sábado, 27 de julio de 2013

Gran pescata de carpas


Muchas veces, antes de la jornada de pesca, te haces una idea de lo que pretendes llevar a cabo, pero son los peces los que al final te dirán cómo tienes que afrontar el día si quieres disfrutar de su pesca. Así fue el día de hoy, que pretendiendo pescar con caña de coup de 9 metros, al final, el grueso de la jornada lo tuve que dedicar a la pesca a la inglesa debido a que los ciprínidos no quisieron acercarse a la orilla hasta muy avanzada la tarde. Pero que todos los días de pesca el inconveniente fuera éste.

39 kilos
Lo dicho, pese a cebar más adentro para inglesa como más cerca para pescar al coup, y debido a que desde inicio las picadas empezaron a producirse más alejadas de la orilla, me concentré en esta modalidad, sin obviar probar de vez en cuando más cerca, a unos 14 metros al coup, aunque cierto es que la insistencia no fue mucha debido a que a más distancia sabía que estaban comiendo los peces. Sería al terminar la jornada, sobre las 20.00 horas, cuando hice una última intentona con la caña de 9 metros y… ¡Voilà!, allí estaban. En una última hora pude contar multitud de picadas, aunque fue escasa la efectividad, clavando siete u ocho peces y pudiendo cobrar sólo 5, pero que unidos a las 22 royales que saqué a inglesa me proporcionaron la mayor pescata de esta temporada al sumar 27 carpas con un peso total de 39 kilos.
 
Estadísticamente la efectividad fue superior pescando a inglesa, ya que pude clavar el 60% de las picadas, aunque por roturas de bajos y carpas que se soltaron por motivos varios, las capturas representaron el 50% de las mismas. Gran jornada.

domingo, 21 de julio de 2013

Ruta de las Caras

Si la jornada de pesca no es muy pródiga en capturas tampoco hay que desesperarse. Nos podemos concentrar también en disfrutar del entorno, y más si vas en barca, o dejar simplemente que las pequeñas olas o el simple zarandeo de la misma te acunen y te mezan hasta el punto de llegar a un estado de ligera somnolencia que te hará más grata y placentera la lucha con la canícula veraniega. Y a eso nos dedicamos, ya que los peces no se mostraron muy activos, sobre todo por la tarde. Bonitos parajes y estupenda travesía por las calmas aguas del pantano de Buendía… hasta que una cansina nube se posó persistente sobre nosotros, descargando con cierta furia unos enormes goterones, que hizo que tuviéramos que dar por finiquitada la jornada antes de lo previsto.


Aún así, todavía pudimos sacar 7 luciopercas y un lucio. Casi todos a curricán excepto dos pércidos que pude sacar a lance con un Storm color perla y un “mogambito”, respectivamente.




jueves, 18 de julio de 2013

Pesca a la inglesa de carpas en Alarcón


Este año la pesca está difícil en la mayoría de los pantanos, y concretamente en Alarcón la de la carpa está bastante complicada. Las buenas pescatas que hace unos años eran tónica habitual, éste se han convertido en excepcionales. Ahora hay que trabajar mucho a los ciprínidos y así podremos pasar una jornada entretenida si la diosa fortuna tiene a bien acompañarnos, ya que, como todos los pescadores sabemos, ésta es fundamental en esta actividad. Esto es lo que me pasó ayer, que en cuatro horas de pesca, y aprovechando que el perenne y cansino viento típico de este pantano estaba un tanto aletargado, estuve pescando a la inglesa. Tarde entretenida, ya que entre varias  picadas fallidas, algún ciprínido que logra zafarse del anzuelo ya clavado y unas cuantas royales capturadas, se me pasó la tarde sin enterarme.


La pesca la llevé a cabo a unos 25 metros, en una profundidad de unos 5. De inicio diez bolas de engodo: no diré marcas, pero el más barato que encontréis, añadiendo pienso de pollos y un poco harina de trigo. Cebo: maíz. Bajos: 0,18. Anzuelo: 14. Resultado: 12 carpas, todas royales, que dieron una buena lucha y que pesaron 20 kilos, con lo que la media quedó en 1,66 kg por pieza. Gran pescata, no, pero jornada amena y divertida, sí, que es de lo que se trata.
 


domingo, 7 de julio de 2013

La jornada de pesca perfecta

Alex
Hay veces que no importa tanto lo que se saca y sí con quien se comparte la jornada y el entorno en que se lleva a cabo. Si fuera por estas dos últimas premisas la jornada se podría calificar de “perfecta”, si nos atenemos sólo a las capturas conseguidas–craso error, ya que la pesca se enriquece con otra serie de intangibles más allá de los peces sacados- la jornada la calificaríamos de “mala” para los Alejandros, acostumbrados a grandes pescatas, y “muy aceptable” para quien esto escribe, acostumbrado, por el contrario, a más mediocres resultados.
Así que, contento. Nuestra prioridad eran los basses, pero la de ellos era no picar a los múltiples señuelos de los cansinos pescadores que los atosigaban. No vimos muchos, aunque alguno divisamos, pero esquivos a más no poder. Tentando a los centrárquidos Alejandro Jr. clavó un luciete kilero a Texas con un cangrejo de vinilo y yo con una spinnerbait clavé y saqué un pequeñín de apenas 300 gramos; la oportunidad la perdió Alejandro Sr que cuando una de las pocas percas que se dignó a hacer caso a nuestros señuelos atacó en superficie a su vinilo, tuvo a bien, y en un alarde de generosidad impropia de los tiempos que corren para que el pez no se hiriera su enorme bocaza, quitárselo de la misma justo en el momento que el pez engullía el engaño. ¡Eso es verdaderamente la pesca sin muerte! ¡Y sin dolor, ja, ja, ja…! ¿O sería que el “ansia viva” le hizo adelantarse a la picada y por ello se perdió la pieza? Ya lo aclarará nuestro insigne capitán.
The Champion
Así que, ya que los “blases” pasaron de nosotros nos dedicamos al curricán, técnica más descansada por lo menos, y así Alex pudo sacar un bonito esócido de 4,7 kg; su padre y patrón de la embarcación clavó y sacó otros tres (de 2, 3 y 5 kilos, logrando así la pieza mayor); y yo pude sacar uno de 4,3 y otro que se escapó cuando ya lo rozaba con los dedos, por lo que debería contar como captura, aunque los “jueces de la competición” me desposeyeron del cómputo de la pieza por no haber subido a la barca. ¡Qué mala gente!

Fijaos en los ojitos del alburno dentro de la bocaza del lucio
No saldrían muchos peces, pero eso sí, las fotos muy buenas. Repito lo escrito en otros artículos: cada vez pesco menos y peor, pero, ¡qué fotos hago! Alejandro también, conste.

sábado, 29 de junio de 2013

Los mejores pescadores de La Puebla de Almoradiel

Ya hace bastante tiempo tenía previsto compartir una jornada de pesca en el pantano de Vallehermoso con estos amigos almoradienses, la cual, por algún motivo u otro, se iba posponiendo en el tiempo más de lo deseado. Así que, y por fin, y creyendo que el día podía ser propicio, quedamos en el mencionado pantano: Pablo, Sergio, su hermano David y yo mismo.
Pablo
Buena temperatura. Escasez de viento. Condiciones óptimas para la pesca en general y más aún para la pesca con enchufable. Pero… sería la luna; sería el sol; serían las mareas; sería que los astros se habían confabulado contra nosotros; serían estos cambios tan bruscos de temperaturas; sería que todavía algunas carpas y “carpos” (macho de la carpa) siguen, aunque parezca mentira, en época de desove… El caso es que no picaban o, para ser más concreto, picaban mal o éramos nosotros los que no sabíamos hacerles comer a los peces –seguramente esto último.
David
Así que, prevista la pachanga, y no es cuestión de glosarla con minuciosidad, apuntaré que, de inicio, tanto Pablo como Sergio, cogieron un relativo ritmo, más de picadas que de capturas, y yo, ubicado entre estos dos magníficos pescadores, ni me picaban ni, por ende, sacaba pez alguno. Fue avanzando el día y seguíamos igual, siendo Sergio el que se destacaba. Así que, previendo el duro correctivo que iba a sufrir por estos afamados y expertos pescadores, me decidí a olvidarme de la enchufable y pescar en corto con caña de inglesa y veleta de coup. ¡Gran acierto! Al final de la jornada pude pesar 28,5 kg, casi todo con peces mayores de un kilo. Sergio: 24. Pablo, que encontró a los peces lamentablemente a la hora de dar por finalizado el evento: 18. Y David sobre los 14 kilos –no los pesamos-, pero hay que mencionar en su descargo que él empezó a pescar tres horas, aproximadamente, más tarde que nosotros.
Carpa común
Resumiendo: el que más kilos sacó fui yo, sin duda –la báscula no engaña, pese a ser de los chinos-, pero si nos hubiésemos centrado en la pesca con enchufable el resultado hubiera sido totalmente distinto, siendo yo vilmente vapuleado, por lo que debemos dar como vencedor del lance a Sergio, aunque Pablo terminó jurando que se tomaría cumplida venganza la próxima jornada. Grandes pescadores y mejores compañeros. El día que den con la clave para que no les rompan constantemente el bajo las carpas grandes, darán un salto cualitativo muy estimable.

Sergio
Suelta
Así que, este vídeo va dedicado a Sergio. El próximo, si la batería de la cámara nos da de sí, intentaremos inmortalizar a Pablo.



domingo, 23 de junio de 2013

El espíritu competitivo


23/Junio/2013. 4º Concurso de la regularidad del Coto La Torre.



Jesús
Dicen, de forma un tanto reiterativa, que el buen delantero centro tiene que tener “hambre de gol”, ansia de triunfo, espíritu competitivo. Pues yo, excepto el hambre… pero de barbacoa y otros manjares, lo he perdido. Ya no tengo esa pasión por los concursos que me hacía buscar apresurada y ansiosamente el mejor puesto, que me hacía salir “pitando” en cuanto daban la señal de salida, que me hacía tentar todos los sitios posibles en el menor tiempo posible para encontrar a los salmónidos. ¡Ya, no! Así me va, que mis últimos concursos son escasos en capturas y, consiguientemente, mi nombre adorna de forma casi perenne los lugares más bajos de la clasificación. Pero, paradójicamente, cada vez me lo paso mejor. Me he quitado de encima el gen competitivo, lo cual ha redundado en un mayor disfrute de la jornada de pesca y su posterior almuerzo. No ganaré ningún premio ni prebenda, pero, saque o no peces, siempre me voy contento. Antes no. Contra más abajo en la clasificación, mayor disgusto. Ahora me da igual. Claro que, no descarto que algún día, más por suerte que por pericia, dé la sorpresa y pueda llevarme alguno de los regalos destinados a los primeros clasificados.

Quien lea esto pensará que lo anteriormente escrito es excusa desde el fracaso y que si mis resultados fueran más positivos la historia sería contada desde la perspectiva del triunfador. No es así, pero el pensamiento es libre, además de gratuito, y de esto ya queda poco, así que aprovechemos esta gratuidad que tan desdeñosa se muestra en la vida y la sociedad para otras cuestiones, y que cada uno crea lo que estime oportuno.

Fernando
Consideraciones filosóficas aparte, y en lo estrictamente competitivo, sólo relatar el triunfo de Carlos, segundo consecutivo contando el “Concurso de la Amistad”, celebrado hace apenas dos semanas. 2º) cómo no, Patiño. 3º) un joven pescador que, lamentablemente, desconozco su nombre, pero que en la página del la Asociación podréis ver. 4º) otra joven promesa: Nacho. 5º) Alberto Benita. Y 6º), y de lo cual me congratulo especialmente, Rafa Martínez, gran pescador, mejor persona, que pese a estar pasando un duro trance fue capaz de compartir esta gran jornada de pesca con todos nosotros, además de, pese a sus actuales precarias condiciones físicas, consiguió, como por otra parte es habitual en él, encaramarse en los puestos honoríficos –esos que yo ya veo desde muy, muy abajo-. Anotar también la gran cantidad de truchas sacadas por los participantes.

Yo… Contento; sólo saqué 7 truchas, pero una de ellas pesó 1,43 kg, lo que supuso, seguramente, el título honorífico a la pieza mayor. ¡El que no se conforma es porque no quiere! Eso sí, he luchado con alburnos y gobios que me han dado más guerra que este desganado y laso salmónido.

Ganador del concurso: Carlos
Hoy no pondré las fotos de los triunfadores, ya que es un tanto reiterativo ver a los mismos con el jamón, el queso o la bebida espirituosa que a cada uno correspondiera. Esta crónica la decoraré con las fotos de algunas buenas capturas y sus respectivos pescadores, que le dan más lustre y esplendor a la misma, además de ser yo mismo uno de los agraciados, que todo influye. En la página de la Asociación se podrán ver las fotos de los primeros clasificados de la jornada.

viernes, 21 de junio de 2013

Lucios, basses e hidroaviones




Pantano de Buendía
Precisamente gracias al hidroavión que puede grabar y fotografiar es por lo que me he animado a hacer esta crónica. Fue lo más destacado del día ver como este majestuoso avión despegaba de las aguas del Pantano de Buendía; además de poder filmar a un macho de perca negra defendiendo su nido de los cansinos pescadores que lo importunaban y fotografiar una siniestra y espeluznante cara que emergía de forma inquietante de las profundidades de las translúcidas aguas del pantano.

Bass con popper-hélices.
La jornada fue muy mala, aunque gracias a la ausencia de viento y las temperaturas benignas nos hicieron pasar un día llevadero. ¿Capturas? Pocas y pequeñas, excepto el hermoso bass que sacó Adolfo mientras yo comía –pasadas las 4 de la tarde- y que, por lo menos, pude grabar en vídeo.

¿Qué es esto en medio del pantano?
Además del susodicho black-bass, yo pude sacar 2 lapiceretes kileros y Adolfo otro de similar tamaño. A mí, a última hora y ya cercana a la barca, se me escapó la lucioperca que hubiera supuesto mi récord personal de pércidos… pero no el mayor, sino el más pequeño: le calculé, no más allá de 30 centímetros.

En resumen: muy mal está Buendía… “Pescata minuta”.




martes, 18 de junio de 2013

Lucios y Basses en el Pantano de Contreras

Espectacular paraje donde los haya. Altas temperaturas (media de más de 30 grados) mitigadas por una brisa moderada, la cual, a partir de las 17:00, se convirtió en viento constante y molesto para la navegación, sobre todo para los amigos Julio y Goso, que a bordo de la “Julito I” los limitó mucho a la hora de practicar la pesca, lo que redundó en que la tarde no les fuera muy propicia en orden a capturas. Entre tanto, y debido a que nuestra embarcación –o más bien la de su dueño y excelente patrón, Alejandro-, la “Victoria1934” es de mucho mayor tamaño, altura y eslora, nos permitía navegar sin muchos problemas por las procelosas aguas del pantano.

Alejandro: lucio de 4 kg.
Julio y Goso a lomos de la "Julito I"
La mañana empieza prometedora. Puestos de inmediato al “acurrucao" –en el particular lenguaje de Goso: curricán -, no tarda en picarle a Alejandro un buen lucio, suponemos, porque no lo llegamos a ver, que lamentablemente le siega el trenzado llevándose  el bajo acerado y su preciado y recién estrenado crankbait. Unas pocas maldiciones posteriores e iniciamos de nuevo la marcha, esta vez a lance, siendo Goso el primero en conseguir unos de los poderosos esócidos de Contreras, esta vez un bonito ejemplar de unos 2 kilos. No tardaría Julio en imitar a su compañero de embarcación, esta vez con otro de 2,5 kg. Al poco es a mí, que lanzando con el archiconocido “mogambito”  puedo clavar y  capturar otro cercano al par de kilos. De nuevo es Goso quien golpea de nuevo con el vinilo bautizado como el “alburnaje” –aquí rebautizamos todo-. Soy yo quien al rato, y de nuevo con el mogambito, clavo un esox lucius contrerilensus, siendo el mayor hasta ese momento (3,6) que atacó el señuelo en la caída. Notable actividad de los depredadores hasta estos momentos, aunque fue avanzando el día y las picadas empezaron a escasear alarmantemente, siendo Julio el que lograba clavar más peces, pero desgraciadamente pocos lograba cobrar, ya que perdió la mayoría en su lucha con los esócidos; otro día ganará él.
Black-Bass de 1,6 kg.
Bass de 1,3
Viendo el prematuro aletargamiento de nuestros queridos lucios, Alejandro decidió tentar algunas reculas con árboles en busca de black-bass. Pese a verse muy pocos iba lanzando con un hélices, atrayendo hacia su señuelo alguno de buen tamaño de vez en cuando; es en uno de estos “avistajes” de centrárquidos cuando uno de ellos se lanzó con inusitada violencia al hélices, clavando mi compañero al bass, aunque en un potente salto éste de deshizo hábilmente de las poteras. Dado el escándalo de la pelea, otro curioso congénere del primero asomó en superficie… a ver qué pasaba, lo que aproveché, mientras mi colega seguía lamentándose de la reciente pérdida de la fornida perca negra, para lanzar un jerkbait color verde de la marca Sportbass –o algo así- comprado de oferta hace poco tiempo por 3 euros, y al pasárselo por los morros al bass no dudó en engullirlo con fruición, clavando al instante y cobrando posteriormente un bonito “diablo verde” de 1,6 kilos, que supuso mi récord personal con esta especie –yo bato constantemente mis récords… como los tengo tan bajos-. Bonita lucha, mala grabación de vídeo, cosa que fue la tónica general del día, captura y suelta de la hermosa bestia.
Las horas centrales del día fueron malas, pudiendo sacar Goso un par de lucios más, completando el cuarteto que pudo contar al finalizar la jornada, siguiendo Julio con la mala suerte, ya que seguramente fue el que más peces clavó, pero también el que más perdió; sólo apuntar que también pudo hacerse con una bonita perca de medio kilo, lo que hizo que lograra también el “grand slam” de Contreras: lucio y bass. Luego, el viento, como ya dije, les impidió a estos dos grandes pescadores poder llevar a cabo una pesca acorde a sus habilidades.
La "Victoria1934"
Fue a partir de las 17:00 horas cuando quien sí se activó fue Alejandro “Magno”, ya que temiéndose un humillante “bolo” puso a trabajar su conocimiento del pantano y dando una demostración de excelente guía –como anfitrión sólo se le puede calificar como insuperable- dirigió a la victoriosa “Victoria” a la zona denominada para los siglos: “La ensenada de Alejandro” –ensalada, no… ensenada- y en ella empezó el recital: primero con su hélices favorito capturó un bonito bass de 1,3 kilos. Al rato, y considerando el capitán del navío la zona óptima y querenciosa para el lucio y la técnica del curricán la más apropiada, a ello nos pusimos, encadenando Alejandro dos picadas consecutivas con la consiguiente captura de sendos esócidos sobre los 4 kilos. Claro que, viendo que me rebasaba en capturas mi amigo-rival quise poner alguna nota discordante en este solo sinfónico del cual, y hasta el momento, era un simple y admirado espectador. Puse mi crankbait con más babero para así poder buscar a los depredadores a más profundidad y… picada y otro lucio de unos 4 kilos. Alejandro contraatacó con otra captura de 5,3, la mayor de la jornada; pero, ya a última hora, me pude hacer con un lapicerete kilero  y así pude ganar el duelo fraternal de la jornada en número de peces capturados
Pieza mayor: 5,3 kilos
4 kg.
Ya, para terminar, no me canso de repetir las bondades de Alejandro como anfitrión, capitán, timonel y magnífico guía, sin el cual seguramente me hubiera marcado uno de tantos “bolos” que llevo sobre mis maltrechas espaldas de pescador. Gracias, amigo, espero repetir tan grata experiencia. Además, tampoco quiero olvidarme de los sufridos Goso y Julio, que durante toda la jornada tuvieron que pelear más con las condiciones meteorológicas adversas que con los depredadores, por su magnífica compañía y su buena actitud pese a las adversidades. ¡Esto sí es verdadero espíritu olímpico!

Gosito con uno de sus 4 lucios
Esta crónica, de nuevo, la acompañaré con un vídeo, no muy bueno como casi siempre, y no creo que nunca ocupe ningún lugar privilegiado en ninguna lista de films del séptimo arte, pero es que al amigo Alejandro y a quien esto escribe el Señor no nos ha llamado por el camino de la dirección artística de películas, ni siquiera de un simple cámara medianamente cualificado. Claro, que tampoco a Almodóvar, y ahí lo tienes, con dos premios Oscar.


miércoles, 12 de junio de 2013

¿Qué no puede faltar en el morral del pescador?

Muchos días no pican. Muchos otros no somos capaces de sacar un pez y el aburrimiento hace mella hasta en el más sufrido y animoso pescador. Pero, hay un remedio, quizás no para pescar más, pero sí para que una jornada que se prometía triste y aciaga se recuerde como inolvidable y grata. Si quieres saber cómo, sólo tienes que pinchar en el siguiente enlace de mi último artículo en el blog Coto de PeZca: Dieta para una dura jornada de pesca.

lunes, 10 de junio de 2013

Pesca a la mano en el Pantano de Vallehermoso


Mi intención era pescar y ver la veleta hundirse cuantas más veces mejor. Objetivo cumplido con creces. Si luego lo que picaba eran buenas y hermosas carpas… mejor, pero como no pudo ser así, estuve toda la jornada entretenido practicando la pesca “a la mano”; debo matizar que en puridad esta técnica no es exactamente la que utilicé, pero lo que trato de reseñar es simplemente que el tamaño de la mayoría de las capturas no hacía necesario cobrarlas con la sacadera, siendo suficiente con izarlas con cierto tiento cogiéndolas directamente del sedal, aunque esto me ocasionó bastantes pérdidas antes de llegar a mis manos.

No me voy a extender mucho en la crónica de este día. Primero porque la jornada se resume rápidamente y segundo porque de todos es sabido, y más por los bloggeros en general y los que escribimos de pesca, en particular, que nuestras crónicas raramente son leídas por ningún visitante que caiga por estas páginas, y menos si la misma se hace larga y farragosa, aunque seguimos en esta labor por satisfacción personal, amor a esta actividad y, por qué no reconocerlo, por propia vanagloria. ¿En qué se fija el pescador? En las fotos de los peces… cuanto más grandes mejor.

Jornada: buena temperatura (sobre los 25 grados) con fuertes rachas de viento en ocasiones. Pude sacar unos 80 peces, todo carpitas (sólo 5 de más de un kilo), excepto una docena de peces-gato y media de “gallardones”, casi todos pescados con enchufable. Total: 26 kg. Media por pieza: 0,325. Técnica más efectiva: pues no tengo ni idea; el cebo sí: maíz. Sólo puedo asegurar que quien sepa pescar, y más si conoces el escenario, habría hecho una pescata descomunal, aunque soy sincero al catalogar mi jornada, y teniendo en cuenta mis limitados conocimientos de esta pesca, como altamente satisfactoria. Mi amigo Palacios apareció por el lugar cuando yo llevaba más de 60 peces; en un momento se llevó a los míos de mi pesquil, me dejó sin picadas y en apenas tres horas casi había sacado más peso que yo en todo el día, con carpas, casi todas, de más de un kilo, las cuales se mostraron esquivas para mí durante toda la jornada -¿o es que no las supe sacar?-. ¿Cómo lo hizo? Fácil. Sabiendo pescar.
 

Ya sólo agradecer la amabilidad de Juanma, amigo de Palacios y compañero suyo del Club de pesca de La Solana, y por tanto sinónimo de buen pescador y gran conocedor de este escenario, que nos acompañó durante la tarde y me ayudó al pesaje e hizo las fotos correspondientes del evento. Muchas gracias, amigo.

martes, 4 de junio de 2013

El barbo más "gordo" del mundo. Río Guadiela.


No me entendíais mal. No se trata de una pieza descomunal, de récord. No. Me refiero a que este 4 de Junio, y despidiéndome hasta, espero, el año que viene del río Guadiela, he pescado el barbo más barrigón que jamás había visto. Según los expertos su coloración oscura y sus puntos alrededor de la boca nos hacen pensar que se trata de un macho; sino pensaríamos en una oronda hembra, no cargada de huevas, sino a punto de parir, como mínimo, un par de barbitos gemelos.

Tratándose de un macho barrigón sólo puedo entender su excesivo abdomen y su penosa forma física –pese a lo cual mantuvo una enconada y bonita lucha- a que me he topado con el barbo glotón y juerguista del Guadiela, amigo de barras, birras y farras. Poco pican ya estos ciprínidos a pesar de su nutrida presencia todavía en el río, siendo más fácil sacar uno al “robo” que de la boca, lo que ya no es pescar, sino otra cosa: una especie de suerte o churra, nada que ver con la esencia de la pesca, que no es otra que engañar a nuestro rival para que tome nuestro cebo. Supongo que el “panzón” me picó porque estaría pasando la resaca después de una dura noche de juerga con los amigotes y le entró hambre. Qué tripa no tendría, y a las fotos me remito, que al devolverlo al agua se encalló con la misma en el fondo y no iba “ni pa´trás ni pa´lante”. Digno de ver.

Así que -y esta vez sí es la definitiva, ¿o  no?- aprovecho para despedirme por este año del río Guadiela dejando el enlace de mi último artículo publicado en Coto de PeZca: RÍO GUADIELA, PARAISO PARA LA PESCA DEL BARBO

Por cierto, la caña que se me rompió la primera jornada, y que hace poco que me arreglaron, con el primer barbo de la jornada ha vuelto a “cascar”. Descanse en paz.

Barbos y cámara deportiva barata

  Grabar la pesca del barbo con una cámara deportiva barata es una excelente forma de compartir capturas y técnicas sin gastar mucho dinero....