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jueves, 26 de septiembre de 2013

Extraordinaria pescata en El Vicario




Rafa
Como yo no soy mucho de mentir, más bien poco, y ya que me gusta divulgar mis éxitos deportivos –de pesca, otros no uso-, también me gusta que se sepan mis fracasos, que suelen ser muchos y algunos, como este último, sonoro y estrepitoso.

Jornada en El Vicario (Ciudad Real). Día espléndido para la pesca. ¡Mejor imposible! Temperatura benigna, ligeramente calurosa, y escaso viento, sólo alguna brisa de vez en cuando, pero que se agradecía. ¿Y la pesca? De pena. Habíamos oído que habían vuelto los peces a este escenario, pero, por lo que se ve, o se habían ido: probable, o que no llevo ni idea de pescarlos: casi seguro.

La gran pescata
Resumiendo: mi compañero Rafa aún disfrutó un tanto la jornada, ya que entre treinta y tantos alburnos, percasoles y un bassito, más un par de hermosos carpines y una buena carpa, fue sacando pesca. Yo, ante mi negativa de pescar minitalla –no por nada, pero no voy a estar metiendo y sacando mi Colmic 6800, que pesa más que un palo de los chorizos bien surtido de los mismos, una y otra vez para sacar percasoles y “eslomarme” para nada- me negué en redondo a utilizar gusano y me empeciné en seguir con el maíz por si aparecía un orondo carpín y una lustrosa carpa; resultado: ¡ni una picada! Adjunto la foto del cubo con mi extraordinaria pescata. Ya hacía tiempo que no me comía un “bolo”. Casi me hacía falta, sobre todo como una especie de cura de humildad, así que sólo por ello doy por bien empleada la jornada. Eso sí, espero vengarme de tamaña afrenta.

viernes, 5 de octubre de 2012

Pantano de El Vicario. 3ª Visita.


Puesto 25
Como me quedé con ganas de sacar carpines, este jueves me fui otra vez a El Vicario para ver si era capaz de hacer otra buena pescata. Llego sobre las 8 de la mañana y voy buscando el puesto 32 que es en el que he pescado en las otras dos visitas a este pantano, no sé si por cariño, al habérseme dado bien las dos anteriores, o por la comodidad del puesto debido a sus escaleras anchas y con poco desnivel. Pero… sorpresa. Sobre el puesto 70 u 80 –no me fijé bien por el susto- veo una enorme fila de coches junto a los pesquiles y, en éstos, un sinnúmero de pescadores. Avanzo en sentido decreciente con la esperanza de que se trate de algún concurso y que sólo hayan ocupado estos puestos y esté libre mi ansiado 32. ¡Nada! Todo completo hasta el 30. Pregunto al amable pescador ubicado en este puesto puntero y me dice que es un concurso de jubilados de Ciudad Real -16 en total- y que, el resto, son pachangas entre amigos, aunque a posteriori me enteré que había muchos pescadores, alguno afamado, que estaban entrenando para el regional de 1ª que se celebrará en este escenario este fin de semana. Para más información decir que al término del concurso me acerqué a preguntar, y el mismo pescador con el que hablé al inicio de la jornada me dice que él sólo había sacado 3 carpines, pero de los que estaban a su izquierda ninguno había pasado de una pieza, aunque la mayoría pescaban con cañas de coup y boloñesas, lo que es un hándicap en este pantano debido al aire y el “tiro” , que hace que sea difícil sujetar el cebo en el lugar que pican los peces, que como todos los que han visitado este pantano saben es a ras de fondo o suspendido, a veces. También, por la noche, mi amigo Rafa me indica que a la mayoría de los que estuvieron entrenando se les dio muy mal, pudiendo sacar muy poca pesca.

Así son muchos de los carpines
Yo, por no retroceder y al no conocer el pantano, me alejo un poco de los concursantes y planto mi pesquil en el puesto 25, mucho más incómodo que mi añorado 32 debido a la estrechez de sus escalones y a la pronunciada pendiente de la escalera, lo que hizo que en una sola jornada de pesca mi querida Colmic 6800 comprada de… vete a saber tú qué mano el año pasado, recibiera más golpes que en sus aproximados 18 años de existencia. Hay que reconocer que no será ligera y rígida –características más buscadas en una enchufable- pero dura… es.

Me pongo a pescar no muy convencido del incierto resultado que me deparará la jornada debido a lo anteriormente expuesto. Sólo monto dos kits, uno con una veleta de 2 gramos con la que saqué prácticamente todos los peces en mi visita anterior a este lugar, y otra alargada de 1,5. Echo unas 10 bolas de engodo, meto por primera vez la caña e, inmediatamente, primera picada, y además una hermosa carpa. Después las picadas no se sucedieron con la rapidez de mi anterior visita y además eran mucho más sutiles, casi imperceptibles, aunque los fallos eran casi inexistentes sacando pieza cada vez que podía detectar la fina picada. Esto me obligó a desechar la de 2 gramos al ser incapaz de ver las picadas –al contrario que la otra vez- y montar una de 0,9 lo que aumentó la efectividad en orden a  capturas. Señalaré también que hice un cebado constante de pequeñas bolas de engodo combinado con maíz y pellets. ¿Dónde me picaron los peces? Tanto rozando el fondo como, a veces, suspendido unos centímetros del mismo, aunque fue cuando apoyada ligeramente cuando lograba sacar peces, no logrando clavar prácticamente ninguno cuando el cebo no reposaba en el lecho del pantano. Cebo: siempre maíz. Bajo de línea: como todos sabéis contra más fino más efectividad. Yo pesqué con bajos del 0,14 y 0,16 y la diferencia a favor del primero era notable. Anzuelo del 16.

La primera vez que visité este pantano saqué 33 peces; la segunda 44; y esta última 55 (4 carpas y 51 “gordos” carpines). Me gustan los capicúas, qué le vamos a hacer. Esta vez no pesé, aunque calculo que superaría los 40 kilos de peces. Otro dato, quizás casualidad, y es que con la superficie del agua rizada por el aire hay más picadas que cuando ésta se mantiene en calma.

martes, 25 de septiembre de 2012

Pantano de El Vicario. 2ª visita.


Este lunes, día 24, vuelvo, por segunda vez en mi vida, a este Pantano para compartir una jornada de pesca con mi amigo Rafa, al cual la jornada le servirá como entrenamiento para el próximo regional de 1ª que se celebrará en este escenario en fechas próximas.

Ahora estoy sentado sobre él, luego se vengó... cayéndome encima.
Rafa con uno de los tres cubos que llenó
Todo el día la temperatura fue muy agradable, un poco más fresca por la mañana, idónea para la práctica de este tipo de pesca, aunque el viento, pese a que nos dejó pescar a veces con relativa comodidad, tenía rachas que te hacían tener que agarrar la enchufable con energía para evitar que te la mandara a la orilla.

Este pantano, por la forma de comer sus peces, es muy técnico –según dicen los entendidos- ya que hay que darles de comer justo en el sitio que ellos quieren, porque si no es así, o rechazan el cebo, o te es muy difícil clavarlos. Y así debe ser, porque era variar la altura del cebo unos centímetros arriba o abajo y, tanto las picadas como la efectividad subían o bajaban sustancialmente. El caso, y sin adentrarnos en cuestiones técnicas que suelen ser muy farragosas, es que yo todo el día pesqué con sólo dos veletas: una de 0,75 gramos y otra de 2; debido al fuerte viento reinante durante casi toda la jornada fue esta última la que me proporcionó más cantidad de capturas, ya que era la que con más facilidad lograba ubicar en el fondo, donde los peces comían. Seguro que muchos profesionales de la pesca lo hubieran hecho mejor, pero yo disfruté una magnífica jornada de pesca, distinta a las que practico más asiduamente, y con unos resultados más que aceptables.
Rafa con una común cuasialbina

"Orondo" carpín
Muchísimas picadas fallidas, pero, aún así, la pescata fue superior a la del año pasado en orden al peso, siendo el número de peces parejo; esto es debido a que esta vez pude sacar unas 10 carpas aproximadamente, no sacando ninguna de éstas en el pasado. Al final: Rafa sacó, entre “orondos” carpines y carpas, 39 peces que dieron un peso en la báscula de 40 kilos. Yo, 44 peces que pesaron 41 kilos.

Gran jornada de pesca, lástima que no pudiera hacerme la foto -difícil al ser yo el protagonista del suceso- cuando, intentando coger el desanzuelador que se me había caído al agua, me caí hacia adelante llevándome tras de mí el panier, el cual me cayó  encima, pegándome un “talegazo” considerable y un baño de cuerpo entero. Menos mal que la profundidad donde caí era de un metro escaso, porque teniendo en cuenta mis dotes natatorias… malo. El panier y la caña no sufrieron daño alguno, aunque yo tengo la pierna derecha tan maltrecha que seguramente me pierda las próximas Olimpiadas.
Nuestros pesquiles
Termino diciendo que en la zona del pantano donde pescamos nos hayamos casi solos, exceptuando un pescador de Puertollano, miembro de la Sociedad de pesca "Fraternidad", con el que mantuve un rato de charla, pero que lamentablemente se me olvidó preguntarle su nombre. Le pido disculpas por este desliz, pero aprovecho la ocasión para mandar un cordial saludo a esta sociedad y a sus miembros y agradecerles, a su vez, el haber tenido la deferencia de poner el enlace de este blog en la página web de su club. Gracias, amigos.

Común. Ésta de pigmentación más oscura.
 

domingo, 13 de noviembre de 2011

El orondo carpín. El Vicario

De todos es sabida mi reticencia a la pesca de minitalla y peces pequeños, por lo que había postergado mi viaje de pesca al Vicario durante bastante tiempo, ya que la pesca primordial que sale de sus turbias y oscuras aguas es el carpín, pez que en este embalse, durante muchos años, no llegaba a los 200 gramos de peso. Pero, por lo que se ve, se ha producido un cambio radical en estos últimos tiempos, y es que estos pequeños peces se han convertido en "orondos" carpines (no quiero utilizar de nuevo el adjetivo "gigantesco" para evitar el cachondeo generalizado) con un peso que, en algunos casos, supera el kilo.
Así que, con mi amigo Rafa, de madrugada, partimos a este embalse cercano a la noble ciudad manchega de Ciudad Real, concretamente junto a un pueblo llamado Las Casas, y nos dispusimos a afrontar una incierta jornada de pesca. En el escenario nos encontramos a las 8:30 y yo no pude, o no supe, empezar a pescar hasta las 10:15, debido a mi poca experiencia en la técnica que se debía utilizar para pescar a este carassius carassius, muy diferente a la pesca de la carpa, que es la única especie que domino un poco con la enchufable. Mi incapacidad de encontrar el fondo adecuado, debido en parte a la pérdida de todas mis ranas o sondas, lo que hizo que mis increpaciones al altísimo se oyeran en todo el embalse y que me ganara a pulso un lugar destacado en el infierno de los pescadores furibundos, el fuerte, incesante y molesto viento, y las picadas constantes de los percasoles, hicieron que hasta las 12:30 sólo había sido capaz de sacar 4 rollizos carpines. Pero, a partir de esta hora, no sé si porque ya, después de muchas pruebas, conseguí la profundidad y plomeado justo, o porque por fín los carpines se cebaron, o por pura suerte o casualidad, me empezaron a picar pudiendo sacar unos cuarenta, que dieron un peso de 33 kilos. Rafa sacó 26 kilos de estos bonitos peces.
Mi pesquil en El Vicario
En resumen, este tipo de pesca me ha resultado muy grato, ya que, para mí, lo bonito de la pesca a enchufable es la picada, siendo secundario e incluso un tanto engorroso tener que luchar con un pez grande con esta caña, por lo que la pesca de carpines "orondos", con esa picada tan fina y sutil y una lucha ligera, debida más a su tamaño que a su potencia, lo que hace que se domine fácilmente, creo que es la pesca ideal para esta modalidad. Experiencia buenísima, placentera y, por que no decirlo, exitosa. Cuando te quedan ganas de repetir un escenario es que te ha gustado, y este ha sido mi caso.

Rafa con un orondo carpín

Barbos y cámara deportiva barata

  Grabar la pesca del barbo con una cámara deportiva barata es una excelente forma de compartir capturas y técnicas sin gastar mucho dinero....