lunes, 21 de julio de 2014

El guía de pesca: Alejandro

Alejandro "Magno".
Jornada en el Pantano de Contreras. Difícil, difícil. Y más debido al incesante viento con rachas fuertes y cambiantes que hacían muy complicada la navegación y casi impracticable la pesca, lo que ocasionó más padecimientos que disfrute en el patrón: Alejandro, por ser casi inviable el manejo de la barca a la vez que la pesca, por lo que viendo estos esfuerzos ímprobos de mi amigo para salvar la jornada se me ha ocurrido escribir esta entrada a modo de agradecimiento y reconocimiento a mis sufridos compañeros y capitanes de embarcación con las que surcamos las cada vez menos pobladas –de peces, porque de porquería y alimañas de todo tipo y género cada vez están más llenas- aguas dulces castellano-manchegas, aunque en breve esperamos ampliar horizontes.
Duro es ser guía de pesca, pero más aún cuando no sacas provecho económico alguno con ello, más bien gastos, y lo que tratas es de pasar uno de los pocos días de asueto que tienes al año llevando a cabo una de las actividades lúdicas que más te satisfacen y llenan: la pesca, y más concretamente la de depredadores.

Buen esócido. Strike King XD6
El guía ALEJANDRO en su “Victoria 1934” -aunque este artículo es extensible y aplicable igualmente a JULIO con su celebérrima “Julito I” y a ADOLFO con su “Barca sin nombre” (estamos buscándole uno, pero no damos con el espíritu de esta voraz sacadora, y soltadora,  ¡ojo!, de depredadores, así que admitimos sugerencias de los lectores)- amablemente te invita a su barca, te acerca a los lugares más querenciosos del pantano y busca más tu satisfacción personal procurando que seas tú quien pesques, y no él, a riesgo que encima seas el objeto de "mofa y befa" por tamaña circunstancia; pero esto último siempre es camaradería y cachondeo entre colegas, siendo totalmente consciente que si no fuera por mis tres amigos-guías jamás, primero, hubiera disfrutado de estupendas jornadas de navegación en barca y, más importante aún, de las buenas y satisfactorias jornadas de pesca desarrolladas en ellas.

viernes, 18 de julio de 2014

Cómo arreglar mal una caña, y aun así pescar

Mi último artículo en Coto de Pezca versa sobre el relato de una jornada de pesca de carpas con enchufable variopinta, en la que se describe y, sobre todo muestra con el vídeo que se adjunta en el mismo, cómo no se debe arreglar una caña rota; aunque, también es cierto que, pese a la chapuza llevado a cabo por no meditar a tiempo sobre la manera más lógica de proceder en esta tesitura, la necesidad aguza el ingenio y con un apaño, que llamaremos así: "rocambolesco", se puede aprovechar la jornada e, incluso, hacer una gran pescata sin caer en el desánimo y abandonar por el infortunio sufrido a las primeras de cambio. Si os interesa el relato de esta peripecia y su consiguiente documento videográfico lo podréis ver y leer en el siguiente enlace: Carpas a enchufable, rotura de caña, arreglo chapucero y gran pescata.

domingo, 29 de junio de 2014

Pesca al coup frente a pesca a inglesa

Otra vez, o como dicen por estos lares: “Vuelta la borrica al trigo”, me propongo hacer una comparativa –no me canso de manifestar que sui géneris, sin valor probatorio alguno, ni tendente a sentar cátedra ni doctrina, sólo a modo de entretenimiento- entre pesca de carpas a coup con caña fija (9 metros en este caso) y pesca a inglesa. El escenario elegido, como casi siempre, mi querido Pantano de Alarcón, y para la primera técnica haciendo un cebadero a unos 12-13 metros y para inglesa a 25.
Lo único incuestionable en la pesca de ciprínidos en general, y de la carpa en particular, que tendrás más facilidad la mayoría de las veces en lograr cebar a estos peces a más larga distancia, siendo un poco más complicado hacerles comer más cerca de la orilla debido a multitud de factores, sobre todo que es más fácil que las carpas detecten antes al pescador, hábitos alimenticios, etcétera, aunque normalmente la pesca más cercana se torna, en la mayoría de los casos si logras atraer ahí a los peces, más precisa y efectiva.

Esta prueba se saldó con la victoria del coup sobre la inglesa 16 a 10, pero señalando que siempre le dedicas más tiempo a una que otra, y este fue el caso de la fija, pero lo importante es que pasé una tarde agradable, pudiendo sacar 26 carpas (2 comunes, cosa raro en este escenario), que pesaron 39 kilos, lo que supone una buena media de 1,5 kilos por captura. Tarde muy entretenida, con un solo “pero”, y es que dejé la pesca en el momento que al coup pasaban sólo escasos segundos antes de producirse la picada por irme a ver jugar a la selección española contra Chile en el Mundial de Brasil, cosechando, como todos sabréis, una nueva y bochornosa derrota 2-0 que nos mandó de regreso a casa –bueno, a mí no, a ellos- eliminados de Brasil 2014. ¿Pero a quién se le ocurre? ¡Picando los peces y me voy a ver el fútbol! ¡Nunca máis!





martes, 24 de junio de 2014

Pesca a MOSCARDA

El cuarteto
Alejandro
Aconsejan a los neófitos en la pesca con cola de rata que busquen un espacio abierto y practiquen con asiduidad para así lograr dominar en lo posible el lance. Luego, ya, con el paso del tiempo y las jornadas iremos acumulando una práctica que irá haciendo que mejoremos en estas lides. Pero si puedes combinar ese lugar donde no haya obstáculos que impidan nuestros lances y, encima, tengamos la posibilidad de sacar algún pez, será lo más recomendable, ya que lance tras lance sin posibilidad alguna de pesca hacen que el pescador que se inicie en esta técnica, y en cualquier otra, se aburra y rechace en la mayoría de los casos esta modalidad.
Julio
Así que, con este propósito para los menos avezados en la “tralla” (como llaman algunos a esta caña) y como lugar idóneo para probar moscas artesanales, concretamente las del maestro montador Adolfo, quisimos echar una jornada en El Tablazo, tanto para la práctica de la cola de rata, y a la vez sacar alguna bonita y luchadora trucha arcoíris, como, y más importante, compartir entre unos buenos amigos un día disfrutando de la pesca, el entorno y de una opípara y pantagruélica comida a base de caracoles en salsa, tortilla, queso manchego, jamón ibérico, ensalada de arroz y asadurilla con tomate y verduras, todo regado con los excelentes caldos manchegos de Teatinos, más dos docenas de pasteles del Goloso a modo de invitación y celebración por el reciente cumpleaños de Adolfo que hicieron las delicias de los cuatro comensales, y que después de la degustación de estos manjares nos dejaron con pocas  ganas de seguir lanzando la moscarda. Extraordinaria jornada de pesca y, sobre todo, gastronómica.

Moscardas de Adolfo para todo tipo de depredadores
Entre Julio, Alejandro y el mencionado Adolfo sacarían sobre las 200 truchas, incluso yo en algún lance suelto, más dedicado a la grabación del vídeo que acompaña este relato y a labores didácticas –poco agradecidas por los alumnos, por otra parte, je, je, je...- en algún lance suelto también pude disfrutar de la lucha de estas numerosísimas arcoíris.


jueves, 19 de junio de 2014

Pesca para principiantes: inglesa contra fondo con cebador

Competir consigo mismo no es sinónimo de mucha sensatez y cordura, aunque he de advertir que, por ahora, no estoy lelo, por lo menos en demasía, y lo que trato con este vídeo explicativo de estas dos técnicas es hacer una comparativa nada académica y cuyos resultados son muy cuestionables, más a modo de entretenimiento que de desprestigiar una técnica u otra, es más, y si veis el vídeo, en él comento que, y así revelo el resultado, que la superioridad en este caso de la pesca a inglesa se debió en gran medida a que con ésta pesqué con relativa finura, pudiendo centrar en el pesquil a las carpas, mientras que pescando a fondo con cebador no tuve el día y la precisión necesaria para poder hacer un cebadero para los ciprínidos, ya que no fui capaz de hacer prácticamente ni un lance en el mismo punto espacial previsto de antemano. Por tanto, lo que trato es sólo de disfrutar de dos técnicas que me gustan, sin querer –cosa que sería por otra parte un sinsentido- aupar a una técnica sobre otra en grado de efectividad. Ya sabemos todos que la superioridad de una forma de pescar sobre otra se basa en muchos condicionantes: escenario, forma de comer los peces y, muy importante, habilidad del pescador. Por eso gano yo de vez en cuando... porque me gano a mí mismo; eso sí, por lo menos no me hago trampas.


martes, 10 de junio de 2014

Vídeo de pesca de carpas a inglesa

Lo mejor para explicar algo a un principiante es que esta labor didáctica la lleve a cabo alguien que tenga alguna experiencia y conocimiento más, pero no excesivo, que quien pretende aprender, lo que evitará que nos perdamos en disquisiciones y tecnicismos muchas veces incomprensibles para el neófito pescador, y por ello me he atrevido, siendo un principiante también en este tipo de pesca, a hacer este vídeo en el que trato de explicar de forma sencilla y básica los puntos que creo más esenciales de esta técnica.


lunes, 9 de junio de 2014

Jornada de esócidos y centrárquidos

Hace un par de domingos, pensando que lucios y basses se iban a mostrar activos a más no poder –cosa que siempre piensa el sufrido pescador y luego llegan los disgustos y desazones- nos dirigimos al Pantano de Contreras los 4 mosqueteros, o mosqueperros, o lo que sea, y en lugar de espadas y floretes oponíamos a nuestros amigos depredadores artificiales y vinilos de mil formas y colores, y utilizando las técnicas más sofisticadas, incluida la última, inventada y patentada por el amigo Alejandro (pescador adelantado a su tiempo y de exquisita habilidad y técnica), llamada “paquirrín”, no se sabe a santo de qué, pero que al fin y a la postre consiguió sacar el black-bass mayor de la jornada.
Así, y resumiendo, en la Julito I pudimos sacar sólo tres esócidos, siendo los mayores uno de Julio (patrón de tan conocida embarcación) de 3 kilos y otro de “muá” que pesaría sobre los 4. Hay que señalar que al bass apenas lo tentamos, centrándonos en el lucio.
En la Victoria 1934, Adolfo perdió un par de basses cercanos a los 2 kilos, siempre con wacky, y un buen ejemplar de esócido de unos 6 kilos debido a que le pedí a voz en grito que sujetara al animal antes de cobrarlo para poder inmortalizarlo con mi cámara de vídeo; pido públicas disculpas por ello. Alejandro, el patrón, sacó un buen ejemplar de “Blas” cercano a los dos kilos, perdiendo también alguno más. Creo que con la técnica “paquirrín”, pero que él lo confirme. Además, en breve, daremos en este blog –bueno, yo no, su inventor- unas nociones básicas del empleo de esta novedosa e infalible técnica.

Nota: las fotos que acompañan esta entrada son de las capturas de la jornada, excepto la de Adolfo, que a modo de desagravio por haber sido el causante de que perdiera el buen lucio publico ésta, que es de una jornada anterior en Buendía donde pudo hacerse con un buen ejemplar de 8 kilos. La foto no es de la calidad que merece la pieza, pero hay que subrayar que se la tuvo que hacer a sí mismo con el móvil; gran mérito también, por cierto.

sábado, 7 de junio de 2014

Lucios al curricán


Hay días que se nos hace muy difícil localizar al esócido a base de lanzar constantemente nuestros artificiales, no teniendo ningún resultado positivo en esta ardua tarea, así que, un método que nos puede salvar del "bolo" no es otro que la pesca al curricán, cuya técnica explico en mi último artículo para la revista digital Coto de Pezca y que podéis leer en el siguiente enlace: 5 Pautas para la pesca del lucio al curricán

lunes, 2 de junio de 2014

Descansa en Paz, Pablo.

Te conocí una mañana del mes de Junio de hace apenas dos años. Iba a llevar a cabo una jornada de pesca en el Pantano de Vallehermoso, y al llegar al lugar me encontré a tres pescadores de la Puebla de Almoradiel, quienes, tras el saludo del “buenos días” inicial, me mostrasteis de inmediato, sobre todo tú, Pablo, una cordialidad en desuso muchas veces ya, desgraciadamente, en este mundillo de pescadores, invitándome tú mismo de inmediato a ponerme a tu lado y así compartir entre todos la jornada.
Poco tiempo te he conocido, amigo Pablo, sólo en tres o cuatros sesiones compartidas de pesca y en otras tantas conversaciones telefónicas, amenas y largas pero que ahora se me hacen cortas, siempre tratando el tema que tanto nos apasiona: la pesca, pero este corto lapso de tiempo en el que te pude tratar me bastó para apreciarte como amigo; como pescador eras tranquilo, pausado, y aún cuando la jornada era escasa en capturas y las dificultades aumentaban, lejos de caer en el desaliento y la frustración, como nos puede pasar a pescadores más vehementes, siempre seguías mostrándote afable y cordial de trato. Te hacías querer.
Así que, allí donde quiera que ahora estés, sé que estarás pescando con tu enchufable, concentrado en tu veleta, siempre sosegado en tu panier y mostrando una ligera sonrisa plena de satisfacción porque ahora sí sabes fehacientemente que vas a hacer eternamente lo que tanto te gustaba. Siempre te recordaré con cariño, pese al dolor que ahora siento por lo injusto de tu excesiva y pronta partida en plena juventud, sobre todo la franca mirada que dedicabas a todo el mundo, siempre desde tus sempiternas gafas. Fue un placer haberte conocido y haber pescado y aprendido contigo.

Descansa en paz, chaval, y nunca dejes de pescar. Yo por lo menos así te recordaré... siempre.

miércoles, 14 de mayo de 2014

El ansia viva del pescador

Hace un tiempo, pescando con mi amigo Alejandro, tuve un momento hilarante al ver cómo, tentando al bass con un señuelo de superficie, en el momento que el centrárquido iba a echárselo a la boca, en su afán por clavar al pez y obnubilado por el “ansia viva” de la captura, prácticamente se lo quitó de la boca antes que el black-bass siquiera llegara a rozarlo. Fue largo el recuerdo del hecho y el cachondeo subsiguiente, incordiando más de una vez a mi sufrido compañero por el penoso lance, atribuyéndole, de forma irónica, se entiende, la creación de una nueva técnica: “La pesca sin dolor”.

Pero, ¡Ay, amigo!, como suele ocurrir en innumerable ocasiones, y como no se cansa de repetir el refrán: “A todo cerdo le llega su San Martín”, es decir, que nadie estamos exentos de cometer estos fallos, y más si somos mediocres pescadores como yo, por lo que esta vez me tocó a mí todo el proceso, pero a la inversa: fui yo quien, cuando el bass iba a engullir mi shadow color perla, y en un alarde de impaciencia (ansia viva), le pegué un cachete tan apresurado que se lo quité de la boca; fue a mí, entonces, al que fueron dirigidos los dardos irónicos de Alejandro recordándome “la pesca sin dolor” y otras lindezas y cachondeos varios con que yo le había agasajado durante mucho tiempo, así que, sólo un consejo: no reírse nunca de los fallos y fracasos ajenos porque el dios de la pesca –creo que es Lución, o algo así- al final nos lo hace pagar con un castigo igual o superior del que nos hemos mofado.

Pero, como todo no iba a ser malo, hay que reconocer que la jornada fue muy entretenida, sacando algunos buenos lucios y algún buen bass. ¡El día que aprenda!