martes, 15 de mayo de 2012

Luciopercas de Buendía

En toda actividad que haya de realizar el ser humano es fundamental, para conseguir llegar al éxito: tener conocimiento sobre la labor que se va a llevar a cabo, una buena preparación y un material adecuado para este menester. Si falta alguna de estas premisas el resultado siempre será mediocre. Y todo esto, cómo no, se aplica al mundo de la pesca. Y así me pasó a mí ayer, día 14, pescando lucios y luciopercas en Buendía.
El día no fue muy pródigo en capturas, habiendo sido capaz de pescar hasta las 21:30 únicamente 4 lucios y 2 luciopercas -aunque hasta hace escasos tres días esta pescata sería excepcional para mí-. Adolfo, como siempre, me llevaba tres piezas de diferencia, aunque éstas las sacó, también finalizando la tarde, al curricán. Yo también fui capaz de sacar un lucio por primera vez en mi vida de pescador con esta modalidad, y lo más sorprendente, con un rapala al que le tengo poca fe. Y aquí empieza a tener sentido la primera aseveración que planteo al inicio de la entrada. ¿Por qué Adolfo sacó tres peces al curricán y yo, ¡y gracias!, sólo uno? Pues, simple y llanamente, en este caso, porque el dispone de buen material para este tipo de pesca, es decir, peces artificiales que profundizan hasta 10 metros, donde se hallan los depredadores, y mis artificiales llegan, siendo extremadamente optimista, hasta los 4 metros, por los que mis posibilidades de éxito decrecen en proporción similar a la profundización de nuestros respectivos señuelos.
Pero todavía queda la confirmación fehaciente de mi teoría. Pasadas las nueve y media de la tarde-noche localizamos -bueno, más bien quien lo localizó fue Adolfo, ya sabéis, en este caso por el conocimiento- un banco de luciopercas en una orilla somera, seguramente hallándose los pércidos en sus anuales labores reproductivas, por lo que se encontraban en tal grado de excitación que atacaban cualquier señuelo que se atreviese a pasar cerca de sus fauces. Y es aquí donde el material adecuado a la situación se mostró determinante en el resultado final. Adolfo puso su pez favorito, cuya marca me reservo (quien la quiera conocer que me lo pregunte vía: comentarios de este blog): un artificial suspendido que profundiza no más allá de 1 metro y empezó a tener picadas incesantemente.
Yo, por mi parte, seguí pescando con mis vinilos, los cuales en todo el día se mostraron tan efectivos como los artificiales en zonas de profundidad, pero en aguas someras, como ésta, donde se producía la vorágine reproductora de las luciopercas, al tener mayor peso, caían rápidamente al fondo, cubriéndose de algas y perdiendo así sus cualidades natatorias y, por tanto, de engaño para el pez. Aún así, pude sacar, cuando mi señuelo no era tragado y trabado por las algas, otras dos sandras. Mientras, Adolfo, cada dos, tres, o incluso en lances sucesivos, tenía picada, sacaba un pez, o se le escapaba otro. En esto, y cumpliéndose a rajatabla la Ley de Murphy, se me hizo un nudo en el carrete -acompañado por un nudo similar en el estómago- de proporciones ciclópeas, lo cual me obligó a cortar casi todo el sedal e intentar poner un señuelo adecuado a las circunstancias que exigía la pesca en ese momento, pero con las prisas, el nerviosismo de ver a mi compañero disfrutar teniendo picadas sin parar, y la poca luz que nos aportaba el ocaso, logré acordarme de un rapala color blanco con cabeza roja que durante muchos años ha adornado mis cajas de señuelos, pero al que he utilizado en contadas ocasiones y, siempre, sin ningún éxito. Así las cosas, y pensando en la pesca de luciopercas, y también por las prisas, obvié la colocación del terminal de fluorocarbono y, casualidades de la vida, para el primer pez que le pica al "cabrón" de señuelo en su dilatada vida de tal, en el primer lance que hago con el mismo hace años, es un lucio que siega el sedal, se lleva el pez, y me quedo sin el único material válido para el momento. Cabreo monumental, negativa a seguir pescando y...otra lucioperca que saca Adolfo. ¡Mecagüen la p...! Otra vez monto rápidamente un vinilo más liviano, primer lance, picada y otro pez. Escasos minutos después, y ante la falta de luz, terminamos la jornada de pesca.
Adolfo con una de tantas.
Resultado: 4 lucios y 5 luciopercas. Adolfo perdió la cuenta, pero sobre los 20. La última hora tendría más de veinte picadas. Oportunidad perdida, por mi parte, de pescata histórica en tan corto lapso de tiempo, por lo que acabé con un "ligero" disgusto. Luego se me pasó, cómo no, viendo tan contento a mi amigo Adolfo.
Así que: conocimiento, preparación y, ¡buen materiaaaal...! ¡Qué pena ser pobre!
Nota: aunque yo dispusiera de buen material, como Adolfo no me llevase con su barca, me indicara dónde lanzar y con qué...tampoco sacaría ningún un pez. Gracias , amigo.

viernes, 11 de mayo de 2012

Lucios en Buendía

Lawrence de Arabia
Hoy, miércoles 10 de Mayo, como en el caso de ayer en Alarcón con las carpas, inicio mi andadura en busca de los depredadores de Buendía -en este caso me refiero a los peces. Día magnífico para la pesca con barca, ya que unida a unas temperaturas que rozaban los 30 grados centígrados, una ligera brisa refrescaba el ambiente haciendo más llevadero esta notable subida de temperaturas.
Gran día de pesca para mí, ya que he podido batir mi record de capturas de lucios y luciopercas en una sola jornada que, aunque para otros no supone una gran pescata, en mi caso la considero muy meritoria teniendo en cuenta que mis partidas de pesca con Adolfo y su barca se cuentan por rotundos fracasos, habiendo sido hasta la fecha mi mejor día embarcado uno en el que me pude hacer con 3 lapiceros, siendo el mayor de medio kilo escaso.
El fenómeno: Adolfo.
Además, casi, casi...saco más que Adolfo, ya que lo tuve todo el día detrás de mí en capturas; yo pescando con vinilos -más efectivos hasta las 17 horas- y él con sus artificiales. Hasta que llegadas esas horas empezó a funcionarle su pez favorito y me remontó y pasó en cuentión de una hora escasa.
Así que, al final, pude sacar 9 lucios y una lucioperca, mientras que el amigo Adolfo sacó 13 esox lucius.

Las capturas: entre 1 y 2,5 kilos.
Otro día intentaré batir a este fenómeno de la pesca del lucio, aunque va a ser harto complicado. Lleva sacados 101 en ocho días. Así que...
Eso sí, las fotos las hago yo mucho mejor que él. ¡Faltaría más!

Carpas de Alarcón.

Inicio temporada 2012
De izquierda a derecha: 1ª al coup. 1ª Feeder rupestre. 1ª inglesa.
Este miércoles comienzo la temporada de pesca del cyprinus carpio en aguas del Pantano de Alarcón.
Primer día de Mayo en que el sol se hace notar con fuerza. Escenario con poca agua -metro y medio aproximadamente a 15 metros-, poco aire, pero un molesto tiro incómodo para pescar con la caña telescópica de 9 metros al coup. Todas las capturas son carpas royales, mayoritarias en este pantano, siendo la mayor captura una pieza de 2,2 kg. Cebo: maíz.
Pieza mayor: 2,2 kg. Al coup.
Pesaje e inmediatamente...al agua.
Estadísticas:  
                        - Coup:                        13 carpas.
                        - Inglesa:                       2
                        - Feeder rupestre:        12
                        - Total:                        27
                        - Peso total:                 33 kg.
                        - Media peso/captura:   1,22 kg.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Los "gallardones" de Vallehermoso


 Dos carpitas.
Pues sí, efectivamente…ayer estuvimos pescando en el embalse de Vallehermoso y, sinceramente, no fue una gran jornada de pesca debido a que, y seguramente por el frío persistente de toda la mañana y de la anterior noche, los peces no se acercaron a la orilla donde los aguardábamos ansiosos, para sacarlos del agua, una nutrida representación de pescadores: unos vecinos del lugar; otros de un poco más lejos –nosotros mismos-; y otros allende nuestras fronteras patrias –siendo éstos últimos los únicos, curiosamente, que se llevaban los peces.
La verdad es que, al principio, el escenario no se mostraba muy idóneo para la pesca con enchufable debido al poco fondo –escasos 2 metros-  y a lo amarronado de sus aguas. Y así fue, que durante toda la mañana no fuimos capaces de sacar más allá de 5 ó 6 peces, ya sea por el comentado mal tiempo o por nuestra falta de pericia, pese a que un vecino del lugar, Palacios, nos aseguró que en días anteriores las picadas se sucedían sin pausa, lográndose así pescatas considerables.

La cara blanca se debe al protector solar no al carnaval.
Fue, pasadas las 4 de la tarde, cuando ya me estaba planteando dar por terminada la mala jornada de pesca, el momento en que los peces –suponemos que por la subida de las temperaturas- mostraron una progresiva actividad, sobre todo los “gallardones” (nombre acuñado por nuestro amigo Goso para denominar a los gardones), con lo que, y siguiendo las recomendaciones e instrucciones precisas del amigo Palacios, gran conocedor del lugar y experto en su pesca, fuimos capaces de ir sacando peces y pasar una muy entretenida tarde, ya que, y pese a que el tamaño de los peces (bogas, peces-gato, carpitas y “gallardones”) no era mucho, las picadas se sucedían sin descanso.
Al final, aunque no se trata, ni mucho menos, de grandes pescatas, Montoya pesó 2,5 Kilos; Rafa 5,8; y yo también 5,8 kilos (unos 40 peces). Por tanto, y gracias a la subida de la temperatura, los consejos de los expertos en el escenario y, sobre todo, a los “gallardones”, pasamos una tarde muy entretenida. Otro día mejoraremos…seguro.
Rafa y Goso

Y para terminar el relato de esta nueva jornada debo añadir que además de un nuevo nombre de pez se ha inventado una nueva modalidad de pesca y en este caso no he sido yo, sino el amigo Rafa –yo sólo le pongo nombre-: el Fedeer Rupestre. ¿Y de qué trata esta nueva variedad de la pesca a fondo? Pues simplemente, aunque en este caso mejor lo explicaría Rafa que es su creador, mentor y único practicante, se trata, por lo que pude apreciar viendo al inventor, de utilizar una caña típica de pesca al feeder con cebador pesado, lanzar con potencia y procurar que en la caída el cebador escalabre alguno de los peces objeto de su pesca: en este caso el pez gato. Una vez conseguido el primer objetivo, y al acercarse los congéneres del finado (pez gato) a dar su pésame a la familia del difunto…ya puestos, algún gato desaprensivo, aprovechando la coyuntura y puesto que al cebador va unido un anzuelo con apetitoso alimento, pegarle un viaje a éste. Debido al escaso tamaño de los peces objeto de esta pesca y lo pesado del cebador, la picada es imperceptible por lo que se aconseja, cada cierto tiempo, sacar el cebo del agua, ya que seguramente, como así era ayer, ya habría un pez-gato enganchado del anzuelo.
Así que, y desde ahora, para unificar otras denominaciones para el feeder, ya que hace unos días yo había utilizado el término “feeder agreste”, y para distinguirlo del “carp fishing agreste”, toda modalidad que salga de la ortodoxia del feeder más clásico pasará a llamarse: Feeder Rupestre. ¡Qué así sea por hoy y para siempre!

Barbos y cámara deportiva barata

  Grabar la pesca del barbo con una cámara deportiva barata es una excelente forma de compartir capturas y técnicas sin gastar mucho dinero....