sábado, 28 de mayo de 2016

Los peces pequeños también existen

En la pesca he de reconocer que mi lema es: “borrico grande, ande o no ande”. Prefiero pescar peces grandes a pequeños, es un hecho, y la minitalla no es objeto ni de mi devoción, ni de mis esfuerzos de pescador, pero hay excepciones y alguna vez, muy pocas eso sí, me dedico a ellos, aunque he de reconocer que, según especies, puede llegar a ser una pesca entretenida.

Y de muestra os dejo las fotos de un par de pececillos, uno de ellos, el cacho o cachuelo, pez endémico de nuestro ríos y cada vez más escaso, porque me hace especial ilusión haberlo sacado, pese a estar intentando pescar otra especie, ya que prácticamente me inicié en la pesca con ellos, hacía muchísimo tiempo que no veía uno y, además, es enorme comparado con los que sacaba años ha. El pequeño bassito simplemente lo destaco por ser el primero de esta temporada 2016.

domingo, 15 de mayo de 2016

OTRO TOP 100.000: El NUDO MEJOR y más FÁCIL para unir líneas

Y, de nuevo, otro de mis vídeos, de título probablemente excesivo, ha llegado a la nada desdeñable cifra de 100.000 visualizaciones. ¿Se trata de una extraordinaria pescata por número de peces o esta vez muestro un pez ciclópeo y formidable por su fuerza o tamaño? Pues, no, nada de esto, sino que más bien se refiere a un simple NUDO, además, encontrado de forma casual, no debido a mi pericia y habilidad en el noble arte de la pesca, sino más bien al contrario: por mi falta de ella. ¿Por qué afirmo esto? Pues lo paso a relatar con suma brevedad: en alguna ocasión de tantas que me ha tocado unir dos líneas para montar un aparejo, o más comúnmente para salir del paso y proseguir la pesca, intenté hacer esto (unir dos líneas) mediante el afamado nudo de sangre que había visto hacerse alguna vez, sabe Dios dónde y cuándo, no siendo capaz de conseguirlo, pero, hete aquí, que en uno de mis vanos e infructuosos intentos, con un nudo distinto pero aún más sencillo, se obró el milagro y las líneas quedaron unidas de forma harto conveniente y satisfactoria y de un modo que el devenir del tiempo en que siempre lo he utilizado hasta ahora ha demostrado su total efectividad y garantía.

Y de eso va este vídeo que, por lo que se ve, ha tenido un notable éxito entre el entendido mundo de la pesca, aunque, como de todo hay en la viña del Señor, hay algunos que, y con lo bien explicado que está por su hacedor, ja, ja, ja... todavía no lo entienden ni son capaces de hacerlo. ¡En fin!


lunes, 2 de mayo de 2016

Canal de YouTube PESCAJOSAN: 1 MILLÓN de visualizaciones

Me lo plantee como un simple entretenimiento, como una manera de que perdurase de forma visual el recuerdo de alguna de mis jornadas de pesca para solaz y disfrute propio y de mis colegas de correrías, ya que mi cansada memoria olvida más cosas de las que quisiera. Poco a poco fueron entrando compañeros de pesca a visualizar alguno de estos momentos, más principiantes, seguro estoy de ello, que expertos, (menos dados estos últimos a valorar positivamente el quehacer de otros pescadores, más aún si la mediocridad es la base de las escasas habilidades del protagonista de estos vídeos, cuestión harto repetida por mí mismo en éstos, lo cual tampoco debe engendrar motivo por lo que avergonzarse de ello), ávidos, seguramente, de adquirir algún conocimiento que les ayude a tener éxito a la hora de disfrutar sacando algún pez que otro y, sobre todo, de su posterior liberación, filosofía esta última que adorna e impregna este canal.
Incluso mi atrevimiento ha llegado, casi siempre a petición de los suscriptores, que ya pasan de 3.000, a plantearme hacer de vez en cuando alguna especie de “tutorial”, aunque realmente a mí me gusta llamarlos, que al fin y a la postre es lo que son: unas indicaciones básicas, fáciles y sencillas de la manera como yo pesco, que, segura y ciertamente, ni sea la más ortodoxa en alguna ocasión, ni, por descontado, la más profesional. Muchos y mejores pescadores hay que yo en ríos y pantanos, pero la sencillez y simpleza de mis conocimientos en lugar de tratarse de un hándicap son la esencia que hace que mis explicaciones sean entendidas por muchos que se inician en este apasionante mundo de la pesca deportiva, llevada a cabo solamente desde la perspectiva del disfrute y el ocio, concepto alejado de la profesionalidad.
Además, y síntoma claro de la buena salud de este canal, es la aparición de algún furibundo y recalcitrante crítico, algún hater (odiador) y  también alguna aparición estelar del troll de turno. ¡Qué sería para el óptimo devenir de este proyecto sin estos simpáticos e impagables participantes!
¡Con mis explicaciones y consejos jamás ganarás un concurso de pesca, pero quizás empieces a sacar peces!

Para entrar en el canal, pinchar aquí: YouTube PESCAJOSAN

viernes, 22 de abril de 2016

TOP 100.000. Pesca de Carpas para principiantes

Aquí está, otro vídeo de mi canal, en este caso el segundo que ha llegado a la nada desdeñable cifra de 100.000 visualizaciones. En este caso se trata de un vídeo donde se explica de forma sencilla, y espero que fácilmente entendible, una de las técnicas más efectivas, y particularmente de mis favoritas, para la pesca de ciprínidos, más concretamente en este caso de carpas: la pesca a la inglesa.
Unas cuantas recomendaciones básicas de un principiante, sin los conocimientos técnicos tan avanzados de los profesionales, pero estimo suficientes para iniciarse en esta técnica, la cual os enganchará para siempre, no tengáis ninguna duda, ni tampoco miedo a iniciaros en ella.


miércoles, 20 de abril de 2016

Tontunas Pesquiles VI: OBJETIVO MATAR A TODOS LOS PECES

Oigo, veo y leo en diferentes medios, sin poder salir de mi asombro, que el más furibundo ecologista que han conocido los tiempos, cual Atila moderno, no para de pontificar y de exigir que se cumpla la última sentencia del Tribunal Supremo que exige, no ya el exterminio de los peces mal llamados desde mi humilde punto de vista “exóticos” (aunque sólo sea por la cantidad de años que llevan entre nosotros: la carpa, como ejemplo, simplemente unos 2000 años de nada), sino la taxativa prohibición de su simple pesca y que se castigue este incumplimiento con hasta 3 años de pena de cárcel —sí, leéis bien... ¡de cárcel!— y ya de paso adorna esta incongruencia, rayana en lo grotesco, con lindezas del tipo: que el daño económico y social aparejado a esta sentencia no le importa ni es de su incumbencia.
También me asombran las risas y carcajadas que se oyen allende nuestras fronteras provenientes de ecologistas, éstos sí seguramente más informados y mejor documentados por lo visto, sobre el desatino que se está perpetrando en nuestras aguas. Europa, continente moderno y avanzado, que se adapta al devenir de los tiempos, donde en muchos países a estos peces exóticos se les ha concedido desde hace años la carta de naturaleza por sus valores económicos, deportivos y porque informes ictiológicos contrastados han demostrado también que no hacen mal alguno, sino al contrario, al “actual” entorno natural al haber cambiado completamente el nicho ecológico donde ahora viven, muy distinto del que hace años era el hábitat de los peces autóctonos, que, por cierto, también hacen más por estos últimos (peces autóctonos) en estos países “civilizados”, ya que, aquí, la única medida viable que aportan estos ecologistas precursores del recurso al Tribunal Constitucional (algo con lo que no toda la generalidad, ni de lejos, de este colectivo está de acuerdo, algo digno de mención) es acabar por cruel aniquilación, sin importar los medios, con unos para que los otros, por ensalmo divino, supongo, vuelvan solos a poblar las aguas. Recordemos lo que gritaban los absolutistas españoles a la vuelta del infausto Fernando VII del destierro: ¡Vivan las cadenas! Así aborrecimos del progreso, y así seguimos.

Y, por último, una simple pregunta a los ecologistas que tan sesudos informes han realizado para lograr exterminar las especies “exóticas”: teniendo en cuenta la descomunal capacidad reproductiva del cangrejo americano, por ejemplo, ¿cómo cojones se van a erradicar si se prohíbe su pesca?

viernes, 15 de abril de 2016

Pasión por la pesca del BARBO

Pocas cosas en la pesca me apasionan más como el clavar un barbo pescando a “veleta corrida” a 80-100 metros de distancia, donde muchas veces casi ni ves hundirse la veleta, más bien lo intuyes, o notar cómo simplemente ésta se desplaza suavemente de forma lateral, algo más usual de lo que muchos suponen, señal inequívoca de que el pez ha cogido el cebo (últimamente básicamente la ova), he iniciar sin dilación una lucha frenética de poder a poder, sin apenas ocasión de utilizar el freno del carrete, para evitar que el barbus barbus alcance algún árbol o cualquier otro refugio que el río le ofrece para intentar zafarse del anzuelo, cosa que muchas veces consigue debido a la valentía y tozudez que este pez siempre demuestra un su enconada lucha por escapar.
Aparte, creo ser de sobra conocida una popular teoría de pescadores, que en el vídeo que acompaña esta entrada expongo, además de la pesca de unos cuantos barbos sacados — ¡y devueltos, cómo siempre debe hacerse!—ese día, según la cual los peces de agua dulce, en general, se activan en las jornadas previas a cuando prevén la llegada de bajas temperaturas y lluvias. ¿Cierto o leyenda urbana, en este caso rústica? No sé, aunque la normalidad en esta época es que, haga frío o calor, el barbo se muestre generoso con nosotros en forma de múltiples picadas.


domingo, 10 de abril de 2016

Jig o Anzuelo de cabeza plomada

Hablemos de jigs o anzuelos de cabeza plomada para vinilos, eso sí, poco, por eso de no aburrir al sufrido lector y más existiendo en YouTube un reciente vídeo, que a continuación dejo, en el que un pescador explica, aunque no de forma muy brillante he de decir para que nadie se lleve a engaño, los anzuelos de cabeza plomada que él utiliza para montar alguno de sus vinilos; quizá sirva como guía iniciática a los que empiezan en la pesca sobre todo de lucios y luciopercas, si es que en el futuro se nos deja pescar a estos peces, cosa que está por ver, pero poco más, justo para asimilar unas ideas básicas y después volar por libre con ideas propias.

viernes, 1 de abril de 2016

Mosca melonera. La mejor para carpas

Podría asegurar, con todo el temor del mundo a equivocarme, y que esto quede claro, aunque de su efectividad y fiabilidad sí puedo dar fe, que con la mosca melonera o meloner fly (que este segundo nombre no os confunda, ya que “meloner” ni de coña significa: “melonera”, además de ni siquiera ser inglés, aunque “fly” sí es mosca, que teniendo en cuenta mis escasos conocimientos tanto de pesca como de inglés ya supone algo digno de mención) que estuviéramos ante la mejor mosca para pescar carpas en superficie que existe.

Ya os digo que pudiera ser que fuere, aunque también que no, así que la única forma de demostrar esta aseveración entrecomillada es probándola. Os animo a que la hagáis, algo fácil siguiendo el brillante tutorial que adjunto en el vídeo de turno, donde Adolfo con mano firme y diestra la monta, y pesquéis con ella a ver qué tal os va. Yo creo que bien, pero... vete tú a saber. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

Condena a muerte de los peces de agua dulce. Réquiem

Anonadado me hallo, en estado de shock sigo, perplejo y confuso sin remisión me encuentro al leer la noticia del nuevo dictamen del Tribunal Supremo dando la razón a Ecologistas en Acción y otros grupos conservacionistas. ¿De qué? —pregunto—, y al conservacionismo me refiero ahora, ¿de los valores eternos e inmutables?, ¿de la “ranciedumbre” insana e inmovilismo de toda norma por arcaica y desfasada que parezca y que, de hecho, así sea? ¿Del daño que hacen los peces que actualmente habitan nuestras aguas? Pero, ¿habéis hecho algún estudio al respecto? ¡Ah, sí, calla! Seguro que tenéis cientos, que bien os los pagan y mejor vivís de ellos. Me refiero a estudios contrastados y reales, no a los que se hacen sólo para salir del paso y cobrar el sueldo o la subvención, que es peor. Pretender que la trucha arcoíris y la carpa son peces exóticos y el hucho no: ja, ja y ja; y, ¡ojo! que mucho me alegro que hayan sacado a este salmónido del catálogo de la muerte. Por lo menos se va salvando alguno. Eso sí, esta ilógica arbitrariedad demuestra claramente que condenan a ciertas especies, mostrándose gentiles y magnánimos con otras, a dedo o boleo, sin estudio previo ni zarandajas que les hagan perder el tiempo. ¡Pa qué! Ellos dirán: Yo soy ecologista y con este título que, por cierto, yo me adjudico de motu propio, soy el adalid de las causas justas y “desfacedor” de entuertos cual Quijote moderno, y todo el que esté en contra... que se joda. Y en este punto he de matizar: no hablo de todo el gremio de ecologistas, que en su mayoría son gentes abnegadas, idealistas y luchadoras, que tienen toda mi admiración y respeto, y que, seguro estoy, sin existir ellos los desmanes que se le harían a la madre naturaleza serían irreparables, consentidos y no tenidos en cuenta por mucha gente. Éstos que se dedican a intentar despoblar los ríos de peces deberían tener la dignidad de no arrogarse la condición de ecologista para no manchar el buen nombre de quienes verdaderamente lo son.
Tanto la sociedad como la naturaleza cambia, no siempre para bien, he de reconocer, pero lo que debemos hacer es adaptarnos a ella y, más particularmente, defender y cuidar la que nos ha sido entregada en estos momentos. Ya quisiera yo que pudiéramos disfrutar aún jugando animadamente, en un ambiente bucólico y pastoril, con dinosaurios y bestezuelas prehistóricas de similar condición, hozando por el lodo con el “Gorrinosaurio” (según la Paleontología éste no existía antaño, pero actualmente sí... y muchos) y correr, sin tapujos ni vergüenza  si se terciara y a quienes el pudor permitiera, en pelota picada con Velociraptores y algún  Tiranosaurio Rex lanzando florecillas al viento henchidos de jubilosa dicha y alegría.
Como lo anteriormente expuesto, en parte en tono jocoso pese a la gravedad que tiene, y siendo inviable por imposible, me gustaría manifestar mi opinión sobre el Decreto Ley sobre especies exóticas aprovechando la inclusión, de nuevo, en el Catálogo de la carpa y la trucha arcoíris, es decir, sólo trato de opinar respecto al tema de la pesca deportiva en agua dulce que es el tema que algo conozco, sin llegar, matizo, a la excelencia y sabiduría de los expertos, que, por cierto, con muchos de éstos así nos luce el pelo, y simplemente lo hago desde la experiencia de su práctica, y en otros jardines no he de meterme porque no se me trate, con toda razón, de necio.


Simplemente quisiera hacerme eco del sentir de muchos practicantes como yo del “Captura & Suelta”, muy alejados del proceder de los actuales adalides del ecologismo, amparados, no lo olvidemos, por las presentes leyes, que no son otros que las hordas bárbaras que pululan por nuestras aguas, con cientos de cañas las más de las veces en posición de pesca, y si ha menester: redes o cualquier otra arte ilegal, y  que no dejan pez en el agua, colman neveras, congeladores y, si así les place, contenedores, antes que tener la deferencia de soltar un simple pez a su hábitat.
Eso sí, no tan ecológicos se muestran, en este caso más cercanos a lo escatológico, cuando llenan de desperdicios, inmundicia y mierda de toda índole cualquier ribera u orilla donde se tenga la desgracia que aposenten sus reales. Y, digo yo: no sería este comportamiento incívico y tan pernicioso para la naturaleza el que se debería vigilar y sancionar, y no dedicar esfuerzos tan denodados a tan feroz persecución, llegando incluso al ensañamiento, por parte de algunos santificados ecologistas, contra los indefensos peces condenándolos al extermino. A fin de cuentas, éstos, las hordas bárbaras, ley en mano son los que respetan el ecosistema, y empeño ponen en ello ¡Vive Dios! con el afán y ahínco que muestran en su intento cruel de no dejar pez vivo. Serían, al fin y a la postre, el brazo ejecutor de estos defensores del medio ambiente y sus más rendidos seguidores. ¿Esto es el ecologismo que fomenta el funesto Decreto ley sobre especies exóticas? Pues, hala, a por ellos, como diría el otro, que ya quedan menos ; a los peces me refiero, porque sus matadores cada vez son más, tanto los del adoctrinamiento irracional amparados en la bandera ecologista, a los que aconsejo, siempre desde el profundo respeto y admiración que les tengo por el amor desmesurado que tienen a la pesca de agua dulce, que añadan a dicha bandera la raspa de un pez a modo de las conocidas tibias y calavera que adornaban sus homólogas piratas, para que así refleje de forma más fidedigna el espíritu que los inspira que no es otro que la extinción de la pesca en las masas de agua dulce hispanas. Convencido estoy que estos personajes jamás han puesto un sólo pie en un río o pantano, sino que desde sus despachos, seguramente suntuosos, aleccionan y legislan sin conocimiento alguno de la problemática y realidad de la pesca, cosa que, por otra parte, les importa una higa.
Los pescadores deportivos somos un colectivo escaso (por eso el desinterés de los políticos en nosotros, porque “sumamos” pocos votos), casi invisible, desconocido  y, sobre todo, maltratado. Pero no por ello reivindico, aunque simplemente sea por el derecho al pataleo por mor del últimamente demasiado manido derecho de expresión — aunque he de aclarar a quien esto oiga o lea que éste, noble derecho en esencia, se convierte en bastardo al no ser igual para todos, ya que se aplica y es utilizado como salvaguarda sin temor por quienes tienen colectivos que les apoyen, intereses económicos a quienes representan o están bendecidos por el simple poder del dinero—. Todos somos libres y tenemos los mismos derechos, pero necedad es quien lo crea así a pies juntillas, ya que, como es sabido, contra más bajo te halles en la pirámide social estos derechos van menguando en proporción equivalente a tu cercanía a la base. Por tanto, y proclamando muchos compañeros pescadores,  llevados por una comprensible y compartida por mi parte indignación por este nuevo atropello que se nos hace, el poder acogernos a la objeción de conciencia cuando se nos exija que matemos a los peces que pesquemos, advierto que el funcionario de turno no suele estar por la labor de reconocer el derecho que esgrimimos, más ficticio que real, y tal acción posiblemente pueda ocasionarnos que nos sea aplicada con rigor toda la acción punitiva que siempre acompaña a cada infracción legal. Por tanto, mi solidaridad con quien esto haga, aunque mejor estas acciones queden entre pescador y pez: “que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha”.
Y ya para terminar, personalmente meto en el mismo saco que a carpa y trucha arcoíris a otros peces deportivos como lucio, lucioperca, black-bass, siluro y todos los demás que ahora mismo habitan las aguas continentales, y pido, no ya que estuviera permitido la suelta de éstos, sino que incluso fuera obligatoria en ciertos lugares, contra más mejor, por supuesto (soñar es gratis). Respetemos los ecosistemas que se han creado, aunque sea artificialmente, con la prohibición, eso sí, de introducciones de peces ajenos a la configuración y hábitats actuales, que se tomen todas las medidas posibles, no como ahora, que nada hace la Administración excepto cobrar religiosamente permisos y licencias sin contraprestación alguna, para salvaguardar a los peces autóctonos, pero que nos dejen practicar con total libertad el “Captura y Suelta” sin presiones ni amenazas. Que los peces que ahora existen se les trate como nuestros, que después de tantos años entre nosotros creo que ya merecen carta de naturalidad. Evitemos que se extiendan a otros escenarios, vale, pero, cuidémoslos como a los autóctonos.
No quiero entrar a valorar, sino sólo mencionar por su importancia, además de todo lo anteriormente expuesto, el daño económico que hacen estas restricciones tendentes a despoblar las aguas dulces de peces a un sector económico muy importante, como es el que se mueve y vive de la pesca deportiva. Intentemos respetar por lo menos a estas personas y su “derecho” a trabajar y vivir.
Y no digo más, que noto que me voy poniendo cansino. Sólo termino diciendo que, lamentablemente, esta última sentencia condenatoria para carpa y trucha común a muchos pescadores les importa un bledo. Igual que poco les importaba a otros de carpas que siguieran en la “lista de la muerte”, el Catálogo, lucios, basses y luciopercas, por ejemplo, lo que indica que ni siquiera los pescadores nos ponemos de acuerdo y unos vamos en contra de otros según nuestras preferencias de pesca; así  poco o nada vamos a hacer respecto a la salvaguarda de la pesca deportiva en agua dulce. Mal lo llevamos si pretendemos seguir saliendo a pescar sólo los peces autóctonos. ¡Si no quedan, coño! Y los cuatro que hay siguen sin ser protegidos por la Administración tan bien asesorada por sus ecologistas de cabecera. ¡Si les ponen unas tallas mínimas ridículas y en muchos casos sin cupo para su libre pesca y aniquilación! Vamos, como los alóctonos pero con pedigrí.

Captura & Suelta sin restricciones donde ya habiten estos peces mal llamados exóticos, evitar nuevas introducciones ilegales y que se tomen medidas reales y efectivas para regenerar las muchísimas partes de los ríos donde ya ni existen peces autóctonos, ni ningún otro, serían los pilares básicos para salvar la pesca deportiva de agua dulce. ¿Conseguiremos algo? Me temo que no, pero por intentarlo que no quede, ya que estarse quieto es darle la razón a quienes ni entienden, ni les interesa la pesca. 

lunes, 21 de marzo de 2016

AL RICO BARBO. Y no es una receta

La pesca es de momentos, de temporada, como la fruta, y a quienes nos gusta cualquier técnica y pez que se pueda sacar del agua, ¡y soltar, queridos ecologistas en acción!, hay que aprovechar cuando alguna especie está ávida de comer lo que le presentemos en nuestros anzuelos. Aparte, y cierto es, “cuando un tonto coge la linde se acaba ésta y sigue el tonto”, y ahora me estoy refiriendo a mí mismo cuando me empecino en una técnica concreta, esta vez la pesca del barbo con ova a veleta corrida, aunque lo del tonto y la linde también le viene pintiparado a algunos indocumentados que amparándose en un supuesto y malentendido ecologismo no tienen otra obsesión, enfermiza seguramente, que la de acabar con todos los peces de agua dulce.
Así que, ahora ando arreándole —no de forma literal, que mi única preocupación es velar por su integridad física una vez pescados— a los barbos comunes. Pocas modalidades de pesca se pueden comparar, y eso que me gustan todas, con sacar uno de estos formidables peces “a la pasada”. Y de muestra os dejo un nuevo vídeo de una de mis últimas jornadas pescando barbus barbus, más un simple consejillo para principiantes sobre el cuidado que hay que tener para evitar una mala elección de caña.

Ah, queridos ecologistas en camión, perdón... en acción, los barbos son autóctonos, pero qué poco hacéis por ellos, ni por ningún otro, faltaría más, ¿verdad?