Aprender a pescar

Todos los inicios son difíciles. Unos más que otros, dependiendo de las capacidades intelectuales y habilidades innatas del sujeto que ha de llevar a cabo esta actividad. La inteligencia, desgraciadamente, es la que tenemos y es imposible aumentarla, aunque la habilidad, con tesón y práctica sí se puede maximizar hasta el límite que la naturaleza nos ha otorgado. Pero el camino es largo y farragoso, y de muestra os aconsejo que leáis mi último artículo: Sainete de mis historias de pesca. Anecdotario de un mendrugo, publicado en PEZCALO.
No hay que volver a caer en los mismos errores, aunque... ¡Y lo bien que nos lo pasábamos!

Comentarios

gaucho ha dicho que…
El comentario te lo dejo aqui.
Me encanto el anecdotario, todos quien mas quien menos hemos pasado por el duro transe del aprendisaje y hoy al mirar atras nos sonreimos, lo mejor de recordar esto es poder tenerlo muy presente cuando tenemos delante de nosotros a un novato y poder asi tener la suficiente amabilidad de ayudarlo sin menospreciarlo, el dicho de Einstein es muy muy acertado, y como no?
Josan Illescas ha dicho que…
Amigo Gaucho, tus comentarios son bien recibidos sea donde fuere que quieras hacerlos.
Y respecto a lo que dices, cierto es que muchas veces debemos ser más pacientes y amables, cosa que yo por lo menos procuro, con los que no saben, ya que si algo sé en este mundo no es por ciencia infusa, sino por los muchos maestros que me han enseñado algo a lo largo de estos años.
Lo que también puedo asegurar es que volvería a repetir este entrañable periplo por este maravilloso mundo de la pesca ciento y mil veces.