobre las 7:30. Hay pocas truchas en el río (Júcar) porque sólo se repuebla con truchas de un peso entre uno y dos kilos debido a la abundancia de cormoranes que se comen las truchas pequeñas.
Empieza mal la mañana; en la tabla de arriba no pican. Cambiamos a la zona de abajo de la caseta. Saco una de kilo y poco... bien. Sigo pescando. Pongo un pez artificial. Al segundo lance clavo una buena trucha de cerca de dos kilos. Me saca hilo, lucha en la corriente, la voy dominando, cojo la sacadora, me la acerco y, sorpresa, se me rompe el hilo y la trucha se me escapa. Se oyen en el coto mis mecagüen tal y cual -no digo en qué por si me excomulgan-. Se tuerce la mañana. Pierdo cuatro peces artificiales y varias cucharillas. Me acuerdo de la familia del que me vendió el sedal como, ¡magnífico! -me dijo-, de 5ª generación. Sería de la generación de su tatarabuelo, por lo menos, de lo pasado que estaba. Arrastro mi cabreo por el coto, y éste aumenta al encontrar a Montoya -para el que no lo conozca es el que está a mi diestra con el chándal tan adecuado y poco llamativo para ir a pescar- y me dice que lleva una "gorda", y al poco tiempo, milagrosamente para él debido a lo poco dotado que está para la pesca, le pica una de unos dos kilos que me recordaba amargamente a la trucha que se me acababa de ir, lo que hizo que unos lagrimones corrieran por mis mejillas pensando en lo que pudo ser y no fue. En fin, me soné los mocos y me enjugué las lágrimas y como buen amigo y compañero de pesca ayudé  al inepto, digo... Perdón, al fenómeno de Montoya, a sacar esa magnífica trucha -que pudo haber sido mía, sniff- con la sacadera, a la vez que alababa su destreza -bueno, no me acuerdo bien si era esa la palabra que utilizaba o mencione algo relativo a la suerte.
Así que, posteriormente,  pudimos sacar una cada uno (kileras). Por cierto, cuando me picó la mía, mi colega del pantalón rojo se ofreció amablemente a sacármela -la trucha, no penséis mal- y a mí, sin atreverme a menospreciar tanta generosidad por no herir sus sentimientos, pero con un miedo que no me llegaba el chaleco de pesca al cuello siendo consciente de su innata torpeza, le dije que la sacara, y vi que le daba un "viaje" al bicho y la levantaba medio metro del agua sin llegar a entrar en la red, casi me tienen que llevar de urgencias al Hospital Virgen de la Luz. Menos mal que, al final, la sacó y nos felicitamos  mutuamente, contentos los dos, él por haberla echado, por fin a la red, y yo contento por estar vivo después del susto.
Resumiendo, que más que un comentario estoy escribiendo un serial, que al final siempre se pasa bien y disfrutas de un día de pesca con un colega. Lo único malo fue que él sacó tres y yo dos; pero el próximo día.......Nos vemos en el río.

Barbos y cámara deportiva barata

  Grabar la pesca del barbo con una cámara deportiva barata es una excelente forma de compartir capturas y técnicas sin gastar mucho dinero....