Espectacular
paraje donde los haya. Altas temperaturas (media de más de 30 grados) mitigadas
por una brisa moderada, la cual, a partir de las 17:00, se convirtió en viento
constante y molesto para la navegación, sobre todo para los amigos Julio
y Goso,
que a bordo de la “Julito I” los limitó mucho a la hora de practicar la pesca, lo que
redundó en que la tarde no les fuera muy propicia en orden a capturas. Entre
tanto, y debido a que nuestra embarcación –o más bien la de su dueño y excelente
patrón, Alejandro-, la “Victoria1934” es de mucho mayor tamaño, altura y
eslora, nos permitía navegar sin muchos problemas por las procelosas aguas del
pantano.
Alejandro: lucio de 4 kg.
Julio y Goso a lomos de la "Julito I"
La mañana
empieza prometedora. Puestos de inmediato al “acurrucao" –en el particular lenguaje de Goso: curricán -, no
tarda en picarle a Alejandro un buen lucio, suponemos, porque no lo llegamos a
ver, que lamentablemente le siega el trenzado llevándose el bajo acerado y su preciado y recién
estrenado crankbait. Unas pocas maldiciones posteriores e iniciamos de nuevo la
marcha, esta vez a lance, siendo Goso el primero en conseguir unos de los
poderosos esócidos de Contreras, esta vez un bonito ejemplar de unos 2 kilos. No
tardaría Julio en imitar a su compañero de embarcación, esta vez con otro de
2,5 kg. Al poco es a mí, que lanzando con el archiconocido “mogambito” puedo clavar y capturar otro cercano al par de kilos. De
nuevo es Goso quien golpea de nuevo con el vinilo bautizado como el “alburnaje”
–aquí rebautizamos todo-. Soy yo quien al rato, y de nuevo con el mogambito,
clavo un esox lucius contrerilensus, siendo el
mayor hasta ese momento (3,6) que atacó el señuelo en la caída. Notable
actividad de los depredadores hasta estos momentos, aunque fue avanzando el día
y las picadas empezaron a escasear alarmantemente, siendo Julio el que lograba
clavar más peces, pero desgraciadamente pocos lograba cobrar, ya que perdió la
mayoría en su lucha con los esócidos; otro día ganará él.
Black-Bass de 1,6 kg.
Bass de 1,3
Viendo el
prematuro aletargamiento de nuestros queridos lucios, Alejandro decidió tentar
algunas reculas con árboles en busca de black-bass. Pese a verse muy pocos iba
lanzando con un hélices, atrayendo hacia su señuelo alguno de buen tamaño de
vez en cuando; es en uno de estos “avistajes”
de centrárquidos cuando uno de ellos se lanzó con inusitada violencia al
hélices, clavando mi compañero al bass, aunque en un potente salto éste de
deshizo hábilmente de las poteras. Dado el escándalo de la pelea, otro curioso
congénere del primero asomó en superficie… a ver qué pasaba, lo que aproveché,
mientras mi colega seguía lamentándose de la reciente pérdida de la fornida
perca negra, para lanzar un jerkbait color
verde de la marca Sportbass –o algo
así- comprado de oferta hace poco tiempo por 3 euros, y al pasárselo por los
morros al bass no dudó en engullirlo con fruición, clavando al instante y
cobrando posteriormente un bonito “diablo verde” de 1,6 kilos, que supuso mi
récord personal con esta especie –yo bato constantemente mis récords… como los
tengo tan bajos-. Bonita lucha, mala grabación de vídeo, cosa que fue la tónica
general del día, captura y suelta de la hermosa bestia.
Las horas
centrales del día fueron malas, pudiendo sacar Goso un par de lucios más,
completando el cuarteto que pudo contar al finalizar la jornada, siguiendo
Julio con la mala suerte, ya que seguramente fue el que más peces clavó, pero
también el que más perdió; sólo apuntar que también pudo hacerse con una bonita
perca de medio kilo, lo que hizo que lograra también el “grand slam” de
Contreras: lucio y bass. Luego, el viento, como ya dije, les impidió a estos
dos grandes pescadores poder llevar a cabo una pesca acorde a sus habilidades.
La "Victoria1934"
Fue a partir
de las 17:00 horas cuando quien sí se activó fue Alejandro “Magno”, ya que
temiéndose un humillante “bolo” puso a trabajar su conocimiento del pantano y
dando una demostración de excelente guía –como anfitrión sólo se le puede
calificar como insuperable- dirigió a la victoriosa “Victoria” a la zona
denominada para los siglos: “La ensenada de
Alejandro” –ensalada,
no… ensenada- y en ella empezó el recital: primero con su hélices favorito
capturó un bonito bass de 1,3 kilos. Al rato, y considerando el capitán del
navío la zona óptima y querenciosa para el lucio y la técnica del curricán la
más apropiada, a ello nos pusimos, encadenando Alejandro dos picadas
consecutivas con la consiguiente captura de sendos esócidos sobre los 4 kilos.
Claro que, viendo que me rebasaba en capturas mi amigo-rival quise poner alguna
nota discordante en este solo sinfónico del cual, y hasta el momento, era un
simple y admirado espectador. Puse mi crankbait con más babero para así poder
buscar a los depredadores a más profundidad y… picada y otro lucio de unos 4
kilos. Alejandro contraatacó con otra captura de 5,3, la mayor de la jornada; pero,
ya a última hora, me pude hacer con un lapicerete kilero y así pude ganar el duelo fraternal de la
jornada en número de peces capturados
Pieza mayor: 5,3 kilos
4 kg.
Ya, para
terminar, no me canso de repetir las bondades de Alejandro como anfitrión,
capitán, timonel y magnífico guía, sin el cual seguramente me hubiera marcado
uno de tantos “bolos” que llevo sobre mis maltrechas espaldas de pescador.
Gracias, amigo, espero repetir tan grata experiencia. Además, tampoco quiero
olvidarme de los sufridos Goso y Julio, que durante toda la jornada tuvieron
que pelear más con las condiciones meteorológicas adversas que con los
depredadores, por su magnífica compañía y su buena actitud pese a las
adversidades. ¡Esto sí es verdadero espíritu olímpico!
Gosito con uno de sus 4 lucios
Esta
crónica, de nuevo, la acompañaré con un vídeo, no muy bueno como casi siempre,
y no creo que nunca ocupe ningún lugar privilegiado en ninguna lista de films
del séptimo arte, pero es que al amigo Alejandro y a quien esto escribe el Señor
no nos ha llamado por el camino de la dirección artística de películas, ni
siquiera de un simple cámara medianamente cualificado. Claro, que tampoco a Almodóvar,
y ahí lo tienes, con dos premios Oscar.
Muchos días no pican. Muchos otros no somos capaces de sacar un pez y el aburrimiento hace mella hasta en el más sufrido y animoso pescador. Pero, hay un remedio, quizás no para pescar más, pero sí para que una jornada que se prometía triste y aciaga se recuerde como inolvidable y grata. Si quieres saber cómo, sólo tienes que pinchar en el siguiente enlace de mi último artículo en el blog Coto de PeZca:Dieta para una dura jornada de pesca.
Mi intención
era pescar y ver la veleta hundirse cuantas más veces mejor. Objetivo cumplido
con creces. Si luego lo que picaba eran buenas y hermosas carpas… mejor, pero
como no pudo ser así, estuve toda la jornada entretenido practicando la pesca “a la mano”; debo matizar que
en puridad esta técnica no es exactamente la que utilicé, pero lo que trato de
reseñar es simplemente que el tamaño de la mayoría de las capturas no hacía
necesario cobrarlas con la sacadera, siendo suficiente con izarlas con cierto
tiento cogiéndolas directamente del sedal, aunque esto me ocasionó bastantes
pérdidas antes de llegar a mis manos.
No me voy a
extender mucho en la crónica de este día. Primero porque la jornada se resume
rápidamente y segundo porque de todos es sabido, y más por los bloggeros en
general y los que escribimos de pesca, en particular, que nuestras crónicas
raramente son leídas por ningún visitante que caiga por estas páginas, y menos
si la misma se hace larga y farragosa, aunque seguimos en esta labor por
satisfacción personal, amor a esta actividad y, por qué no reconocerlo, por
propia vanagloria. ¿En qué se fija el pescador? En las fotos de los peces…
cuanto más grandes mejor.
Jornada:
buena temperatura (sobre los 25 grados) con fuertes rachas de viento en
ocasiones. Pude sacar unos 80 peces, todo carpitas (sólo 5
de más de un kilo), excepto una docena de peces-gato y media de “gallardones”,
casi todos pescados con enchufable. Total:
26
kg. Media por pieza: 0,325.
Técnica más efectiva: pues no tengo
ni idea; el cebo sí: maíz. Sólo puedo
asegurar que quien sepa pescar, y más si conoces el escenario, habría hecho una
pescata descomunal, aunque soy sincero al catalogar mi jornada, y
teniendo en cuenta mis limitados conocimientos de esta pesca, como altamente
satisfactoria. Mi amigo Palacios
apareció por el lugar cuando yo llevaba más de 60 peces; en un momento se llevó
a los míos de mi pesquil, me dejó sin picadas y en apenas tres horas casi había
sacado más peso que yo en todo el día, con carpas, casi todas, de más de un kilo,
las cuales se mostraron esquivas para mí durante toda la jornada -¿o es que no
las supe sacar?-. ¿Cómo lo hizo? Fácil. Sabiendo pescar.
Ya sólo
agradecer la amabilidad de Juanma, amigo de Palacios y
compañero suyo del Club de pesca de La
Solana, y por tanto sinónimo de buen pescador y gran conocedor de este
escenario, que nos acompañó durante la tarde y me ayudó al pesaje e hizo las
fotos correspondientes del evento. Muchas gracias, amigo.
No me
entendíais mal. No se trata de una pieza descomunal, de récord. No. Me refiero a
que este 4 de Junio, y despidiéndome hasta, espero, el año que viene del río
Guadiela, he pescado el barbo más barrigón que jamás había visto. Según los
expertos su coloración oscura y sus puntos alrededor de la boca nos hacen
pensar que se trata de un macho; sino pensaríamos en una oronda hembra, no cargada
de huevas, sino a punto de parir, como mínimo, un par de barbitos gemelos.
Tratándose
de un macho barrigón sólo puedo entender su excesivo abdomen y su
penosa forma física –pese a lo cual mantuvo una enconada y bonita lucha- a que
me he topado con el barbo glotón y juerguista del Guadiela, amigo de barras,
birras y farras. Poco pican ya estos ciprínidos a pesar de su nutrida presencia
todavía en el río, siendo más fácil sacar uno al “robo” que de la boca, lo que ya no es
pescar, sino otra cosa: una especie de suerte o churra, nada que ver con la
esencia de la pesca, que no es otra que engañar a nuestro rival para que tome
nuestro cebo. Supongo que el “panzón” me picó porque estaría pasando la resaca
después de una dura noche de juerga con los amigotes y le entró hambre. Qué
tripa no tendría, y a las fotos me remito, que al devolverlo al agua se encalló
con la misma en el fondo y no iba “ni pa´trás ni pa´lante”. Digno de ver.
Así que -y esta vez sí es la definitiva, ¿o no?- aprovecho para despedirme por este año del río Guadiela dejando el enlace de mi
último artículo publicado en Coto de PeZca: RÍO GUADIELA, PARAISO PARA LA PESCA DEL BARBO
Por cierto,
la caña que se me rompió la primera jornada, y que hace poco que me arreglaron,
con el primer barbo de la jornada ha vuelto a “cascar”. Descanse en paz.
Viendo el
éxito del martes, dos días después decido tentar de nuevo a nuestro querido barbus barbus. Llego a las 11:00, y
encuentro una nutrida representación de pescadores poblando las riberas del
río. Me acomodo en mi puesto, saludo a la concurrencia y al poco ya estoy
lanzando mi caña con el cebo. No tardaría más de cinco minutos cuando ya tenía
clavado uno de estos potentes peces, el cual se descolgó corriente abajo
sacándome más de 50 metros de hilo, enredándose lastimosamente con el que, en
ese momento, luchaba un colega pescador que se ubicaba en la orilla contraria,
perdiendo yo mi hermoso trofeo. Casualmente, con este pescador llamado Mariano, natural de Coslada,
y con el cual durante la mañana pude compartir las vivencias propias de nuestro gremio de de
pescadores, además de, cosa muy difícil, poder hacer tres dobletes, es decir,
clavamos casi simultáneamente sendos barbos, además de poder hacer unas buenas
tomas de vídeo. Aprovecho esta entrada para mandarle un saludo, esperando
compartir de nuevo una buena sesión en este río o en cualquier otro paraje. Por
cierto, cuando sus compañeros ya habían abandonado el lugar fue capaz de clavar
en apenas 20 minutos 5 barbos, pudiendo cobrar uno solo, que sumados a los logrados
por la mañana puede que este día consiguiera capturar… y soltar, como buen
pescador, 8 de estos ciprínidos.
Mariano con uno de sus barbos antes de soltarlo
Por mi
parte, y pese a la mayor abundancia del ciprínido en este día, clavé menos,
concretamente 9 peces, sacando 4 de ellos (2.8, 4, 4 y 5 kilos respectivamente, por lo que el porcentaje de efectividad
subió un tanto respecto a la anterior jornada). Uno de ellos lo sacó con la
sacadera otro conocido de este día, Antonio,
que amablemente se prestó a ayudarme viendo los pesares y tribulaciones que
pasaba para cobrar al “bicho”. Por cierto, a la rotura de la caña del primer
día se une la pérdida de la sacadera arrastrada por la corriente cuando
intentaba hacerme con una buena hembra de barbo de 5 kilos. Gajes del oficio.
Y, como la otra vez, hay documento video gráfico del incidente.
Una última
nota: El día 28 de Mayo doy por concluido por este año mi periplo anual en el
río Guadiela, con la tercera visita, algo inusual en mí, ya que nunca había
repetido jornada en un mismo año. Resultado: 7 peces clavados y sólo uno sacado,
esta vez una preciosa hembra de 6 kg, que, por lo menos y no es
poco, supuso mi récord personal en la peca de esta especie.
Récord personal: 6 kg
Próximamente,
como ya dije en la anterior entrada, publicaré un extenso artículo sobre la
pesca del barbo del Guadiela en Coto de PeZca. Y aquí, el vídeo de la jornada:
Este pasado día 10 de Mayo llevo a cabo la primera jornada de pesca con enchufable en el Pantano de Alarcón. Seis horas duró la misma, y durante las tres primeras sólo pude sacar una pequeña carpita royal que rozaría el kilo. Fue en las tres siguientes donde el día pasó de ser desastroso, en orden a picadas y capturas, a muy gratificante. En este periodo pude cobrar 20 rollizos y potentes ciprínidos, todos de la subespecie royal, las cuales pesé antes de soltarlas, como siempre, y dieron un peso de 30 kg, lo que da una media de 1,5 kilos. Adjunto vídeo, aunque el mismo, además de la crónica más pormenorizada de la jornada, acompañada de unas modestas recomendaciones para la pesca de la carpa en este escenario, lo podréis ver en el siguiente enlace:¿Cómo pescar carpas al coup con enchufable?
Este pasado
martes llevo a cabo mi primera jornada anual de pesca de barbos en el río
Guadiela. No voy a extenderme, ya que en breve publicaré un artículo más
pormenorizado en Pézcalo, explicando cebos, técnicas y otras cuestiones de
interés. En esta entrada sólo relataré que desde las 12:00 que inicié la
jornada, hasta las 20:00 que la di por terminada, pude clavar 13 hermosos
barbos, ninguno de ellos por debajo de los 4 kg, seguramente, ya que a varios no los llegué a ver, pudiendo sacar sólo tres que dieron un peso de 4, 4´5
y 5 kilos; el que hubiera hecho la cuarta captura, el más grande de la
jornada, ya a tiro de sacadera, se me fue miserablemente al partirse la caña y
romperse a su vez el sedal, dejándome con cara de pánfilo, sin caña, sin veleta
y sin pez. Este hecho aparece perfectamente reflejado en el vídeo que acompaña
a esta entrada, así que, si subís el volumen de los altavoces oiréis
nítidamente el crujido de la caña al partirse. Mis imprecaciones posteriores
las he censurado para no herir la sensibilidad del espectador.
Héctor
Agradecer
desde esta página la colaboración en la filmación del vídeo a Héctor,
experto pescador de Carboneras de Guadazaón (Cuenca), con el que compartí parte de
la jornada y con el que, pese a conocernos este mismo día, entablamos una
entrañable camaradería, esperando compartir alguna vez otra buena jornada “barbera”.
Héctor pescó escasamente 2 horas, clavando 6 peces, pudiendo cobrar sólo uno de
4 kg; aunque suene a fábula, este día no había de un tamaño inferior en la
parte de río que pescamos.
La presa de
Alarcón está situada en el cauce del río Júcar y fue terminada en el año 1955. Lasuperficie de este pantano castellano-manchego se asienta totalmente en
la noble y grandiosa provincia de Cuenca.
La capacidad del embalse es de 1.112 hm³,
aunque el agua embalsada jamás se ha acercado a esta cifras, siendo este pasado
16 de Mayo de 2013,cuando se ha llegado al récord histórico de
la misma, al situarse en 839 hm³ (76% de su capacidad); la
anterior máxima se produjo en el año 1998
con 697; y para hacernos una idea de
la magnitud de la subida del agua este año, sólo indicar que la media de estos
últimos diez se sitúa en 360 hm³, o
lo que es lo mismo, un 32,27% de su
capacidad.
Presa del Pantano de Alarcón
Como sencillo homenaje a este querido pantano en el que tantas horas he disfrutado me he permitido escribir un artículo en Pezcalo, donde, además, hago una relación de los peces que se pueden pescar, y cómo, en el mismo. Puedes verlo en el siguiente enlace: RINCONES PEZCALEROS: PESCAR EN EL PANTANO DE ALARCÓN
Hay que
buscarlas preferiblemente en reculas someras donde están llevando a cabo su
anual ciclo reproductor, pero de eso se encarga mi amigo Rafa, que me avisa que ya están muy activas. Hace una semana ya
pude echar unas pocas horas pescando a fondo e inglesa con mi sobrina Isabel, sacando ella seis a fondo y yo
cuatro a inglesa. Así que, en este caso, me propuse pasar una larga jornada
pescando tanto a inglesa como a fondo-feeder.
El escenario
no tendrá más de 2 metros de profundidad a 25 metros de la orilla, lugar donde
pescaba con caña inglesa. De inicio las picadas a fondo, sin llegar a cebar el
puesto, se sucedieron inmediatamente sin haber podido montar siquiera la caña
de inglesa, pudiendo sacar dos royales en apenas 10minutos, aunque este frenesí pronto acabó,
espaciándose mucho más las picadas. Con la técnica de inglesa la cosa estuvo
muy complicada durante todo el día debido a que el viento no dejó de soplar lateralmente
con fuerza durante toda la jornada; aun así tuve algunas picadas, fallando unas
cuantas al combárseme en demasía la línea y no poder clavar con precisión,
pudiendo sacar al final 12 carpas,
siendo 3 de ellas, cosa excepcional en este pantano, comunes.
A fondo con
cebador saqué 14, una de ellas una
royal que representó la pieza mayor del día (sobre los 3 kilos), grabada su
captura, o eso pensaba, hasta que al visionarla para mi gozo de pescador
comprobé horrorizado y cariacontecido que la batería había agotado su vida y me
había quedado sin la deseada escena. Esta técnica se mostró más efectiva, ya
que además de las que pude sacar, seguramente en igual número ya clavadas se
perdieron al engancharse el ciprínido en la abundante maleza y matorral que decora
el fondo del pantano debido a la espectacular subida de nivel de este año.
Al final: 26
carpas con un peso de 37 kg. Media por pez: 1,4
kilos.
*Si loquete gusta es pescar carpas a fondo, o quieres iniciarte en esta técnica, pincha en el siguiente enlace, quizá te pueda servir de algo:6 consejos para pescar carpas a fondo.
¿Por qué no
relatar esta última jornada mañanera del día 5 de Mayo, día de la madre? ¿Y por
qué no colgar, aunque sea sólo una mínima prueba video gráfica de la misma en
YouTube? ¡Para lo que cuesta! Además, este vídeo puede ser muy instructivo
gracias a que Julio, además de gran pescador y extraordinario guía, ha
demostrado tener unos grandes conocimientos de biología, y más concretamente un
dominio asombroso sobre el tema del apareamiento de los pércidos.
A la hora de
echar la barca, sobre las 8:30, la mañana se nos muestra fresca, pero plácida
debido a la escasez de viento, teniendo, hasta las 13:00 horas en que damos la
mini jornada por terminada, la superficie del agua apenas con algún ligero
encrespamiento. Perdemos las primeras horas dando unos cuantos lances y
practicando el curricán sin tener picada alguna. A las 10:30 parada para llevar
a cabo un reconstituyente almuerzo. Sería después del mismo -y guiado por el
instinto infaliblede Julio para
detectar depredadores; qué mejor sonda que la experiencia y el conocimiento
acumulado durante años persiguiendo a la sandra
alarconiense- cuando aposentamos nuestros reales con la Julito I en un lugar pedregoso donde
consideraba el mencionado Julio que hallaríamos a las luciopercas. Y, cómo no…
acertó. Fue llegar al lugar y al primer lance mi compañero ya tenía uno de
estos pércidos. No pasarían más de 10 minutos cuando clava y saca otro. Ya
entonces me empezaba a barruntar que me iba a dar otra estrepitosa paliza.
Pero, esta vez tenía a la providencia de mi parte y en una media hora tuve
cuatro picadas, clavando y sacando tres de ellas. Eso sí, esta vez no valía
recoger uniformemente el vinilo. La técnica esta vez sí era una recogida lenta
y perezosa haciendo que el señuelo diera los saltitos típicos por el fondo que
exige esta forma de pesca. En una hora, la corta jornada solucionada con éxito.
En elvídeo veréis una clase magistral de biología
sobre el desove de la lucioperca por el mayor experto en depredadores al Este
de Alarcón. Tomad nota. Eso sí, algunos planos pueden herir la sensibilidad de
los espectadores al pillar a un “lucioperco” –que no “luciopuerco”,
que el animal está a lo que tiene que estar- en pleno éxtasis fecundador.
Todos los inicios son difíciles. Unos más que otros, dependiendo de las capacidades intelectuales y habilidades innatas del sujeto que ha de llevar a cabo esta actividad. La inteligencia, desgraciadamente, es la que tenemos y es imposible aumentarla, aunque la habilidad, con tesón y práctica sí se puede maximizar hasta el límite que la naturaleza nos ha otorgado. Pero el camino es largo y farragoso, y de muestra os aconsejo que leáis mi último artículo: Sainete de mis historias de pesca. Anecdotario de un mendrugo, publicado en PEZCALO.
No hay que volver a caer en los mismos errores, aunque... ¡Y lo bien que nos lo pasábamos!