Una SECA, otra AHOGADA, nunca faltan en mis cajas de moscas; es más, si tuviera que elegir o me viera en la obligación de llevar sólo un par para todas mis jornadas, no dudéis que escogería las dos que os indico en el "vídrío", y pocas dudas tengo que sacaría peces con ellas.
Teniendo en cuenta que lo que aquí pusiera sería una repetición de lo que digo en el vídeo, os voy a evitar el doble castigo que esto supondría, y directamente os remito, si os interesa el titular que encabeza esta entrada, al susodicho vídeo.
Buen día de pesca, como todos los que sales, aunque no llegues a ver ni un solo pez y menos capturarlo. Esto último no ocurrió, ya que saqué algunos, pero se me fueron muchos más, y me pregunto por qué, así que, si tú lo sabes, en el vídeo dejo una pequeña encuesta donde me podrás asesorar sobre esta circunstancia u ocurrido.
Ya que en un artículo anterior os recomendé, o más bien mostré, el flotador de inglesa que más uso, cómo iba a discriminar a mi veleta de COUP para caña fija o telescópica favorita. Por lo que, para deshacer tal agravio comparativo, ahí os dejo este instructivo vídeo:
Simplemente con poder salir a pescar ya resulta algo digno de resaltar en estos tiempos difíciles de pandemias y otras desgracias de diversa índole. Si encima sacas peces... disfrute doble. Ahí va esa jornada de carpas al coup e inglesa, con sorpresa final, que no tendréis más remedio que ver el vídeo para poder desentrañarla.
Puede no ser el mejor ni el más versátil o eficaz, pero sí para mí en el, ¡ojo!, tipo de pesca, circunstancias y lugares que frecuento tentando a la carpa. Por tanto, sin más dilación, aquí os enseño el flotador de inglesa que más me gusta, que más utilizo y que mejor se adapta a las circunstancias que me suelo encontrar pescando a este entrañable ciprínido.
No puedo ni debo salir a pescar, ya
sabéis, por el coronavirus, el COVID-19 o el “hijoputa” el virus. ¿Y por qué no
debo salir? Simplemente por solidaridad con quienes no salen, por quienes
cumplen las reglas, por quienes intentan ayudar a solucionar esta desgracia de
la mejor manera que saben o pueden. Pero esto no es óbice para que esté
deseando coger la caña y salir a pescar o rememore pasadas jornadas de disfrute
haciendo lo que más me gusta. Y de esto va este nuevo vídeo, o más bien antiguo,
viejo, o “vintage”, de los gratos recuerdos pescando en contacto con la
naturaleza y en compañía de buenos amigos, que espero pronto se repitan cuando pasemos
esta desgraciada pandemia, que así haremos.
Saludos desde esta página a todos los
amigos pescadores que puedan esto leer, deseando de corazón que se encuentren
sanos y a salvo del dichoso y dañino virus.
Esta parte superior más fina y coloreada (suele ser naranja, lo más habitual, amarilla o negra) del flotador, veleta o boya es la que nos podemos pasar horas mirando los pescadores esperando a que se hunda, y así saber que ha picado un pez y que tenemos la posibilidad de sacarlo. Pues, de esto mismo, del hundimiento de la antena (no confundir con la parabólica o la que sintoniza la televisión) es de lo que trata este vídeo.
Me aseguran desde una importantísima red social que, si en un corto espacio de tiempo, este vídeo llega a 1.000 visualizaciones, seré recompensado con un millón de euros. Sí, repito: !1.000.000 de euros! Así que, a pinchar en el vídeo, lo que ocasionará que yo me haga de oro, me forre, y quien así obre, de manera altruista, podrá, ya de paso, deleitarse viendo este extraordinario documento visual y aprovechar para aprender a "plegar correctamente una caña telescópica de coup", que tampoco es poca cosa. Luego, si eso, cuando me ingresen el pastizal, ya iré repartiendo algo... si me acuerdo.
Obra del clásico tardío en tabla de madera reciclada de un armario obsoleto, en el que el autor trata de ocultar su identidad, por vergüenza propia y ajena, entre olas de formas y colores de un pantano en franca regresión por la pertinaz sequía.
Precio de salida: 50 céntimos de euro (2,5 pesetas o la mitad de un duro).