domingo, 27 de noviembre de 2011

Veda del ciprínido


Ayer, 26 de Noviembre, con la jornada de pesca en el embalse de Vallehermoso (La Solana) cierro, por fin, un año de pesca de ciprínidos que, en mi caso, empezó en el pasado y casi remoto mes de Abril. Un año excepcional en la pesca de estos peces, ya que, unido a que en estos pocos meses me he iniciado en la pesca al coup con caña de 9 metros y la pesca con enchufable, he pescado peces hasta ahora desconocidos por mí -por lo menos su pesca-, como el "orondo" carpín, la boga "gigantesca" y el gardón, a parte de la carpa, tanto común como royal, que son la base de mi actividad de pesca de ciprínidos.
Los pantanos donde he llevado a cabo estas jornadas de pesca han sido Alarcón, principalmente, el embalse de Vallehermoso -en seis ocasiones- y una sola vez, pero muy satisfactoria, en El Vicario; sin olvidar la charca sin nombre en la que he disfrutado con el Carp Fishing Agreste.
Pieza mayor
En lo concerniente a la pesca de este sábado en Vallehermoso, indicar que estuvimos Rafa, Montoya y yo, y que, suponemos que debido a lo avanzado de las fechas y al frío que ya se hace notar, los peces no se llegaron a cebar, supuestamente porque ya se van enclaustrando en las profundidades del embalse para pasar el invierno; el caso es que entre los tres organizamos una pequeña competición en la que el último clasificado pagaría a los dos primeros un "botellín" de cerveza, así que teniendo en cuenta lo costoso y valioso del premio pusimos todo nuestro saber y empeño en ganar la competición para no tener que pagar.
Pusimos como tope horario las 17:00 horas, y llegada la finalización era de admirar la insistencia de Montoya para que termináramos la competición al creerse vencedor de la misma y, lo que es más importante, creyendo que me había ganado a mí -de los lectores de este blog es sabida la obsesión enfermiza que tiene en ganarme, creyéndola yo mitigada, pero resulta que estaba sólo larvada esperando la ocasión de mostrarse en toda su crudeza. Pues bien, pesamos las capturas y...¡oh, sorpresa! y decepción para Monti, cuando él habiendo pesado 14,5 kilos vió como mi pescata llegaba a los 16 kilos. ¡Cachis! Otra vez será; y él piensa que pronto, ya que vociferando me dijo que el año que viene me vencería en todas las lides "pescatiles", tanto trucha, carpa y lo que se terciara. ¡Qué miedo! En la orilla nos encontraremos.
La actuación de Rafa la resumiremos en que se llevó el premio simbólico a la pieza mayor, pero es el que tiene que pagar los botellines.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Otra tarde en el Cerro Julico

Otra tarde tentando a nuestros depredadores favoritos en nuestro Cerro Favorito. Como siempre, este lugar produce agradables momentos de pesca; concretamente hoy he podido sacar tres lucietes de kilo y medio aproximadamente, otros dos de sus congéneres me han dejado dos vinilos sin cola, y el más grande, seguramente, por lo que tiraba -aunque no he conseguido verlo- llegando incluso a sacar hilo de un carrete ajustado a conciencia, me venció en una justa lucha y huyó una vez que se deshizo del molesto anzuelo.
Las luciopercas no han participado en la pesca esta tarde y, cuando ya me resignaba a no poder ver hoy una de nuestras sandras, prácticamente a punto de irme, sobre las 17:45, me picó una a un vinilo color rosa a una notable profundidad -calculo que sobre los 25 metros-  por lo que con tranquilidad y parsimonia para evitar que se le saliera la vejiga natatoria por la descomprensión y así poderla soltar en perfecto estado de salud, completó otra buena jornada de pesca en este querido Cerro Julico.
Sólo reseñar que el tercer lucio que saqué, al picarme prácticamente en la orilla, y al no haber tenido que luchar durante muchos metros, al cogerlo estaba cual toro sin picar, conservando intactas su fuerza y ferocidad innatas en su especie, lo que provocó que al intentar desansuelarlo pegó un brusco coletazo, cerró su bocaza y me dejó un bonito recuerdo en forma de múltiples cortes producidos por sus afilados dientes.
¡Lucio malo!

jueves, 17 de noviembre de 2011

El Cerro Julico

Señuelos más efectivos.
Esta tarde ventosa y, en última instancia, un poquito lluviosa, he estado pescando en el "archiconocido" Cerro Julico, llamado así por ser Julio su descubridor y el que más capturas ha conseguido en sus orillas.
Tarde entretenida, con varias picadas, dos depredadores que se han escapado una vez clavados y, como capturas computables, es decir, sacadas de las claras aguas del pantano: una lucioperca y un lucio.
Los señuelos utilizados han sido vinilos de varios colores sin ser predominante uno sobre los otros en lo relativo a la efectividad, ya que he tenido picadas con todos ellos. Eso sí, la técnica a utilizar sólo es una: lanzar y recoger, lanzar y recoger, lanzar y recoger...He comprobado, para mi sorpresa, que si no está el señuelo en el agua es prácticamente imposible que piquen y, si una vez lanzado no recoges, es decir, lo mueves, también muy difícil que engañes al pez. Aunque, ¡quién sabe! No sería la primera vez que se utiliza esta técnica, ya que, sin dar el nombre del amigo pescador, puedo asegurar que una vez fuimos a pescar truchas en el río Jucar y, el anterior, lanzó su cucharilla al fondo del río creyendo que, sin nada más que hacer, el inocente salmónido vería el artefacto quieto en el suelo y picaría con inusitada ferocidad. ¡Qué tiempos aquellos!

domingo, 13 de noviembre de 2011

El orondo carpín. El Vicario

De todos es sabida mi reticencia a la pesca de minitalla y peces pequeños, por lo que había postergado mi viaje de pesca al Vicario durante bastante tiempo, ya que la pesca primordial que sale de sus turbias y oscuras aguas es el carpín, pez que en este embalse, durante muchos años, no llegaba a los 200 gramos de peso. Pero, por lo que se ve, se ha producido un cambio radical en estos últimos tiempos, y es que estos pequeños peces se han convertido en "orondos" carpines (no quiero utilizar de nuevo el adjetivo "gigantesco" para evitar el cachondeo generalizado) con un peso que, en algunos casos, supera el kilo.
Así que, con mi amigo Rafa, de madrugada, partimos a este embalse cercano a la noble ciudad manchega de Ciudad Real, concretamente junto a un pueblo llamado Las Casas, y nos dispusimos a afrontar una incierta jornada de pesca. En el escenario nos encontramos a las 8:30 y yo no pude, o no supe, empezar a pescar hasta las 10:15, debido a mi poca experiencia en la técnica que se debía utilizar para pescar a este carassius carassius, muy diferente a la pesca de la carpa, que es la única especie que domino un poco con la enchufable. Mi incapacidad de encontrar el fondo adecuado, debido en parte a la pérdida de todas mis ranas o sondas, lo que hizo que mis increpaciones al altísimo se oyeran en todo el embalse y que me ganara a pulso un lugar destacado en el infierno de los pescadores furibundos, el fuerte, incesante y molesto viento, y las picadas constantes de los percasoles, hicieron que hasta las 12:30 sólo había sido capaz de sacar 4 rollizos carpines. Pero, a partir de esta hora, no sé si porque ya, después de muchas pruebas, conseguí la profundidad y plomeado justo, o porque por fín los carpines se cebaron, o por pura suerte o casualidad, me empezaron a picar pudiendo sacar unos cuarenta, que dieron un peso de 33 kilos. Rafa sacó 26 kilos de estos bonitos peces.
Mi pesquil en El Vicario
En resumen, este tipo de pesca me ha resultado muy grato, ya que, para mí, lo bonito de la pesca a enchufable es la picada, siendo secundario e incluso un tanto engorroso tener que luchar con un pez grande con esta caña, por lo que la pesca de carpines "orondos", con esa picada tan fina y sutil y una lucha ligera, debida más a su tamaño que a su potencia, lo que hace que se domine fácilmente, creo que es la pesca ideal para esta modalidad. Experiencia buenísima, placentera y, por que no decirlo, exitosa. Cuando te quedan ganas de repetir un escenario es que te ha gustado, y este ha sido mi caso.

Rafa con un orondo carpín

jueves, 10 de noviembre de 2011

Carpas a lance





No era, ¡Vive Dios! mi intención esta tarde soleada de otoño pescar carpas a lance con vinilos, sino que en mi mente estaba el poder sacar algún lucio o alguna lucioperca con esta modalidad y así estrenar mi nueva, reluciente y recién adquirida caña. Pero hete aquí que cuando un señuelo surca las aguas de un embalse, está demostrado que cualquier pez que esté escaso de alimento y hambriento puede atacar todo lo que su instinto considere comida. Y así es como me aconteció a mí, que sin buscar al ciprínido, sino al esócido, el primero creyó ver un apetitoso manjar en mi pececillo fosforescente y lo engulló con inusitada saña, y yo creyendo ser lucio, saqué lo que en verdad fue carpa. La verdad que me satisfizo la captura al ser la primera que llevaba a cabo de esta especie con esta técnica, ya que, aunque buscaba a otro tipo de pez, la tarde fue pródiga en la captura de éstos, puesto que pude capturar tres bonitos lucios de kilo a kilo y medio, y tres, un poco más rollizas, luciopercas, la última de ellas con un peso -calculo a ojo de buen cubero- de más de 3 kg.
Así que, el estreno de la caña fue apoteósico, ya que, además de sacar sandras y lucios, pude sacar una carpa, lo que completó el podium de las tres especies de peces más abundantes en Alarcón.
Nota: pese a la consideración de estos peces como exóticos por parte de nuestros "admiradísimos y sapientísimos" políticos, y el deseo de éstos de conseguir su total exterminio, procurad devolverlos vivos y en las mejores condiciones al agua y, así, otro día, podremos pasar una agradable tarde pescando y sacando...que es de lo que se trata, pues, os aseguro, que toda una tarde lanzando sin tener una sola picada se hace... muy, pero que muy larga.

martes, 1 de noviembre de 2011

La parejita

No sólo de carpas vive el sufrido pescador de Alarcón. También, de vez en cuando, se puede dedicar una mañana a tentar a lucios y luciopercas, y en la mañana de hoy ese ha sido el objetivo de los cuatro diestros pescadores: Rafa, Julio, Montoya y quien esto escribe y suscribe. La jornada de pesca no ha sido muy dilatada en el tiempo -apenas dos horas- pero los resultados, teniendo en cuenta la escasez de sandras y esócidos, se puede catalogar de aceptable, incluso de buena, ya que Julio ha sido capaz de sacar un bonito lucio de unos tres kilos, otro que se ha logrado soltar una vez clavado, sumando a esto varias picadas más; Montoya se ha hecho con una lucioperca, otro lucio que, viendo la proximidad de la orilla, ha conseguido desembarazarse del anzuelo que lo tenía prendido, y varias picadas más con las que no ha logrado clavar al pez; en mi caso, debido a la mala racha que llevaba con estos depredadores, la mini-jornada de pesca la considero como muy satisfacoria, ya que he logrado sacar la parejita: un lucio y una lucioperca, que me han devuelto la fe en el lance para pescar a estos dos depredadores. Las piezas no son de record, ni mucho menos, pues pesarían ambas algo más de un kilo, pero en el caso de la lucioperca, sorprendentemente, me proporcionó una bonita lucha.
Julio. Lucio 3 kg.

Para terminar, decir que estuvimos pescando en el paraje llamado el Cerro Perico y que si algún lector constata la falta del cuarto miembro de la expedición, osea Rafa, en las fotos, es porque su gran humildad le impide posar con sus numerosas capturas; gesto muy loable por su parte y que demuestra su falta de vanidad y su grandeza de espíritu.

Montoya con una lucioperca.

Barbos y cámara deportiva barata

  Grabar la pesca del barbo con una cámara deportiva barata es una excelente forma de compartir capturas y técnicas sin gastar mucho dinero....