viernes, 11 de mayo de 2012

Lucios en Buendía

Lawrence de Arabia
Hoy, miércoles 10 de Mayo, como en el caso de ayer en Alarcón con las carpas, inicio mi andadura en busca de los depredadores de Buendía -en este caso me refiero a los peces. Día magnífico para la pesca con barca, ya que unida a unas temperaturas que rozaban los 30 grados centígrados, una ligera brisa refrescaba el ambiente haciendo más llevadero esta notable subida de temperaturas.
Gran día de pesca para mí, ya que he podido batir mi record de capturas de lucios y luciopercas en una sola jornada que, aunque para otros no supone una gran pescata, en mi caso la considero muy meritoria teniendo en cuenta que mis partidas de pesca con Adolfo y su barca se cuentan por rotundos fracasos, habiendo sido hasta la fecha mi mejor día embarcado uno en el que me pude hacer con 3 lapiceros, siendo el mayor de medio kilo escaso.
El fenómeno: Adolfo.
Además, casi, casi...saco más que Adolfo, ya que lo tuve todo el día detrás de mí en capturas; yo pescando con vinilos -más efectivos hasta las 17 horas- y él con sus artificiales. Hasta que llegadas esas horas empezó a funcionarle su pez favorito y me remontó y pasó en cuentión de una hora escasa.
Así que, al final, pude sacar 9 lucios y una lucioperca, mientras que el amigo Adolfo sacó 13 esox lucius.

Las capturas: entre 1 y 2,5 kilos.
Otro día intentaré batir a este fenómeno de la pesca del lucio, aunque va a ser harto complicado. Lleva sacados 101 en ocho días. Así que...
Eso sí, las fotos las hago yo mucho mejor que él. ¡Faltaría más!

Carpas de Alarcón.

Inicio temporada 2012
De izquierda a derecha: 1ª al coup. 1ª Feeder rupestre. 1ª inglesa.
Este miércoles comienzo la temporada de pesca del cyprinus carpio en aguas del Pantano de Alarcón.
Primer día de Mayo en que el sol se hace notar con fuerza. Escenario con poca agua -metro y medio aproximadamente a 15 metros-, poco aire, pero un molesto tiro incómodo para pescar con la caña telescópica de 9 metros al coup. Todas las capturas son carpas royales, mayoritarias en este pantano, siendo la mayor captura una pieza de 2,2 kg. Cebo: maíz.
Pieza mayor: 2,2 kg. Al coup.
Pesaje e inmediatamente...al agua.
Estadísticas:  
                        - Coup:                        13 carpas.
                        - Inglesa:                       2
                        - Feeder rupestre:        12
                        - Total:                        27
                        - Peso total:                 33 kg.
                        - Media peso/captura:   1,22 kg.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Los "gallardones" de Vallehermoso


 Dos carpitas.
Pues sí, efectivamente…ayer estuvimos pescando en el embalse de Vallehermoso y, sinceramente, no fue una gran jornada de pesca debido a que, y seguramente por el frío persistente de toda la mañana y de la anterior noche, los peces no se acercaron a la orilla donde los aguardábamos ansiosos, para sacarlos del agua, una nutrida representación de pescadores: unos vecinos del lugar; otros de un poco más lejos –nosotros mismos-; y otros allende nuestras fronteras patrias –siendo éstos últimos los únicos, curiosamente, que se llevaban los peces.
La verdad es que, al principio, el escenario no se mostraba muy idóneo para la pesca con enchufable debido al poco fondo –escasos 2 metros-  y a lo amarronado de sus aguas. Y así fue, que durante toda la mañana no fuimos capaces de sacar más allá de 5 ó 6 peces, ya sea por el comentado mal tiempo o por nuestra falta de pericia, pese a que un vecino del lugar, Palacios, nos aseguró que en días anteriores las picadas se sucedían sin pausa, lográndose así pescatas considerables.

La cara blanca se debe al protector solar no al carnaval.
Fue, pasadas las 4 de la tarde, cuando ya me estaba planteando dar por terminada la mala jornada de pesca, el momento en que los peces –suponemos que por la subida de las temperaturas- mostraron una progresiva actividad, sobre todo los “gallardones” (nombre acuñado por nuestro amigo Goso para denominar a los gardones), con lo que, y siguiendo las recomendaciones e instrucciones precisas del amigo Palacios, gran conocedor del lugar y experto en su pesca, fuimos capaces de ir sacando peces y pasar una muy entretenida tarde, ya que, y pese a que el tamaño de los peces (bogas, peces-gato, carpitas y “gallardones”) no era mucho, las picadas se sucedían sin descanso.
Al final, aunque no se trata, ni mucho menos, de grandes pescatas, Montoya pesó 2,5 Kilos; Rafa 5,8; y yo también 5,8 kilos (unos 40 peces). Por tanto, y gracias a la subida de la temperatura, los consejos de los expertos en el escenario y, sobre todo, a los “gallardones”, pasamos una tarde muy entretenida. Otro día mejoraremos…seguro.
Rafa y Goso

Y para terminar el relato de esta nueva jornada debo añadir que además de un nuevo nombre de pez se ha inventado una nueva modalidad de pesca y en este caso no he sido yo, sino el amigo Rafa –yo sólo le pongo nombre-: el Fedeer Rupestre. ¿Y de qué trata esta nueva variedad de la pesca a fondo? Pues simplemente, aunque en este caso mejor lo explicaría Rafa que es su creador, mentor y único practicante, se trata, por lo que pude apreciar viendo al inventor, de utilizar una caña típica de pesca al feeder con cebador pesado, lanzar con potencia y procurar que en la caída el cebador escalabre alguno de los peces objeto de su pesca: en este caso el pez gato. Una vez conseguido el primer objetivo, y al acercarse los congéneres del finado (pez gato) a dar su pésame a la familia del difunto…ya puestos, algún gato desaprensivo, aprovechando la coyuntura y puesto que al cebador va unido un anzuelo con apetitoso alimento, pegarle un viaje a éste. Debido al escaso tamaño de los peces objeto de esta pesca y lo pesado del cebador, la picada es imperceptible por lo que se aconseja, cada cierto tiempo, sacar el cebo del agua, ya que seguramente, como así era ayer, ya habría un pez-gato enganchado del anzuelo.
Así que, y desde ahora, para unificar otras denominaciones para el feeder, ya que hace unos días yo había utilizado el término “feeder agreste”, y para distinguirlo del “carp fishing agreste”, toda modalidad que salga de la ortodoxia del feeder más clásico pasará a llamarse: Feeder Rupestre. ¡Qué así sea por hoy y para siempre!

miércoles, 25 de abril de 2012

Feeder Agreste


Más agreste que esto...
Ya sé que no existe. Ya sé que son invenciones mías. También sé que además de tener escasísimos lectores, encima de pocos, los hay muy críticos con mis inventos, es decir, con poner nombres nuevos a supuestas modalidades de pesca creadas por mí –sé perfectamente que son ficticias…no estoy lelo-, calificando a éstas como “tontás”. Pero esa es la ventaja de tener un blog propio… que puedes escribir las “gilipolleces” y “tontunas” que se te antojen –a otros les da por pegar tiros a indefensos elefantes, o  a osos ebrios, que supongo es peor.

Primer barbo en el mundo capturado con la modalidad "Feeder Agreste"
Así que, y pese a quien pese, una vez creado por el menda el “carpfishing agreste”, ahí va mi nueva creación: el “feeder agreste”. ¿Y qué se supone que es esto? Pues un tipo de pesca que mezcla la pesca “a fondo” de toda la vida (cañas potentes, recias y viriles, y plomo gordo) con el nuevo feeder, que no es más que una pesca a fondo un poco más sofisticada en la que se utilizan cañas más sensibles y cebadores de múltiples formas. Así que, como no tengo cañas para esta modalidad, y sólo poseo un cebador de este tipo, he hecho un montaje conjuntando caña barata y potente –fundamental para esta nueva modalidad- y cebador plomeado con sistema para cebar con engodo y gusano y me lo he llevado, por probar, esta tarde al río Tajo mientras pescaba a la pasada con ova. Pero, sorprendentemente, o quizás no tanto, no he sido capaz de sacar ningún pez con ova, pero gracias al novísimo feeder agreste he podido capturar seis barbos que han supuesto mi mayor pescata de este ciprínido, siendo el primero un bellísimo ejemplar de unos 2,5 kilos.

Éxito total en el estreno de esta revolucionaria modalidad del que, como ocurre con el carpfishing agreste, soy inventor y único practicante.

sábado, 21 de abril de 2012

Pintonas en el coto La Torre

Club de pesca Ficticio de Montalbo

Este coto no deja de sorprenderme. ¿Y por qué? Pues, porque hace un par de meses, concretamente el sábado  día 18 de Febrero,  anunciada a “bombo y platillo” la repoblación con truchas comunes del mismo, estuve toda una mañana perdiendo el tiempo intentando sacar uno de estos salmónidos. Resultado: un “bolo” antológico. Pero hoy, y después de meses sin poder repoblarse con trucha arcoíris debido a la prohibición establecida por el nefando Real Decreto 1628/2011, que regulaba el llamado Catálogo y Listado de especies exóticas –ampliamente criticado en este blog-, y una vez que la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha ha tenido a bien dictar una moratoria por la que este año 2012 se permite la repoblación con trucha arcoíris -todavía vamos a tener que dar las gracias por dejarnos pescar o, incluso, por dejarnos vivir-, y siendo repoblado el coto con el salmónido de esta especie: Oncorhynchus mykiss, es cuando aparecen, vete a saber de dónde, las truchas comunes. Pero no los “dengues” -en el acervo popular: pez de ínfimo tamaño- con los que fue repoblado el coto hace un par de meses, sino con unas bonitas y hermosas comunes, en muchos casos, cercanas al kilo y medio.
Y es así, anunciada la repoblación con 350 truchas arcoíris, por lo que tres de los miembros del Club Ficticio de pesca de Montalbo nos dirigimos al coto a intentar reeditar antiguas proezas en la pesca de este denostado salmónido.

Montoya con dos de sus cinco comunes
Tío Julio con su pescata
A las 7:30 la mañana se mostraba ligeramente fresca, pero la salida del astro rey hizo que este frescor fuera desapareciendo progresivamente hasta quedar un día brillante y soleado, con una temperatura de unos 14 grados, ideal para la pesca.
Mis compañeros Montoya y Tío Julio se dirigen a la parte baja del coto y yo me muevo por las tablas y coladas centrales. Pasada media hora y habiendo sido capaz de hacerme con tres pequeñas arcoíris, recibo la llamada de Montoya que me insta a bajar donde ellos se hayan, ya que hay actividad –para nuestra sorpresa- de truchas comunes, habiendo sacado él mismo en pocos lances cinco de éstas, tres de las cuales superan holgadamente el kilo de peso. Ante tal noticia me dirijo raudo donde se hallan mis compañeros, olvidándome de las arcoíris por el ansia de poder sacar una de las comunes, cuya pesca me resulta mucho más excitante y gratificante. Una vez con los dos colegas olvido la caña de cebo, con la que estaba pescando con la técnica denominada “al arrastre”,  y me concentro en el lance con cucharilla y peces artificiales. Pero nada. Parece que Montoya ha sacado todas las "salmo trutta" que habitaban esta parte del río. No sería hasta una hora después cuando, con una cucharilla del nº2 negra con puntos amarillos me pica, y logro sacar, una preciosa común de 1,380 kg. Después de un rato de lances infructuosos y cambios de señuelo, en un lapso de escasos 10 minutos, puedo hacerme con otras dos bonitas truchas comunes, ambas de unos 0,800 kg –una con un pez artificial de 7 cm. y otra con una moth del nº3 plateada con puntos rojos-. Y, para terminar esta gratísima jornada de pesca, sobre las 10:30, hora de marchar, consigo capturar  otra hermosa “pintona” de 1,420 kg. que tras escapárseme con una extraordinaria cabriola que la hizo sacar su escamado cuerpo más de medio metro sobre el agua, volvió a repetir feroz picada inmediatamente, al siguiente lance, con la cucharilla plateada de puntos rojos, no pudiendo en este caso deshacerse, pese a su lucha furibunda y sus acrobáticos saltos, de la potera clavada en su picuda boca.
Mis cuatro comunes

Señuelos más efectivos
Total: los tres completamos el cupo de 10 piezas que nos concede el permiso. El Tío Julio también se llevó su trofeo en forma de una común cercana al kilo. Montoya consiguió 5 de estas “pintonas”, tres de las cuales pesaban más del kilo. Por tanto, mejor resultado, teniendo en cuenta que las previsiones eran la pesca de arcoíris de cuarto: ¡Imposible!

Por cierto: “Descanse en paz el funesto Real Decreto 1628/2011". Aunque va a ser muy difícil deshacerse de los perjuicios causados al mundo de la pesca por esta rémora legal.

lunes, 16 de abril de 2012

Canal de Castrejón. Regional 2ª

Pez gato record: 380 gramos. Autor de la foto: Julián Jr.
DÍA 14 ABRIL. 1ª JORNADA.
Frío al borde del abismo
LA TEMPESTAD
Día horroroso para la pesca. Viento, en algunos momentos huracanado, que probablemente no bajara en toda la jornada de 30 Km/hora (16 nudos para los anglófonos), lo que imposibilitaba en muchas ocasiones para poder sujetar la caña en el panier pese a que la mayoría de pescadores pescábamos sólo a 11 e incluso 9 metros. Lluvia que, aunque poco intensa, provocaba que el cemento donde había de posicionarse el panier se tornara resbaladizo y, por tanto,  muy peligroso, por lo que estuve más pendiente de mi seguridad procurando guardar el equilibrio y no caerme al canal, lo que hubiera supuesto un inconveniente algo más que notable para mi integridad física, sobre todo teniendo en cuenta mis nulas dotes natatorias. Aunque este acontecimiento luctuoso para mí y mis deudos podría haber resultado providencial para el afortunado pescador que consiguiera hacerse con mi cuerpo inerte, ya que si la organización se lo hubiera computado como captura válida, y teniendo en cuenta mis más de cien kilos de peso, se hubiera destacado de forma determinante en la clasificación general. Pero éste no fue el caso, de lo cual me alegro profundamente y, a la vez, me permite poder escribir este artículo…entre otras cosas. ¡El cielo puede esperar!

"Extraordinaria pescata": 4 gatos: 450 gramos.
Con lo dicho anteriormente, aunque en tono humorístico, quiero dar a entender la peligrosidad de este escenario pese a que en cada puesto se hayan clavado unos hierros a modo de sujeción para el panier, sin los cuales en el pasado los pescadores se veían obligados a atarse a coches, picas o lo que estimaran conveniente para no rodar hasta las aguas de canal. Os puedo asegurar que en estas condiciones jamás hubiera pescado aquí e incluso ahora mismo me resulta poco atractivo pescar este escenario.

En otro orden de cosas, y sin ánimo de extenderme en clasificaciones, estadísticas y números, que por otro lado desconozco en su mayoría, sólo comentar que esta primera jornada del concurso fui capaz de sacar sólo 4 pequeños peces gato que dieron en la báscula la exorbitante cifra de...¿450 kilos? ¡No! ¡450, pero gramos! , que pese a lo irrisorio de la pescata me otorgaron 6,5 puntos de 11 participantes, así que os podéis hacer una idea de cómo estaba el personal. Creo que el sector lo ganó un afortunado pescador con cerca de 1,5 kilos de peces gato. También decir que en toda  la jornada, con unos 50 participantes más o menos, sólo se sacó una “triste” carpa. Adjetivo al pez de “triste” porque supongo que al ciprínido no le haría mucha gracia ser el único de su especie que fue engañado por unos tipos que no deberían ser muy listos teniendo en cuenta que estaban meciéndose en un abismo, sentados sobre una especie de silla y sujetando algo parecido a una vara larga soportando todas las inclemencias meteorológicas descritas en el Diluvio Universal. Imaginaos el cachondeo de los congéneres de esta pobre carpa, y la mofa y befa que sufriría cuando fue soltada de nuevo a las aguas del canal.


DÍA 15 DE ABRIL. 2ª JORNADA.

A 100 euros el kilo
EL PEZ MÁS CARO DEL MUNDO
Seguramente si nos preguntaran por el pez más caro del mundo la mayoría contestaríamos que es el atún rojo, o el esturión siberiano, o puede que el famoso “campanu”  asturiano. Pero no. Ninguno de estos peces es el más caro. El más caro, no por unidad, sino por kilo es…el pez gato. ¡Que no! Pues yo afirmo que sí, porque teniendo en cuenta que, en mi caso, la segunda jornada del regional fui capaz de sacar 780 gramos de peces gato, haciendo un total entre los dos días de 1,23 kilos, y teniendo en cuenta los gastos generados para lograr esta pescata, es decir, viajes, comidas, alojamiento, cebos, engodos, etcétera… me sale un precio para este pez de unos 100€, más o menos, por kilo de este “bigotudo”; y eso sin contar amortizaciones: de la caña, panier, rodillos y demás aparejos, lo que dispararía de tal modo el precio del kilo de este animal que incluso temblarían los cimientos de la Bolsa de Wall Street -las Bolsas hispanas tiemblan ya sin necesidad de estos extraordinarios avatares mercantiles.

2º día
En lo estrictamente competitivo sólo debo añadir, aparte de mi mencionado pesaje de peces gato, que el día meteorológicamente fue extraordinario para la práctica de la pesca, pero ésta no dio la cara, aunque mejoró respecto al día anterior habiendo algunos pocos afortunadísimos participantes que pudieron sacar alguna carpa, y, que en mi caso, también he de admitir que por desconocimiento, poca experiencia y bisoñez en este escenario y en esta modalidad de pesca, e incluso por una cierta racanería o tacañez al utilizar engodo de Decathlon –por ser más barato que el de Sensas y pensar que sería suficiente para entrar entre los primeros- no fui capaz de hacer una pescata digna y suficiente que me hubiera podido clasificar para el regional de 1ª, ya que conseguido un ocho en mi sector hizo que no fuera suficiente para acompañar  a los afortunados que pasan a la categoría superior que, aunque mi deseo más ferviente hubiera sido conseguir esta ansiada clasificación, al final casi supuso un alivio teniendo en cuenta que las dos primeras jornadas se celebrarán en este escenario al que le he llegado a coger algo de antipatía por su ya mencionada, digámoslo así: inseguridad.

Pese a la escasísima pesca, la tempestad y el sufrimiento del primer día, he de terminar afirmando que la experiencia la considero valiosa y, en cierto modo, gratificante, más por lo novedoso que por el resultado obtenido. Sólo un pero: creo que los responsables de la Federación, si es que fuera posible, deberían buscar escenarios donde la pesca, aunque ésta es imposible de garantizar como todo pescador de bien sabe, tenga viso de aparecer, ya que un concurso de pesca sin sus más insignes protagonistas: los peces, se convierte en algo un tanto insípido pese a que se haya llevado a cabo una correcta organización. En mi caso busco sacar peces para así pasármelo bien y si encima me clasifico, fantástico.
Felicitaciones a todos los clasificados para la 1ª Regional, especialmente a mis compañeros de club: Rafa y Juanma. Por mi parte… otro año será.

Así que: objetivo cumplido: ¡No me caí al canal!

jueves, 29 de marzo de 2012

No puedo con los barbos

Cuando me las prometía muy felices. Cuando pensaba batir mi record de barbos pescados en una jornada. Cuando creía que, por fin, me iba a congraciar con la pesca del barbo con ova, ocurrió lo que suele ocurrir en estos casos, que todo se torció y, pese a que en la primera hora de la tarde logré sacar 3 hermosos barbos, lo que presagiaba un rotundo éxito, las tres siguientes se me fueron entre roturas de aparejos, enganches y ver como derivaba la pobre veleta sin esperanza alguna en que fuera hundida por la feroz picada de uno de estos ciprínidos patrios.
No sé si fue por cambiar de veleta -una de 8 gramos por otra de 6, debido a la pérdida de la primera- o, lo más probable, que el barbo, pasada la hora de cierta actividad, le dio por sestear viendo al "merluzo" de la caña lanzando una vez y otra su aparejo a las turbias aguas del Tajo. No sé, pero lo positivo de la jornada es que, ponga bien o mal el cordón de ova del Ciguëla, a los barbos les gusta. Otra cosa es que se la coman cuando "les sale a ellos de los huevos". Y contra esto no hay quien luche.
Pero, viendo que voy progresando en el dominio de esta modalidad de pesca, y que los resultados, aunque no extraordinarios, van siendo positivos...me hace ser optimista para próximas jornadas de pesca de este ciprínido y prometo volver a intentar su captura.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Odio la pesca con ova

Quizás la aseveración del título de esta entrada sea un poco desmedida e injusta, pero he de reconocer que en ciertas jornadas de pesca de barbos a la pasada con ova, entre las que se incluye esta última, le he llegado a coger algo de tirria a esta modalidad de pesca.
Y, ¿por qué? Pues, y teniendo en cuenta lo que me gusta pescar a nuestro insigne ciprínido ibérico, he de confesar que en gran medida por desconocimiento y falta de habilidad de esta técnica, lo que me lleva a la desesperación al pensar constantemente, ante la falta de picadas: si la ova es mala o si ni siquiera sea tal, si la profundidad no es la correcta, si el plomeado de la veleta es escaso o excesivo, si no pongo correctamente el cordón de cebo verdoso...Un sinnúmero de dudas que hacen que piense continuamente en abandonar el río y no volver jamás a tentar a nuestro querido barbo.
Pero, como dicen: "siempre que llueve... escampa", y así me pasó ayer, que, por tercera vez en dos meses intenté, yo sólo, sin ayuda ni asesoramiento de nadie, sacar barbos con mi "odiado" cebo: la ova.
Como ya he apuntado, y después de dos infructuosas jornadas de pesca en estos pasados meses -eso sí, ambas cortas debido a mi rendición más absoluta ante la falta de picadas- y animado por las informaciones de Adolfo que me indica que el sábado sacó 18 peces, me propongo intentar otra vez la pesca de nuestro ciprínido autóctono..."con ova".
Mi llegada al río Tajo se produce a las 16:00 horas. La corriente es moderada, idónea para una veleta de 6 a 8 gramos para que derive correctamente. Pero, ¿y la ova? ¿Será buena? ¿Será ova? ¿Va bien montada en el anzuelo? ¡Dudas, dudas, dudas! En un mar de incertidumbres me hallaba, habiéndose hundido la veleta en varias ocasiones sin saber discernir  la mayoría de veces si era picada o enganche, cuando... aproximadamente a las 17:45, y el desánimo hacía ya mella en mí, y me planteaba abandonar definitivamente este tipo de pesca, al ir a recoger la veleta que derivaba a unos 60 metros de donde me encontraba: ¡Vualá! Noto que traigo algo y ese algo empieza a tirar de la caña, saca hilo, suena el carrete...¡Milagro! Tengo un barbo. Poco a poco me voy haciendo con él. Lo saco. Foto de rigor. Y al agua de nuevo. Me digo: bueno, no he visto la picada, pero por lo menos tengo la seguridad que lo que llevo puesto en el anzuelo, sea lo que sea, les gusta a los peces.
Lanzo de nuevo e, inmediatamente, otra picada. Esta vez sí veo hundirse la boya violentamente. Levanto la caña raudo y, ahora sí, clavo al pez. Éste tira con la potencia propia de su género y especie y, después de unos segundos de lucha y debido a que el sedal se me ha enganchado en el puntal de la caña, lo que hace que el freno no entre en acción para mitigar la fuerza del bicho, me rompe el hilo y escapa, supongo que feliz -más que yo os puedo asegurar que sí.
Un par de lamentos, preceptivos para todo pescador después de la pérdida de una buena captura, y a seguir, renovada la fe en esta modalidad de pesca.
Un rato más y otra picada. Clavo de nuevo, tiro y...enganche. Dejo la caña en el suelo. Cojo el sedal con la mano. Tiro del mismo para intentar desenganchar el anzuelo y en este momento noto la tensión de algo moviéndose al otro extremo del hilo. ¡Será posible! ¡Un pez! -exclamo-. Cojo la caña rápidamente, tiro de ella y noto que traigo un peso muerto, así que pienso que es una rama o un tronco como ya me ha pasado en otras ocasiones, por lo que, y debido a la ligereza de la caña, me veo obligado a volver a tirar del sedal con la mano y cuando ya queda a mi vista el objeto trabado en mi anzuelo...¡Joder, un barbo! Venía pillado "al robo" de una aleta lo que le imposibilitaba para poder nadar y de ahí mi equívoco. Pero, aunque escaso disfrute en cuanto a su captura, pude tener en mis manos otro objeto de mi deseo de pescador.
Después de varias picadas más -o enganches, quién sabe- esta vez sí: a unos 50 metros...picada. Clavo. Bonita lucha. Y tercer "barbus barbus" de la tarde.
Tendré que repetir. Por lo menos ya sé que la cosa verde que cojo en el río Cigüela es ova o, si no lo es, los peces se la comen, aunque menos de lo que yo querría.

domingo, 18 de marzo de 2012

Canal de Castrejón. Primera visita y quizás…

"Extraordinaria pescata" Diez gatos diez
Después de meses preparando, preguntando, informándome… llegó el día de pescar en el famoso –totalmente desconocido para mí hasta hace apenas dos meses- Canal de Castrejón.

La impresión inicial que me produce  la visión de este escenario no es del todo favorable. Es más, ver el agua tan sucia, casi descompuesta, la corriente con la que deriva el agua en el canal –aunque con ésta ya contaba- y la pronunciada pendiente en la que había que, casi colgar, el panier con la simple sujeción de dos trozos de hierro anclados al cemento, podrían desalentar al más valiente de los pescadores, o al más pusilánime, según se mire. Pero, haciendo de tripas corazón, y teniendo en cuenta el largo viaje hecho hasta este lugar y el ansia de poder sacar de estas oscuras  aguas algún pez que acrecentara  mi vanidad de pescador multidisciplinar y así ganar experiencia para el próximo regional de 2ª División, el cual después de este día veo cada vez más lejano, pudieron más que mi miedo cerval a caerme al agua y acabar en la desembocadura del Atlántico, me armé de valor y con extremo tiento y “más miedo que once viejas” fui montando mi puesto de pesca, preparando engodos, cebos y aparejos varios.

Dos "descomunales" piezas de pez-gato.
La pesca, cómo no, y en este caso según lo esperado, se mostró remisa a entrar a mi pesquil  y, por ende, al de mis compañeros de viaje. Además,  la falta de experiencia en pescar con enchufable en corriente, y pese al esfuerzo didáctico de muchos amigos foreros que me han dado múltiples y valiosos consejos sobre la forma de pescar este escenario, hicieron que cometiera fallo tras fallo, como el pensar que a 13 metros se pescaba en el cauce del canal, por lo que creyendo pescar en zona plana, lo que hacía era pescar en plena pendiente –cosa que supimos a posteriori  por informaciones de pescadores locales- lo que hizo que tanto el sondeo de la profundidad, el lugar donde debía echarse el engodo y tantas otras cosas que se supeditan al suelo donde posar el cebo, al estar confundido respecto a su forma, hicieron que en toda la jornada no fuera capaz de hacer un cebado uniforme en el lugar donde colocaba la veleta y que el fondo nunca fuera el idóneo, no siendo capaz de posar el cebo ni con una veleta de 10 gramos, pese a que la corriente era moderada. De todos modos, y más por casualidad que por pericia, logré, en ciertos momentos de la jornada, poder hacer una presentación adecuada con una “piruleta” de 12 gramos, con lo que logré la “increíble” cifra de 10 peces-gato, que, teniendo en cuenta el mal inicio del día, y pese a ser una pescata que cualquier pescador aventajado calificaría, y no sin razón, de irrisoria, me dejaron una sensación de poder hacer algo más practicando con más asiduidad en este escenario, al tener ya sí, de forma cierta, una clara composición del escenario.

Los cuatro componentes del Club Fishing Carp de Honrubia.
Así que, la experiencia la calificaría de agri-dulce, quedándome una sensación de creciente duda sobre mi participación en el próximo regional, no ya por intentar la clasificación, cosa que estimo de ardua dificultad, por no decir de profunda imposibidad, sino simplemente por no saber si seré capaz de sacar más allá de estos tristes diez “gatitos” en el concurso.

De todos modos, y pese a todo, el día fue animado al compartirlo con otros miembros, tan bisoños en este escenario como yo, del club honrubiano; el almuerzo y la comida abundante y sabroso; el conocimiento de un nuevo lugar de pesca; y el poco o mucho conocimiento que cada uno haya logrado asimilar. Por tanto, cosas positivas  y otras tantas negativas, aunque nos quedaremos con las primeras y consideraremos la jornada, por lo menos, como provechosa.

Apuntar solamente que el día no fue muy propicio para la pesca, debido en gran medida al fuerte viento reinante, lo que, en algún momento, hizo que pudiera más éste que la corriente, tirándonos las cañas en múltiples ocasiones e incluso rompiéndose, por el mismo, el tramo de una caña de un compañero, lo que pudo influir también en las pocas capturas conseguidas –sólo dos carpas entre los cuatro y unos 50 peces-gato- aunque achaco más este pobre resultado a la inadecuada  forma de pescar en este canal.

De todos modos, y lamentando que sus enseñanzas –como ya advertí de antemano- no hayan sido mejor aprovechadas por mí, agradezco a todos los amigos pescadores todas las aportaciones que me han hecho para poder pescar este “inhóspito” lugar toledano. Si vuelvo…espero mejorar, aunque nunca se sabe.

lunes, 5 de marzo de 2012

IBERIAN MASTER 2012

Josan, Rafaelo y Julius
Este pasado sábado, día 3 de Marzo, estuvimos viendo este  prestigioso concurso de pesca,  celebrado en el río Júcar a su paso por el pueblo valenciano de Fortaleny, los afamadísimos  mundialmente: Rafaelo (Campione del pescatore in Honrubia); Tío Julio (Campeao do mundo de pesca automática truta); y yo, Josan (especialista y único practicante de fishing carp Agreste).

Gran espectáculo, sin duda alguna, para los aficionados a esta pesca. Extraordinario escenario y nutrida representación de las mejores cañas de Europa -salvo puntuales y notables ausencias, como la de los campeones: Jean Desqué, Curro…y alguno más, como: Rafaelo, Chema, Julico y yo mismo que, por unos motivos u otros, a esta edición nos ha sido imposible asistir como participantes. El año que viene será,  y si no…al otro.

Particularmente me gustó mucho el espectáculo, el ambiente, la interrelación y el conocimiento de  gentes muy interesantes, conocidas sólo a través de las muchas vías que te ofrece internet, pero que asistiendo a estos eventos es la única forma de ponerles cara.

Respecto a la pesca en sí, y obviando las clasificaciones, campeones, y otra serie de cuestiones ampliamente difundidas en la red, y por tanto innecesaria su repetición, me quedo con la sensación, casi certeza subjetiva, que esto poco tiene que ver con la verdadera afición a la pesca, que se basa, creo suponer, en pasarte un rato agradable con tus amigos sacando peces. Estos campeonatos se convierten, para la mayoría de los participantes, en un oficio, pudiendo llevar a cabo el mismo gracias a la ayuda de patrocinadores, lo que hace que estos mismos pescadores, con dedicación exclusiva a este trabajo, puedan avanzar en conocimiento de técnicas, materiales, etc. y así poder encaramarse a los primeros puestos de las clasificaciones. Algunos pescadores aficionados piensan, creo que erróneamente, que las habilidades de esta pléyade de pescadores es debida a un don que algún dios ha depositado en ellos  y, partiendo de la base que no todo el mundo estamos dotados de las mismas capacidades, estimo apropiado afirmar que la disponibilidad temporal, capacidad económica, acceso casi ilimitado y gratuito –fundamental- al mejor material, es lo que hace la diferencia entre un pescador “profesional” y un aficionado. Pero dicho esto, y sabiendo que los resultados serían desastrosos, me voy con la envidia sana de haber podido, siquiera un día, poder pescar junto a estos agraciados pescadores  que tienen la suerte de vivir –por supuesto que no en todos los casos- de lo que realmente les gusta. Además, claro está, también me hubiera gustado sacar algún pez…aunque hubiera sido pequeño.

Si alguna marca de prestigio está interesada en que el único practicante del fishing carp Agreste publicite su material, y así desarrollemos conjuntamente esta nueva técnica de pesca, que seguramente será la más practicada en un futuro próximo, se puede poner en contacto conmigo, para lo cual adjunto mi número de teléfono: 699-58744498-5

domingo, 19 de febrero de 2012

Truchas comunes gigantes

¡Qué sí, que es un montaje! Es el monstruo que mi mente imaginó.
Aunque la percepción de quien pueda leer esta entrada sea que intento hacer una crítica a los que gestionan el coto La Torre, he de decir de antemano que no es así; bien al contrario, lo que trataré de explicar, más en tono irónico y humorístico que serio, es una jornada de pesca condicionada por el nefasto Real Decreto 1628/2011 que regula las, supuestamente, especies invasoras, con el que tuvo a bien agasajarnos la anterior Ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Dª Rosa Aguilar, para así terminar brillantemente una legislatura llena de éxitos y aciertos… como todo el mundo sabe.

¿Y cómo puede condicionar una ley una jornada de pesca, se preguntarán mis sufridos lectores? –otros directamente pensarán que ya estoy con las gilipolleces propias de mi cercana senectud. Pues me explicaré: dada la imposibilidad de repoblar un coto intensivo con truchas arcoíris debido al susodicho y desafortunado “decretazo”, algunos valientes que velan de forma altruista por el mantenimiento de estos lugares, y aquí me estoy refiriendo al tesorero de la Asociación, Don Miguel Visier, han intentado paliar este tremendo desaguisado intentando llevar a cabo acciones tendentes a que los socios del coto y pescadores en general podamos disfrutar de nuestra actividad lúdica preferida, y así, gracias a sus desvelos,  pudo lograr hacer una repoblación legal, no lo olvidemos, con trucha común, y aunque el resultado, como relataré a continuación, no fue el esperado, no por ello debemos dejar de agradecer el esfuerzo llevado a cabo por el Sr. Visier.

Relato de la jornada: desde la Sociedad, durante toda la semana, se me enviaron notificaciones anunciándome la repoblación con 200 truchas comunes el viernes 17, para poder pescar al día siguiente sábado. Después, pidiendo que se me concretara  más, se me aseguró que dentro de los salmónidos repoblados habría abundancia de “reproductores” que en algunos casos podrían alcanzar los cuatro, e incluso más, kilos de peso, con lo que mi desbordante imaginación hizo que me viera luchando con un monstruoso reproductor XXL, e incluso ya me podía imaginar disecando al enorme pez  y así  poder  decorar mis desvalidas, en trofeos de pesca, estanterías. También hay que reconocer que un posterior  aviso, vía email, me decía que, por problemas de diversa índole, me olvidara de los magníficos reproductores, que si eso, hoy no, mañana…que esta vez sólo se repoblaría con individuos de una media de 200 gramos. ¡Bueno, qué le vamos a hacer! Aún así, decidido a darme un homenaje, tanto a lance como con cola de rata, me  aventuré en la misión de divertirme, aunque fueran pequeñas, con las prometidas salmo trutta. ¡Craso error! En el momento de sacar el permiso, el guarda, compungido, me notifica que las truchas –otra vez por otra serie de problemas insondables para mi poco despierta mente- ni siquiera dan la talla legal, lo que nos obligará a devolverlas de nuevo al agua so pena de ser agraciados por una bonita receta, en forma de multa, por parte de la autoridad competente por sacrificar un pez que no da la talla exigida por la legislación de pesca vigente. Así las cosas, y ya que me había hecho desde mi pueblo los preceptivos 75 kilómetros para llegar al lugar, armándome de más paciencia que el Santo Job, aunque he de decir que no es una de las virtudes, si es que alguna poseo,  que adornan mi personalidad, me dispuse, armado con mi caña de lance de 1,80 y cucharillas y artificiales varios, a sacar alguna “minicomún” de las numerosas que poblaban el río Júcar.

Así que, aterido de frío –el termómetro, a las 8 de la mañana, marcaba -11 grados; sí, leéis bien: ¡once  “gradazos” bajo cero!- me puse manos, o más bien guantes, a la obra y fui buscando a los “minisalmónidos” en los lugares más propicios, según mis conocimientos de la pesca de este pez. Pero, nada de nada. Ni una picada. No fui capaz de ver siquiera un pez. Aunque podría ser que la falta de picadas y, por tanto, de capturas, se debieran a mi falta de destreza o pericia para pescar esta “minitrucha-reproductora-común”; pero no, no era por eso, ya que, y debido a la anunciada repoblación, se juntaron los más insignes y reputados pescadores de Cuenca ataviados, como siempre, con los mejores modelos de alta costura de vadeadores, chalecos, sombreros…sin mencionar, por supuesto, las formidables, y de prestigiosísimas marcas: cañas y carretes; pero ellos tampoco fueron capaces de lograr ni tan siquiera una triste picada. Eso sí, hubo algún afortunado que las vio. ¡Qué suerte tienen algunos!

Pero bueno, la mañana, entre dimes y diretes, la fuimos pasando  e, incluso, la mayoría nos lo llegamos a pasar bien: unos haciendo una buena barbacoa, otros bebiéndose unas cervezas o pegándose un lingotazo de orujo, otros fumándose unos “cigarros de la risa” y,  en mi caso, fui invitado a un buen almuerzo a base de forro y un buen vino tinto que hizo que poco a poco se me fueran desentumeciendo  mis castigadas articulaciones.

Así que, en resumidas cuentas, achaco la nefasta jornada de pesca - en orden a capturas-  a la perniciosa ley que se nos ha dejado en herencia quienes tenían poco interés en la pesca y, aún, menos conocimiento de la misma y no, como he apuntado, a los que realizan un esfuerzo digno de agradecimiento para mitigar el perjuicio que nos está causando.

Decía Goya que: “el sueño de la razón produce monstruos”. Pues yo adjunto foto de lo que mis sueños o mi sinrazón, no sé, crearon en mi mente en forma de captura de un monstruo reproductor XXL.

Barbos y cámara deportiva barata

  Grabar la pesca del barbo con una cámara deportiva barata es una excelente forma de compartir capturas y técnicas sin gastar mucho dinero....