Hozando en el lodo


Hay veces que en los concursos te encuentras unos puestos idílicos para el pescador, como puede ocurrir en el Vicario (Ciudad Real); otras veces los puestos se pueden hacer relativamente cómodos, como en Vallehermoso (La Solana); también los hay un poco peligrosos, aunque limpios, como en el Canal de Castrejón (Puebla de Montalbán); pero en nuestro querido escenario de "Las Monjas", en el pantano de Alarcón (Honrubia), y debido al alarmante y paulatino descenso de sus aguas, hace que algunos puestos queden cubiertos de una vasta capa de algas secas, las cuales ocultan un terreno lodoso y escurridizo que hacen peligrar la estabilidad del pescador e, incluso, castigan el aparato respiratorio debido al olor fétido que desprende este lodo.

Mi pesquil una vez retirado el panier
Pero es lo que hay, por lo que, y haciendo de tripas corazón, e intentando olvidar el desagradable olor, lo que se trata es de pescar, y lo máximo posible al tratarse de un concurso -claro, que yendo por libre jamás te pondrías en un puesto de este tipo- por lo que a ello dediqué mis esfuerzos y, teniendo en cuenta la falta de pesca, no me puedo quejar, pudiendo pescar y pesar 5 rollizas royales que dieron un peso en la báscula de 6,6 kg., lo que me proporcionó un sufrido, trabajado y sucio 2º puesto.

Devolviendo al agua a las carpas.
Todas las carpas las saqué a fondo con cebador tradicional de muelle, excepto una que pude clavar a inglesa. A fondo perdí dos peces y con la inglesa fallé otras dos picadas. Lo más anecdótico de la tarde fue que, quedando 15 minutos para dar por concluido el concurso, me picó una carpa en la caña con la que probé toda la tarde, sin ningún éxito, una especie de surrealista pesca al Feeder, y harto de su poca efectividad lancé donde había conseguido las picadas con la otra caña, es decir, donde había hecho un cebado, un tanto disperso, con el tirador. Una vez clavada la carpa, y en plena lucha con el ciprínido, se me lió el sedal de la caña con el de la otra que tenía también en acción de pesca a fondo, haciendo que ésta se moviera al ritmo de los tirones del pez, lo que hizo que me percatara tarde que en esta vorágine de cañas, nudos y enganches había picado otra carpa en esta segunda caña. Con el tiempo apremiando, y el jaleo de cañas, al fin pude sacar la primera de las carpas abandonando a ésta en el suelo dentro de la sacadera, cortando raudo el hilo de la primera caña con los dientes, y cogiendo la segunda para iniciar la lucha con el tardío pez. En un momento dado, en plena lucha, y con el freno regulado a su mínima expresión para asegurar la captura, ya que no había tiempo para mas, la carpa que había en la sacadera pegó un brinco y rodó hacia el agua, lo que hizo que tuviera que, con una mano sujetar la caña, y con otra agarrar al ciprínido que intentaba escaparse. Ya el pez asegurado centré todo mi atención en cobrar el que luchaba al extremo del sedal, y una vez que lo tenía a tiro de sacadera, lamentablemente logró soltarse del anzuelo, aunque esta vez, y debido al desgaste físico de la carpa ocasionado por la larga lucha, no pudo reaccionar a tiempo, lo que me dio la oportunidad de, en un alarde de habilidad y todavía más de suerte, meter la sacadera por debajo y cobrar la pieza con el jolgorio consiguiente por mi parte. Así que, y gracias a estos últimos instantes de emoción, di por bueno el haber estado toda la tarde hozando en el lodo como los cerdos. En algo se debía notar mi pertenencia durante tantísimos años a la Peña “El Gorrino Alegre” de Montalbo.

Comentarios

Pedro ha dicho que…
Lo tuyo si que tiene merito....eso es aficion
JOSAN ha dicho que…
Ya sabes que sarna con gusto no pica... aunque huele.
Por cierto, ¿qué Pedro eres? Supongo que Salas, pero quién sabe.
JOSAN ha dicho que…
Ya sé quien eres: ¡Bertoliiiiiini...!
Es que con tu nombre de pila no hay quien te conozca.