viernes, 27 de mayo de 2011

La Locomotora del Guadiela

Barbo 5 kg.



Ayer, como suele ser habitual una vez al año, me acerqué por la Sartenilla (Río Guadiela), para ver si podía sacar alguno de los, otrora, abundantísimos barbos (http://es.wikipedia.org/wiki/Barbus_barbus) que suben a desovar desde el Pantano de Buendía, notándose, preocupantemente, la disminución de individuos de esta especie endémica de la Península Ibérica,  que acuden a llevar a cabo su ciclo reproductor anual.

Debido a la cada vez más menguada población de estos ciprínidos, y a que están dedicados todo el día a labores más placenteras para ellos que comer, su pesca  se torna muy difícil, aunque el día para mí lo puedo catalogar como excelente, ya que tuve varias picadas y clavé tres  hermosos peces. Los dos primeros me rompieron por mi insistencia en pescar con un bajo de línea de 0,20 milímetros, pero el tercero, una hermosa hembra de unos 5 kg., después de sacarme más de 60 o 70 metros de línea –no podía forzar el freno debido al escaso diámetro del bajo, ni la caña, pues era de inglesa-  y gracias a la nobleza del pez que no intentó en ningún momento protegerse entre algún árbol o juncada y emprendió su fulgurante huida río arriba, facilitó que después de diez  intensos y emocionantes minutos pudiera echar a tierra esta bonita hembra de barbo.

Una vez fuera, rápidamente,  las fotos y de nuevo al agua. Captura y suelta, por favor.




miércoles, 25 de mayo de 2011

Sin Conocimiento

CAMPEONATO PROVINCIAL SALMÓNIDOS A LANCE 2011
Trucha común. Río Jucar. Coto de Huélamo.

Así podría definir mi presencia en los últimos concursos de pesca en los que he participado: “Sin conocimiento”. Y me explico: como ya relaté,  estuve en el  Selectivo Regional de 2ª División con un conocimiento muy  limitado de las técnicas que se utilizan en esta modalidad de pesca. Y, no contento con ello, me presento, sin ningún rubor, al Campeonato Provincial Salmónidos a Lance, celebrado este pasado Domingo, día 22, en el Coto sin muerte de Huélamo (Río Júcar).

Vamos… que pescar a cucharilla he pescado, y mucho, pero en cotos intensivos y con cucharillas con su potera intacta, es decir, sin eliminar el arponcillo o muerte. Así que la diferencia es notable, ya que, primero, una trucha arcoíris, nacida y criada en una piscifactoría, nada tiene que ver con una trucha común, que aunque nacida, también, en una piscifactoría, en su mayoría fueron introducidas siendo alevines en el río, donde se han criado adaptadas al medio.  Además de ser mucho más recelosas,  debido a que la mayoría de las que pueblan este coto, al ser sin muerte, han sido pinchadas más de una vez –sin ir más lejos, el Sábado se celebró en el mismo escenario el Campeonato de mosca, capturándose más de una centena de las mismas.

Luego te tienen que picar, difícil, pero…hay luego. Hay recoger a toda velocidad, echar mano a la sacadera más rápido aún y meter a la truchita en la misma antes que se desanzuele en uno de sus innumerables giros y cabriolas y así presentársela al juez que te acompaña. Yo, como siempre, iba preparado “ muy adecuadamente”  para la ocasión, y llevaba una  “pedazo”  sacadera de más de metro y medio, apta para peces de varias arrobas de peso y totalmente inadecuada para este tipo de salmónidos. Pero gracias a que el juez que me acompañaba, Javi, se compadeció de mí dejándome su sacadera, pude iniciar el concurso con una herramienta apropiada para este tipo de pesca.

También debo mencionar lo poco dotado que estoy para nadar –ni poco, ni mucho, directamente no sé- y que era la primera vez que me metía en un río con un vadeador y además con corrientes fuertes en muchos de sus tramos –o eso me parecía a mí por el miedo que arrastraba- lo que hacía que estuviera más pendiente de no caerme en una poza o ser arrastrado por el agua, que de tentar convenientemente, dentro de mis posibilidades  y conocimientos, a las truchas. Como pude, y bajo la supervisión  y el asesoramiento de mi juez, conocedor del río, fui vadeándolo, y cuando creía que mi integridad física no corría peligro, también lanzaba mi cucharilla donde podía (en los cinco primeros lances tuve dos enganches en las traidoras ramas que me acechaban y un par de nudos que hicieron que cortara la mitad del sedal del carrete), pero poco a poco fui ganando confianza y sorprendentemente me picó la primera trucha del día, pero, entre el susto inicial, entre que no atino a coger la sacadera, se me desclava el pez y yo me veo con la caña en una mano, la sacadera en la boca y mi moral por los suelos .

Tras la sorpresa y posterior decepción,  con renovados bríos,  sigo pescando y al rato consigo otra picada y esta vez sí puedo echar al pez en la red de la sacadera. Este monstruo dio una talla de 25,5 (metros no, centímetros), pero para mí representó el mejor trofeo que se me pudiera conceder. Posteriormente tuve otro par de picadas, sacando una trucha más, aunque ésta  no dio la talla mínima requerida para puntuar en el concurso. Y así terminé la primera manga.

La segunda manga se resume rápidamente. Me tocó el peor sector del coto por lo tupido de la vegetación que poblaba sus orillas y por lo bravío de sus corrientes –apto sólo para profesionales-,  lo que ocasionó que, prudentemente, fuera lanzando donde más seguro me hallaba y deseando dar por terminada la manga lo más rápidamente posible. Resultado: una sola picada y ninguna captura.

Así fue pasando el día, unas veces pescando, otras controlando, como juez, al amigo-rival pescador  y, sin olvidar, el descanso para la comida a la que nos invitó la Organización.

La clasificación final es lo de menos(si hubiera conseguido un buen puesto os aseguro que lo hubiera pregonado; pero, entre nosotros, creo que fui el último). Lo importante es disfrutar de algo novedoso para mí, coger experiencia en este tipo de concurso y aprender de los avezados pescadores que participaron en este Campeonato. En resumen, una experiencia muy positiva y gratificante.

No quiero terminar sin mencionar a mi compañero de Club, Pedro, que consiguió un meritorio tercer puesto en la segunda manga y a mi juez y, a la vez,  organizador del evento, Javi, por sus buenos consejos y acertadas indicaciones, por haber conseguido que saliera sano y salvo del río, por haberme llevado de sector en sector y por haberme prestado el material que necesitaba.

El año que viene será otra cosa… peor  no puedo quedar.

Por cierto, el ganador lo hizo con seis truchas, y los “bolos” fueron abundantes, con lo que la diferencia no fue tan bochornosa. Ya mejoraré.

Un momento de pesca. Sacadera de Javi.
Almuerzo antes de la 2ª Manga

domingo, 15 de mayo de 2011

3º Concurso Truchas Coto La Torre

Resumen: disfruté mucho con el excelente almuerzo. Lo más reseñable es mencionar que al sacar la primera trucha se me calleron las gafas polarizadas, las pisé y las machaqué.
Respecto al resultado del concurso: mejor "no comment", ¡que me pierdo...!

martes, 10 de mayo de 2011

El mejor material de pesca

Pez gato. Muy abundante en las aguas de este Embalse
de Vallehermoso.

SELECTIVO REGIONAL DE 2ª DIVISIÓN 2011

Hace un par de semanas, aproximadamente, recibí la orden taxativa por parte del Presidente del Club Fishing Carp de Honrubia, Don Rafael Moya, que debía presentarme, junto a los tres mejores pescadores del Club, al Selectivo Regional de 2ª División que se habría de celebrar el 7 de Mayo en el Embalse de Vallehermoso en La Solana (Ciudad Real). Esta ¿invitación? se produjo, no por mis habilidades en la pesca al coup o a la inglesa –las dos modalidades que se utilizaban en esta competición- sino porque el resto de socios, sabiendo el nivel que en estos eventos hay, se negaron a hacer el ridículo en el mismo. Así que el Presidente no tuvo más remedio que recurrir al más gilipollas e inconsciente que se le vino a la cabeza, en este caso a mí, que teniendo en cuenta que sólo había pescado cuatro veces al coup, representaba una auténtica osadía y temeridad presentarme en una competición en la que todos los participantes tenían una dilatada, y en muchos casos exitosa, trayectoria en concursos de pesca de esta categoría.

Así que a las 5:00 partimos de Honrubia los cuatros pescadores, unos pensando en las posibilidades de clasificarse y otro teniendo prácticamente asegurado el último puesto y temiendo un humillante “bolo”.

Llegamos al lugar de reunión. Ya empezamos mal. Parecía una pasarela de modelos con  las mejores prendas de ropa deportiva de pesca. Había mayoría de Sensas; otros se vestían con Colmic; y también había alguno de Yuki; supongo que muchos patrocinados por dichas marcas. El menda y mi compañero y amigo Julio éramos los únicos que vestíamos con las prestigiosas y carísimas prendas “Quechua” de Decathlon (espero que esta multinacional nos patrocine la próxima competición, ya que somos los únicos que las llevaban).

Pero bueno, lo que importa es el material de pesca, no la vestimenta, y es ahí donde sí me podría lucir.

La primera manga se suspendió por una insistente nube que nos atosigó durante toda la mañana, así que el Concurso se redujo a una sola que duró desde las 14:30 a las 18:30. Debo comentar que en mi Sector, el C, se permitió cebar el puesto antes de la competición, debido a que varios concursantes se adelantaron al cebado masivo por una confusión (aclaración para alguno: aunque es algo sin importancia, yo no fui uno de los que se equivocaron).

Y vamos a pescar. Todo el mundo saca su material. Cañas de miles de euros. “Tropecientos” kits –a día de hoy todavía no sé ni que son-. Magníficos y comodísimos panieres.  Engodos selectísimos y sabrosísimos. Gusano o asticot, como dicen los entendidos, a litros. Material de las mejores marcas, es decir, unas herramientas para la pesca acorde con el escenario y la competición que se trata.

Y ahora voy yo: el panier nada tenía que envidiar a los mejores del concurso (me lo había prestado Rafa); la sacadera tampoco era mala (también de Rafa) y la caña de coup de 9 metros –fui el único concursante que utilizó este tipo de caña, pues no tengo otra- aunque no tenga un gran valor económico, no está mal, y lo más importante, me gusta cómo se pesca con ella. También preparé una caña de 4,5 metros de inglesa, modalidad que domino un poquito más,  por si no era capaz de sacar un pez - lo más probable- con la otra. Mis compañeros de Club me aconsejaron que también montara la otra caña de 9 metros (ésta sí de buena marca y calidad, cómo no, también de Rafa) por si surgía algún imprevisto con la mía. No les hice caso, pero el transcurso de la jornada hizo que me arrepintiera amargamente de no haber seguido sus expertos consejos.

Empiezo con el cebado. Echo unos 5 kg de engodo marca Decathlon, que es el que utilizo por ser el más barato del mercado (8,5 euros los 10 kg). Ya sabéis, a mí no me patrocina nadie y la crisis es galopante. También echo un par de botes de maíz  caducado con la esperanza que los peces no vean la fecha de caducidad y no quieran picar. Se da el aviso de comienzo del concurso y lanzo por primera vez a las procelosas aguas de este bonito embalse  de Vallehermoso mi aparejo con el anzuelo cebado con un par de granos de maíz. Comienza de nuevo a llover copiosamente. Saco la caña. Se me engancha en el fondo. Tiro de la goma. Me percato que la misma está deteriorada. Ya no hay tiempo para cambiarla por la de Rafa, ya que no la he montado. Me empiezo a arrepentir de no haber hecho caso de las recomendaciones de mis compañeros de Club. Lanzo de nuevo. Llueve con más intensidad. Debido a mi inadecuada vestimenta, sin traje de agua, ni paraguas, ni nada que me proteja de la incesante lluvia, me planteo dejar la competición y meterme en el todoterreno hasta que escampe. En esto tengo una picada…fallo; al momento otra, tampoco clavo al pez. Ya no me quiero ir al coche. Otra picada. ¡Ahora sí! Clavo al bicho, es grande, tira con fuerza, y…¡A tomar por culo! Se rompe la goma, se lleva todo el aparejo, me quedo sin pez y con cara de gilipollas.

Después de múltiples exabruptos y maldiciendo mi mala suerte (torpeza en realidad) saco la segunda caña que tenía guardada en la funda. Monto la línea con una celeridad inusual para mi falta de pericia, mido la profundidad “medio a voleo”, vuelvo a lanzar y ¡Sorpresa! Se hace un nudo en la línea de tal calibre que me obliga a cortar la línea y, por no perder tiempo, hacer una chapuza en la misma con un nudo de sangre para poder seguir pescando.

Lanzo de nuevo. Al poco tiempo otra picada. Clavo a la primera. Domino a la bestia que viene prendida de mi anzuelo. Y por fin puedo coger con mi sacadera –bueno, la de Rafa- una hermosa carpa común de cerca de 2 kg. que supera con creces las previsiones más optimistas que tenía depositadas en el resultado de mi actuación en este concurso.

Contento y feliz con mi captura y ya relajado al quitarme el fantasma del “bolo” que rondaba mi pesquil, seguí la jornada de pesca, teniendo bastantes picadas y sacando 7 carpas de más de un kilo (una de ellas royal), varias pequeñas, dos gardones y bastantes peces gato (estas dos especies no las había visto más que en pintura), dando todos estos peces un peso total de 14,540 kg. lo que estuvo a punto, milagrosamente  –sólo me faltaron 420 gr. – de clasificarme para el siguiente selectivo. Al cual, por supuesto, no me habría presentado. Tentar dos veces a la suerte y ganar -para mí este resultado fue un éxito épico- es muy difícil.

Agradecimientos a mis amigos Julio y Chema por sus consejos, ánimos y buena compañía en esta nueva experiencia como pescador, y sobre todo a mi querido Presidente y mentor Rafa, por haber insistido en que participara, porque me prestó lo mejor del material con el que pesqué y, sobre todo,  pese a haber perdido él una caña enchufable de mucho valor durante el desarrollo del concurso, lo que hubiera puesto de mal humor al más pintado, a su sincera alegría por haber sido yo capaz de hacer un papel digno ante tanto profesional de la pesca.

Dice un amigo que los peces no ven con qué caña estás pescando. Puede que algo de razón tenga.

Barbos y cámara deportiva barata

  Grabar la pesca del barbo con una cámara deportiva barata es una excelente forma de compartir capturas y técnicas sin gastar mucho dinero....