lunes, 1 de septiembre de 2014

En Las Herencias con Lagopex

Después de largo tiempo pensando y proyectando esta jornada de pesca en Las Herencias (Toledo), en el río Tajo, cercano al embalse de Azután, en un escenario totalmente novedoso para mí, llegó el día en que se pudo llevar a cabo aprovechando que el amigo Iván (Horus en los ambientes de la pesca), se mostró solícito a mis requerimientos  para que me acompañara, y que además de hacer de cicerone, guía e instructor, consiguió que amablemente la marca de artículos de pesca LAGOPEX (www.lagopex.es) nos donara una serie de engodos, veletas y productos varios para que los probáramos y testáramos en esta jornada, pasando con sobresaliente alto la prueba, pudiendo confirmar, una vez completada la misma, la incuestionable y extraordinaria calidad de todos los materiales y del innegable poder atrayente para los peces de los engodos aportados. Sobre las bondades del material que vende esta marca no me extenderé, ya que sería una osadía por mi parte hablar de cuestiones como la granulometría, aromas, poder aglutinante de los engodos y otra serie especificaciones técnicas, ni de la idoneidad de veletas y aparejos varios de esta marca, trabajo que cedo de manera gustosa -y obligatoria, todo hay que decirlo, debido a mis escasos conocimientos sobre el tema-  al saber y experiencia de Iván respecto a los materiales mencionados. El tema de montajes, forma de hacer el engodo y preparación de los cebos más idóneos para la pesca en este escenario, de igual modo, queda en manos de mi compañero de fatigas, todo lo cual se explica de forma pormenorizada en el vídeo que acompaña a esta entrada, por lo que no me extenderé sobre ello; además, en el mismo, mostraremos alguna de las capturas producidas este día, enseñando, a su vez, el resultado final a través de la muestra de la pescata llevada a cabo.
Río Tajo
Iván 
En este artículo sólo haré un corto relato de lo acaecido, ya que, como he comentado, en el vídeo se refleja de manera más explícita lo que, seguramente, yo no conseguiría narrar con palabras: cerca de la orilla, a tiro de enchufable, muy difícil sacar peces grandes debido, según estimaciones de pescadores expertos, a las altas temperaturas del agua y, sobre todo, algo que nos sorprendió no muy agradablemente, a la sobreabundancia de peces-gato de tamaños que rondaban en su mayoría los 150 gramos, que una vez adueñados del pesquil no había manera de meter a carpas y barbos, y pese a sacar alguno de estos últimos, la mejor forma de hacer una buena pescata fue alejándonos de la orilla, tanto con técnicas de inglesa como fondo con cebador -o feeder agreste, o como cada uno estime oportuno llamarlo-. Por cierto, el pez-gato, por lo menos para mí, no es muy agradable de pescar, pues, además de no dejar comer a los peces de nuestra devoción, es tal su número que su pesca se convierte en desesperadamente sencilla e insustancial debido a su extrema voracidad, impidiendo incluso que la veleta llegue a posicionarse, siendo, a veces, para pescadores como yo no acostumbrado a manipularlos, casi traumático desanzuelarlos, ya que sufres constantes pinchazos con la especie de aguijón que llevan en sus aletas dorsal y laterales y, encima, alguno de ellos, henchidos de tanta comida engullida... ¡Te cagan encima, joder! Vamos, un suplicio -recomiendo usar guantes de beisbol, como poco, para manejar a estas bestezuelas “pinchantes”; yo, al día siguiente, tenía unas manos más hinchadas que un fornido pelotari vasco-.  Menos mal que las carpas y barbos que en abundancia pueblan estas aguas, y que pudimos capturar, en parte, gracias al excelente engodo que nos proporcionó Lagopex, dieron la cara en ciertos momentos con técnicas, como he apuntado, para pescar más alejados de la orilla, proporcionándonos bonitas picadas con sus correspondientes luchas, saldadas muchas de ellas, más de las que hubiésemos querido, a favor del valiente pez. Seguro repito la experiencia, pero esta vez cuando el calor vaya mitigando y pueda disfrutar de estos peces tirando del elástico de la caña.



Y, para terminar, agradecer esta estupenda jornada de pesca, primero a mi amigo Iván por su grata compañía y sus inestimables enseñanzas y consejos, y a la marca Lagopex por cedernos  su material para nuestro uso y así poder disfrutar con los peces de nuestro querido, maltratado y ya quejumbroso río Tajo a su paso por Las Herencias. Volveré. ¿Cuándo? Quién sabe. 

jueves, 21 de agosto de 2014

La COLMIC 6800 menguante

Años, y muchos, han pasado desde que este modelo era nuevo, moderno y se hallaba en la cúspide de las cañas de alta gama, si es que alguna vez lo fue; también los mismos años hace que medía 13 metros, incluso 14,5 (con un tramo ya en desuso, aunque visto lo que pesa lo que queda de ella, el que tuviera la fuerza suficiente para manejar esta mole con los 14,5 metros habría que considerarlo casi un superhombre, ya que es tal su peso que yo, no considerándome un tipo enclenque, si tuviera que pescar con toda su longitud seguramente no podría ni presentarla, y, si así fuere, sólo podría pescar con un único gusano de cebo, ya que el ínfimo peso que sumaríamos al añadirle otro supondría, seguramente, que fuera arrastrado junto a ella al fondo del pantano).
Faltan dos carpas que huyeron antes de la foto y posterior suelta de sus congéneres
Así que, ya se me vendió con 12,4 metros por los múltiples remiendos que llevaba a sus robustas espaldas de carbono, y roturas varias acaecidas en estos tres años que la poseo la han reducido a 12 -adjunto de nuevo vídeo de su penúltimo percance-, pero... aguanta, aunque someterla a jornadas intensivas de pesca, como esta última en el Pantano de Alarcón, le van pasando factura, como así fue este lunes en el que saqué, en 6 horas, 41 carpas royales que pesarían –no pesé- sobre los 55 kilos (la mayor sí: 2,5 kilos). Une una caña vieja a un kit cortísimo, un elástico muy duro y un bajo del 0,20 para sujetar a estos enérgicos ciprínidos, sobre todo en su arrancada inicial y, resultado de la ecuación: la caña “casca” a la vez por el tercer tramo y la parte más gruesa del kit, llevándose a éste último el pez a las profundidades del embalse y quedándome con cara de gilipollas. ¡Mierda, cada vez me queda menos caña! –exclamé, aunque supongo, no me acuerdo, pudiera ser, que la imprecación fuese más escatológica o rayana lo blasfemo-. Eso sí, de inmediato lo que me embargó fue una sincera preocupación por la incierta salud de la carpa con un trozo de caña colgado de su boca. Espero que con el tiempo se deshaga del artefacto y prosiga una larga vida en las aguas que la vieron nacer. Las cañas se pueden remplazar, pero la vida de un pez, no. Captura y suelta.

He pensado en añadirle un palo de escoba para aumentar la longitud de la caña, pero con lo poco dotado que estoy para el bricolaje y las manualidades, y muestra de ello es el vídeo adjunto, casi, que no.




miércoles, 13 de agosto de 2014

PESCA DE CARPAS A FONDO. Vídeo.

Un error muy común entre los pescadores expertos es confundir la manera de pescar con la condición del pescador, es decir, si manejas unas cañas baratas y pescas a fondo con ellas puestas en vertical sujetas por un pincho, y a modo de avisador pones un cascabelito o una alarma comprada en el “chino”, ya se presupone que eres, para unos, alguien que no practica el “captura y suelta” –por cierto, mi filosofía de pesca desde que soy pescador y pude sacar mi primer pez, aunque puedo llegar a comprender que es algo difícil y entendible retraerse a la tentación de llevarse la primera captura debido a la normal ilusión que le hace al pescador novel poder compartir el éxito de su naciente afición-; para otros, esta técnica es un desprestigio a la verdadera y exquisita técnica de pesca a fondo, el feeder, lo que resulta del todo inconcebible si tenemos en cuenta que, tanto una variedad como otra de pesca de la carpa o de otros ciprínidos, se basa en la misma matriz, es decir, utilizar cebadores para hacer un pesquil donde coman los peces; sería, al contrario, prestigiar el feeder como la forma más sofisticada de esta técnica, dando por sentado, por lo menos en mi caso, que dominando esta forma de pesca a fondo se pueden conseguir resultados óptimos. ¡Ah!, se me olvidaba, también tenemos, como suele ser habitual, quien sin terminar de ver el vídeo, o no verlo completo, te recrimina el no devolver los peces. ¡En fin... es lo que hay!
Así que, aunque yendo mis preferencias en la pesca de ciprínidos por el coup o a inglesa, de vez en cuando me doy un homenaje de pesca a fondo simplemente porque creo que sigue siendo una pesca noble, cómoda (no es necesaria tanta parafernalia de material) y agradecida, además porque me gusta ver cimbrearse la caña, oír el cascabelito o la alarma, sacar la caña del pincho notando la fortaleza de la carpa, luchar con la misma y devolverla de nuevo sana y salva.

De muestra, el vídeo que grabé hace un año y que ya fue publicado en estas páginas. No es muy bueno, pero... me apetece volver a verlo.


lunes, 21 de julio de 2014

El guía de pesca: Alejandro

Alejandro "Magno".
Jornada en el Pantano de Contreras. Difícil, difícil. Y más debido al incesante viento con rachas fuertes y cambiantes que hacían muy complicada la navegación y casi impracticable la pesca, lo que ocasionó más padecimientos que disfrute en el patrón: Alejandro, por ser casi inviable el manejo de la barca a la vez que la pesca, por lo que viendo estos esfuerzos ímprobos de mi amigo para salvar la jornada se me ha ocurrido escribir esta entrada a modo de agradecimiento y reconocimiento a mis sufridos compañeros y capitanes de embarcación con las que surcamos las cada vez menos pobladas –de peces, porque de porquería y alimañas de todo tipo y género cada vez están más llenas- aguas dulces castellano-manchegas, aunque en breve esperamos ampliar horizontes.
Duro es ser guía de pesca, pero más aún cuando no sacas provecho económico alguno con ello, más bien gastos, y lo que tratas es de pasar uno de los pocos días de asueto que tienes al año llevando a cabo una de las actividades lúdicas que más te satisfacen y llenan: la pesca, y más concretamente la de depredadores.

Buen esócido. Strike King XD6
El guía ALEJANDRO en su “Victoria 1934” -aunque este artículo es extensible y aplicable igualmente a JULIO con su celebérrima “Julito I” y a ADOLFO con su “Barca sin nombre” (estamos buscándole uno, pero no damos con el espíritu de esta voraz sacadora, y soltadora,  ¡ojo!, de depredadores, así que admitimos sugerencias de los lectores)- amablemente te invita a su barca, te acerca a los lugares más querenciosos del pantano y busca más tu satisfacción personal procurando que seas tú quien pesques, y no él, a riesgo que encima seas el objeto de "mofa y befa" por tamaña circunstancia; pero esto último siempre es camaradería y cachondeo entre colegas, siendo totalmente consciente que si no fuera por mis tres amigos-guías jamás, primero, hubiera disfrutado de estupendas jornadas de navegación en barca y, más importante aún, de las buenas y satisfactorias jornadas de pesca desarrolladas en ellas.

viernes, 18 de julio de 2014

Cómo arreglar mal una caña, y aun así pescar

Mi último artículo en Coto de Pezca versa sobre el relato de una jornada de pesca de carpas con enchufable variopinta, en la que se describe y, sobre todo muestra con el vídeo que se adjunta en el mismo, cómo no se debe arreglar una caña rota; aunque, también es cierto que, pese a la chapuza llevado a cabo por no meditar a tiempo sobre la manera más lógica de proceder en esta tesitura, la necesidad aguza el ingenio y con un apaño, que llamaremos así: "rocambolesco", se puede aprovechar la jornada e, incluso, hacer una gran pescata sin caer en el desánimo y abandonar por el infortunio sufrido a las primeras de cambio. Si os interesa el relato de esta peripecia y su consiguiente documento videográfico lo podréis ver y leer en el siguiente enlace: Carpas a enchufable, rotura de caña, arreglo chapucero y gran pescata.

domingo, 29 de junio de 2014

Pesca al coup frente a pesca a inglesa

Otra vez, o como dicen por estos lares: “Vuelta la borrica al trigo”, me propongo hacer una comparativa –no me canso de manifestar que sui géneris, sin valor probatorio alguno, ni tendente a sentar cátedra ni doctrina, sólo a modo de entretenimiento- entre pesca de carpas a coup con caña fija (9 metros en este caso) y pesca a inglesa. El escenario elegido, como casi siempre, mi querido Pantano de Alarcón, y para la primera técnica haciendo un cebadero a unos 12-13 metros y para inglesa a 25.
Lo único incuestionable en la pesca de ciprínidos en general, y de la carpa en particular, que tendrás más facilidad la mayoría de las veces en lograr cebar a estos peces a más larga distancia, siendo un poco más complicado hacerles comer más cerca de la orilla debido a multitud de factores, sobre todo que es más fácil que las carpas detecten antes al pescador, hábitos alimenticios, etcétera, aunque normalmente la pesca más cercana se torna, en la mayoría de los casos si logras atraer ahí a los peces, más precisa y efectiva.

Esta prueba se saldó con la victoria del coup sobre la inglesa 16 a 10, pero señalando que siempre le dedicas más tiempo a una que otra, y este fue el caso de la fija, pero lo importante es que pasé una tarde agradable, pudiendo sacar 26 carpas (2 comunes, cosa raro en este escenario), que pesaron 39 kilos, lo que supone una buena media de 1,5 kilos por captura. Tarde muy entretenida, con un solo “pero”, y es que dejé la pesca en el momento que al coup pasaban sólo escasos segundos antes de producirse la picada por irme a ver jugar a la selección española contra Chile en el Mundial de Brasil, cosechando, como todos sabréis, una nueva y bochornosa derrota 2-0 que nos mandó de regreso a casa –bueno, a mí no, a ellos- eliminados de Brasil 2014. ¿Pero a quién se le ocurre? ¡Picando los peces y me voy a ver el fútbol! ¡Nunca máis!





martes, 24 de junio de 2014

Pesca a MOSCARDA

El cuarteto
Alejandro
Aconsejan a los neófitos en la pesca con cola de rata que busquen un espacio abierto y practiquen con asiduidad para así lograr dominar en lo posible el lance. Luego, ya, con el paso del tiempo y las jornadas iremos acumulando una práctica que irá haciendo que mejoremos en estas lides. Pero si puedes combinar ese lugar donde no haya obstáculos que impidan nuestros lances y, encima, tengamos la posibilidad de sacar algún pez, será lo más recomendable, ya que lance tras lance sin posibilidad alguna de pesca hacen que el pescador que se inicie en esta técnica, y en cualquier otra, se aburra y rechace en la mayoría de los casos esta modalidad.
Julio
Así que, con este propósito para los menos avezados en la “tralla” (como llaman algunos a esta caña) y como lugar idóneo para probar moscas artesanales, concretamente las del maestro montador Adolfo, quisimos echar una jornada en El Tablazo, tanto para la práctica de la cola de rata, y a la vez sacar alguna bonita y luchadora trucha arcoíris, como, y más importante, compartir entre unos buenos amigos un día disfrutando de la pesca, el entorno y de una opípara y pantagruélica comida a base de caracoles en salsa, tortilla, queso manchego, jamón ibérico, ensalada de arroz y asadurilla con tomate y verduras, todo regado con los excelentes caldos manchegos de Teatinos, más dos docenas de pasteles del Goloso a modo de invitación y celebración por el reciente cumpleaños de Adolfo que hicieron las delicias de los cuatro comensales, y que después de la degustación de estos manjares nos dejaron con pocas  ganas de seguir lanzando la moscarda. Extraordinaria jornada de pesca y, sobre todo, gastronómica.

Moscardas de Adolfo para todo tipo de depredadores
Entre Julio, Alejandro y el mencionado Adolfo sacarían sobre las 200 truchas, incluso yo en algún lance suelto, más dedicado a la grabación del vídeo que acompaña este relato y a labores didácticas –poco agradecidas por los alumnos, por otra parte, je, je, je...- en algún lance suelto también pude disfrutar de la lucha de estas numerosísimas arcoíris.


jueves, 19 de junio de 2014

Pesca para principiantes: inglesa contra fondo con cebador

Competir consigo mismo no es sinónimo de mucha sensatez y cordura, aunque he de advertir que, por ahora, no estoy lelo, por lo menos en demasía, y lo que trato con este vídeo explicativo de estas dos técnicas es hacer una comparativa nada académica y cuyos resultados son muy cuestionables, más a modo de entretenimiento que de desprestigiar una técnica u otra, es más, y si veis el vídeo, en él comento que, y así revelo el resultado, que la superioridad en este caso de la pesca a inglesa se debió en gran medida a que con ésta pesqué con relativa finura, pudiendo centrar en el pesquil a las carpas, mientras que pescando a fondo con cebador no tuve el día y la precisión necesaria para poder hacer un cebadero para los ciprínidos, ya que no fui capaz de hacer prácticamente ni un lance en el mismo punto espacial previsto de antemano. Por tanto, lo que trato es sólo de disfrutar de dos técnicas que me gustan, sin querer –cosa que sería por otra parte un sinsentido- aupar a una técnica sobre otra en grado de efectividad. Ya sabemos todos que la superioridad de una forma de pescar sobre otra se basa en muchos condicionantes: escenario, forma de comer los peces y, muy importante, habilidad del pescador. Por eso gano yo de vez en cuando... porque me gano a mí mismo; eso sí, por lo menos no me hago trampas.


martes, 10 de junio de 2014

Vídeo de pesca de carpas a inglesa

Lo mejor para explicar algo a un principiante es que esta labor didáctica la lleve a cabo alguien que tenga alguna experiencia y conocimiento más, pero no excesivo, que quien pretende aprender, lo que evitará que nos perdamos en disquisiciones y tecnicismos muchas veces incomprensibles para el neófito pescador, y por ello me he atrevido, siendo un principiante también en este tipo de pesca, a hacer este vídeo en el que trato de explicar de forma sencilla y básica los puntos que creo más esenciales de esta técnica.


lunes, 9 de junio de 2014

Jornada de esócidos y centrárquidos

Hace un par de domingos, pensando que lucios y basses se iban a mostrar activos a más no poder –cosa que siempre piensa el sufrido pescador y luego llegan los disgustos y desazones- nos dirigimos al Pantano de Contreras los 4 mosqueteros, o mosqueperros, o lo que sea, y en lugar de espadas y floretes oponíamos a nuestros amigos depredadores artificiales y vinilos de mil formas y colores, y utilizando las técnicas más sofisticadas, incluida la última, inventada y patentada por el amigo Alejandro (pescador adelantado a su tiempo y de exquisita habilidad y técnica), llamada “paquirrín”, no se sabe a santo de qué, pero que al fin y a la postre consiguió sacar el black-bass mayor de la jornada.
Así, y resumiendo, en la Julito I pudimos sacar sólo tres esócidos, siendo los mayores uno de Julio (patrón de tan conocida embarcación) de 3 kilos y otro de “muá” que pesaría sobre los 4. Hay que señalar que al bass apenas lo tentamos, centrándonos en el lucio.
En la Victoria 1934, Adolfo perdió un par de basses cercanos a los 2 kilos, siempre con wacky, y un buen ejemplar de esócido de unos 6 kilos debido a que le pedí a voz en grito que sujetara al animal antes de cobrarlo para poder inmortalizarlo con mi cámara de vídeo; pido públicas disculpas por ello. Alejandro, el patrón, sacó un buen ejemplar de “Blas” cercano a los dos kilos, perdiendo también alguno más. Creo que con la técnica “paquirrín”, pero que él lo confirme. Además, en breve, daremos en este blog –bueno, yo no, su inventor- unas nociones básicas del empleo de esta novedosa e infalible técnica.

Nota: las fotos que acompañan esta entrada son de las capturas de la jornada, excepto la de Adolfo, que a modo de desagravio por haber sido el causante de que perdiera el buen lucio publico ésta, que es de una jornada anterior en Buendía donde pudo hacerse con un buen ejemplar de 8 kilos. La foto no es de la calidad que merece la pieza, pero hay que subrayar que se la tuvo que hacer a sí mismo con el móvil; gran mérito también, por cierto.